Babinski Joseph
(1857-1932). Médico y neurólogo francés
Babinski Joseph (1857-1932). Médico y neurólogo francés
Babinski Joseph
(1857-1932) Médico y neurólogo francés
fuente(1)
Nacido en París en una familia de inmigrantes polacos católicos, Joseph Babinski fue el discípulo
preferido de Jean Martin Charcot. En el célebre cuadro de André Brouillet (1857-1920) titulado
Una lección clínica en la Salpêtrière, se lo ve a la izquierda del maestro, en una sesión de
hipnotismo, sosteniendo a una mujer histérica (Blanche Wittmann) sumergida en el sueño. En
1901, ocho años después de la muerte de Charcot, revisó la definición que este último había
dado de la histeria, y la denominó pitiatismo, M griego peithos (persuasión) y iatos (curable). Este
desmembramiento, que sobre todo anulaba la etiología sexual construida por Sigmund Freud Y
reavivaba el debate sobre la simulación, era en realidad consecuencia de la decisión de Babinski
de emprender el camino de la fundación de la neurología moderna.
En efecto, para delimitar con precisión el dominio de una semiología lesional, había que dinamitar
la enseñanza de Charcot, amputándola de sus investigaciones sobre la histeria, y dejando de tal
modo en manos de los psiquiatras, y no ya de los neurólogos, la atención de una neurosis
considerada entonces como una enfermedad mental.
A partir de 1908, la noción de pitiatismo fue muy debatida en Francia por los grandes nombres de
la psiquiatría dinámica. Hacia 1925 la palabra cayó en desuso: ese año, los surrealistas
celebraron el cincuentenario de la histeria y la implantación de las tesis freudianas.
Balint
(grupo)
fuente(2)
(ingl. Balint group). Grupo de discusión que reúne a una decena de médicos, la mayor parte de
las veces practicantes de medicina general, bajo la conducción de un psicoanalista, a fin de que
cada participante tome conciencia, gracias al trabajo del grupo, de los procesos psíquicos que
intervienen en su relación con sus propios pacientes.
Balint Michael
Psiquiatra y psicoanalista británico de origen húngaro
fuente(3)
(Budapest 1896 - Londres 1970).
Practica el psicoanálisis desde 1926 hasta 1939 en el Instituto de Psicoanálisis de Budapest, que
dirige a partir de 1935. Llegado a Gran Bretaña, ejerce la psiquiatría, especialmente en la
Tavistock Clinic de Londres, de la que es el fundador. Sus observaciones clínicas y la influencia
de S. Ferenczi (que fue su analista) lo llevan a proponer la noción del amor primario, que postula
la existencia de una fase posnatal anterior al narcisismo primario en la que ya existe una relación
de objeto primaria cuya base biológica es la interdependencia de la madre y del niño en el plano
instintivo. Por otra parte, Mint intentó aislar la noción de «falta básica» como factor importante de
la patogénesis mental. También inició un movimiento que busca reconsiderar profundamente el
problema de las relaciones médico-enfermo -enfermedad. [Véase Balint (grupo).] Las principales
obras de Balint son Primary Love and Psycho-Analytie Technique (1952), The Doctor, his Patient,
and the Illness (1957), Thrílls and Regressions (1959), y, en colaboración con E. Balint, Técnicas
psicoterapéuticas en medicina (196 l).
Balint Michael,
nacido Mihaly Bergsmann (1896-1970). Médico y psicoanalista inglés
Balint Michael, nacido Mihaly Bergsmann (1896-1970). Médico y psicoanalista inglés
Balint Michael
Nacido Mihaly Bergsmann
(1896-1970) Médico y psicoanalista inglés
fuente(4)
Nacido en Budapest en una familia de la pequeña burguesía judía, Michael Bergsmann era hijo de
un médico clínico que confesaba su decepción por no haber llegado a especializarse. Amado
por la madre, una mujer simple e inteligente, el joven Michael comenzó a oponerse a la autoridad
paterna, pero no obstante decidió estudiar medicina. Como muchos judíos húngaros cuyos
antepasados habían adoptado nombres alemanes, al final de la guerra quiso "magiarizarse" para
afirmar de tal modo su pertenencia a la nación húngara. Tomó entonces el apellido Balint. En la
universidad conoció a Alice Székely-Kovacs, estudiante de etnología, quien despertó su interés
por el psicoanálisis.
La madre de ella, Wilma Prosnitz, se había casado muy joven con un hombre al que no amaba
(Székely), y en segundas nupcias con Frederic Kovacs, un arquitecto a quien conoció en el
sanatorio donde ella atendía su tuberculosis. Este arquitecto estaba en tratamiento con Georg
Groddeck, por trastornos somáticos diversos. Después del matrimonio, él adoptó a los tres hijos
de Wilma, y ésta se convirtió en psicoanalista con el nombre de Wilma Kovacs (1882-1940),
después de haber realizado un análisis con Sandor Ferenczi, quien la curó de una grave
agorafobia.
En 1921, Michael se casó con Alice, y la pareja se instaló en Berlín. Analizado por Harms Sachs
y controlado por Max Eitingon, en el marco del prestigioso Berliner Psychoanalytisches Institut
(BPI), Balint se orientó hacia la medicina psicosomática, atendiendo pacientes en el Hospital de la
Caridad. Después volvió a Budapest, donde hizo un reanálisis con Ferenczi. Cinco años
después de la muerte de este último tomó el camino de] exilio, y llegó en 1939 a Manchester con
la mujer y el hijo. Como todos los inmigrantes, debió volver a cursar la carrera de médico y,
además del exilio, enfrentó el dolor de perder de pronto a casi todos los miembros de su familia.
Alice Balint (18981939), su mujer, y Wilma Kovacs, la suegra, a la cual él estaba muy apegado,
murieron en el lapso de un año. Después de la guerra supo que sus padres se habían suicidado
para escapar a la deportación.
Al cabo de algunos años de celibato, Balint volvió a casarse con una ex paciente, Edna
Oakeshott, convertida en psicoanalista. Sin duda la situación no era muy cómoda, y la pareja no
tardó en experimentar dificultades.
A partir de 1946, Balint cambió de vida. Instalado en Londres, comenzó a trabajar en la Tavistock
Clinic, donde conoció a las grandes "estrellas" de la escuela psicoanalítica inglesa: John Rickman
y Wilfred Ruprecht Bion. Fue también allí donde conoció a Enid Albu-Eichholtz, su tercera mujer.
Analizada por Donald Woods Winnicott, Enid Balint (1904-1994) inició a Michael en una nueva
técnica, el case work. Se trataba de comentar e intercambiar relatos de casos en el seno de
grupos compuestos por médicos y psicoanalistas. Esta experiencia dio origen a los que hoy se
denominan grupos Balint. A pesar de la separación de la pareja en 1953, Michael y Enid
continuaron trabajando juntos.
Con la doble genealogía de Ferenczi y la escuela inglesa, Balint definió una noción nueva, la
"falta básica---, con la cual designaba una "zona" preedípica caracterizada por la ausencia, en
ciertos sujetos, de un tercero estructurante, y por lo tanto de toda realidad objetal externa. El
sujeto está entonces solo, y su principal preocupación consiste en crear algo a partir de sí
mismo. La existencia de esta falta no permite establecer una contratransferencia. El analista se
ve obligado a proceder a un reordenamiento del encuadre técnico, que permita aceptar la
regresión del paciente.
Los grupos Balint, por otra parte, permitieron extender la técnica psicoanalítica a una mejor
comprensión de las relaciones entre médico y paciente, sobre todo en el terreno hospitalario, en
los servicios de pediatría y de medicina general. También contribuyeron a la humanización de las
dos disciplinas. Por ello tuvieron tanto éxito, no sólo en Gran Bretaña sino también en otros
países, y particularmente en Francia, donde el psicoanálisis estaba menos subordinado a la
psiquiatría.
En 1954 fue el primer invitado extranjero de la Société française de psychanalyse (SFP). En esa
oportunidad conoció a Ginette Raimbault. Alumna de Jenny Aubry y miembro de la École
freudienne de Paris (EFP), Raimbault introdujo la práctica de los grupos Balint en el Hospital de
los Niños Enfermos en 1965, en el marco del servicio del profesor Pierre Royer. Enid y Michael
Balint asistieron a varias reuniones. Y fue Judith Dupont, miembro de la Association
psychanalytique de France (APF), nieta de Wilma Kovacs, hija de Olga Dormandi (nacida
Székely) y sobrina de Alice Balint, quien tradujo su obra al francés, además de convertirse en
ejecutora testamentaria de la de Ferenczi. Todo esto contribuyó a la afirmación de la escuela
húngara en Francia y a la expansión de una corriente particular de la historiografía freudiana,
cuya huella se encuentra en la revista Le Coq Héron, creada en 1971. En Suiza, André Haynal,
después de haber recibido de Enid Balint los manuscritos y correspondencias, abrió en Ginebra
los Archivos Balint.
Gran técnico de la cura, Balint supo aliar el espíritu innovador de su maestro, Ferenczi, con la
tradición clínica de la escuela inglesa. En este sentido, fue por cierto el "húngaro salvaje" de la
British Psychoanalytical Society (BPS), cuyos rituales y esclerosis criticó con mucho humor,
rindiendo homenaje, en cuanto podía, a las costumbres más liberales de la antigua sociedad de
Budapest: "Su gentileza, su humanidad, su comprensión -escribe André Haynal-, la repugnancia
que les suscitaban las reacciones autoritarias o de dependencia, sólo podían equipararse con
su independencia de espíritu. Su convicción de que el psicoanálisis tenía que evolucionar
gracias al aporte de pensadores independientes, animados por un deseo exclusivo de verdad [
... ] lo persuadió de que ésta es una de las disciplinas más importantes que existen, al servicio
del hombre y la humanidad. En consecuencia, lo afectó mucho la pequeñez de algunas personas
que participaban en sus investigaciones."
Banda de Möebius
fuente(5)
Superficie no orientable estudiada por Listing en 1861, que se define en la topología
combinatoria a partir de un rectángulo, mediante la identificación de uno de los lados con su
opuesto, orientado en el sentido contrario:
ver figura(6)
a a
La superficie obtenida es unilátera, y tiene algunas propiedades topológicas muy interesantes.
Su borde es homeomorfo a una circunferencia.
Baranger Willy
(1922-1994) Psicoanalista argentino
fuente(7)
Nacido en la ciudad argelina de Bona, Willy Baranger realizó estudios de filosofía en Toulouse y
emigró a la Argentina en 1946. En Buenos Aires se integró a la Asociación Psicoanalítica
Argentina (APA), y posteriormente se instaló en Uruguay, donde creó la Asociación
Psicoanalítica del Uruguay (APU). Después de volver a Buenos Aires en 1966, publicó varias
obras de inspiración kleiniana, y se interesó muy particularmente por la obra de Jacques Lacan.
Basaglia Franco
(1924-1980) Psiquiatra italiano
fuente(8)
En la historia de la antipsiquiatría, Franco Basaglia ocupa una posición muy diferente de las de
Ronald Laing y David Cooper, en razón de la situación muy particular M psicoanálisis en Italia. En
efecto, mientras que Laing y Cooper trataron de destruir la institución asilar a partir de una
reflexión existencial sobre el estatuto de la esquizofrenia, Basaglia fue al principio un militante
político con una trayectoria inscrita en la historia del marxismo y el comunismo. En este sentido, a
diferencia de Cooper, y sobre todo de Laing, profundamente marcados por la escuela inglesa de
psicoanálisis, Basaglia había tenido alguna relación con el freudismo, al que consideraba
vehículo privilegiado de una concepción capitalista de la adaptación del individuo a la sociedad.
Proveniente de una familia veneciana y formado como psiquiatra en Padua, fue nombrado en
1961 director del Hospital Psiquiátrico de Gorizia, pequeña ciudad próxima a la frontera
yugoslava. Inspirándose en los trabajos del psiquiatra anglo-norteamericano Maxwell Jones
(1907-1990) sobre las comunidades terapéuticas, aplicó una práctica nueva de la locura,
considerándola a la vez una enfermedad mental y resultado de la marginación económica. Su
crítica radical a toda forma de institución asilar lo llevó años más tarde a crear la asociación
Psichiatria Democratica. Sus tesis fueron vigorosamente defendidas y compartidas por gran
parte de la izquierda italiana.
En el hospital de Trieste continuó sus experiencias, reemplazó el encierro por ubicaciones
terapéuticas en ambiente abierto (departamentos y lugares de habitación colectiva) y demostró
la inutilidad, tanto del asilo clásico como del encarnizamiento farmacológico en el tratamiento de la
locura.
En 1979 su experiencia se vio coronada por el éxito: después de una prolongada consulta
realizada por los partidos políticos a los psiquiatras, el parlamento votó una ley que suprimía el
hospital psiquiátrico y restituía los enfermos mentales al hospital general, o bien a comunidades
terapéuticas.
Como todas las experiencias del movimiento antipsiquiátrico, la de Basaglia fue posteriormente
cuestionada con el retorno de las tesis organicistas y la utilización masiva de la farmacología.
Bateson Gregory
(1904-1980) Antropólogo norteamericano
fuente(9)
Nacido en Cambridge e hijo de un gran genetista, Gregory Bateson estudió zoología antes de
orientarse hacia la antropología. Realizó trabajo de campo en Nueva Guinea, y después en las
poblaciones del río Sépick, donde en 1932 conoció a Margaret Mead, quien iba a ser su esposa.
Siendo el primero en especializarse en el análisis de los rituales y las relaciones entre hombres y
mujeres, Bateson se volvió luego hacia el estudio de la locura, y después se instaló en California,
en el Veteran's Hospital de Palo Alto, donde se consagró al tratamiento y la observación de las
familias de esquizofrénicos, convirtiéndose en un pionero de la antipsiquiatría y la terapia
familiar. Con el enfoque de la escuela llamada de Palo Alto, explicó que la esquizofrenia resulta
de una disfunción basaba en lo que llamó el double bind (doble vínculo). La expresión hizo
carrera, y fue retomada más tarde por todos los clínicos de la esquizofrenia.
Baudouin Charles
(1893-1963) Psicoanalista suizo
fuente(10)
Nacido en Nancy, Charles Baudouin estudió letras, y después, en 1915, se dirigió a Ginebra,
atraído por el desarrollo del Institut Jean-Jacques Rousseau. Allí descubrió el psicoanálisis.
Formado por Carl Picht, un junguiano, y más tarde por Charles Odier, en 1920 se le entabló un
proceso por ejercicio ¡legal de la medicina, después de haber dado cursos de iniciación en la
sugestión. Henri Flournoy se opuso a su candidatura a la Société psychanalytique de Paris
(SPP).
Autor de unos treinta libros y artículos de inspiración psicobiográfica, fundó Éditions du
Mont-Blanc, casa editorial en la que se publicaron las obras de algunos psicoanalistas de la
primera generación francesa. Creador en 1924 de un instituto internacional de "psicagogía", trató
de conciliar la práctica del psicoanálisis con la de la sugestión y el método de Émile Coué
(1857-1926); este último preconizaba una psicoterapia basada en el autodominio mediante la
autosugestión. Baudouin siempre quiso estar al mismo tiempo cerca de las teorías freudianas y
de las de Pierre Janet o Carl Gustav Jung.
Bauer Ida, señora
de Adler (1882-1945). Caso "Dora"
Bauer Ida, señora de Adler (1882-1945). Caso "Dora"
Bauer Ida
Señora de Adler (1882-1945). Caso "Dora"
fuente(11)
Primera gran cura psicoanalítica realizada por Sigmund Freud, anterior a las del Hombre de las
Ratas (Ernst Lanzer) y del Hombre de los Lobos (Serguei Constantinovich Pankejeff), la historia
de "Dora", redactada en diciembre de 1900 y enero de 1901, y publicada cuatro años más tarde,
se desplegó entre la escritura de La interpretación de los sueños y la de los Tres ensayos de
teoría sexual. Inicialmente, Freud quiso darle a este "Fragmento de análisis de un caso de
histeria" el título de,"Sueño e histeria". A través de este caso trató de demostrar la validez de
sus tesis sobre la neurosis histérica (etiología sexual, conflicto psíquico, herencia sifilítica) y
exponer la naturaleza del tratamiento psicoanalítico, muy distinto de la catarsis y la hipnosis, y en
adelante basado en la interpretación de los sueños y la asociación libre.
Con el transcurso de los años, el texto adquirió un estatuto especial: en efecto, se trata de]
documento clínico más comentado desde su aparición. Sobre Dora se han escrito decenas de
artículos, varios libros, una novela y una pieza de teatro; el caso de esta joven se convirtió en
objeto privilegiado de los estudios feministas. A menudo se lo ha comparado con el de Bertha
Pappenheim. La mayor parte de los comentadores observaron que esta cura fue menos
"exitosa" que las otras dos. Por cierto, Freud tuvo muchas dificultades con su paciente, y no las
ocultó. Como lo señala Patrick Mahony a propósito de Ernst Lanzer. Cuando se comparan las
contratransferencias de Freud con sus principales pacientes, se tiene la sensación de que
sentía más simpatía por el Hombre de las Ratas que por Dora o el Hombre de los Lobos. Si con
Dora fue un fiscal, con Lanzer fue un educador amistoso.-
Para la publicación de] historial de esta primera cura exclusivamente psicoanalítica, realizada con
una joven virgen de 18 años, Freud tomó precauciones excepcionales. En efecto, en esa época
la cruzada dirigida contra el freudismo consistía en hacer pasar el psicoanálisis por una doctrina
pansexualista cuyo objetivo era hacer confesar a los pacientes (sobre todo a las mujeres), por
medio de la sugestión, "cochinadas" sexuales inventadas por los propios psicoanalistas. En
Gran Bretaña y Canadá, por ejemplo, Ernest Jones sufrió las consecuencias de tales
acusaciones.
En su introducción, Freud decidió por lo tanto responder de antemano a este tipo de objeciones,
demostrando que su teoría no era un maleficio destinado a pervertir a las mujeres y las jóvenes:
"Con las jóvenes y las mujeres se puede hablar de todas las cuestiones sexuales sin causarles
perjuicios ni hacerse sospechoso, pero con la condición de adoptar de entrada una cierta
manera de hacerlo, y después despertar en ellas la convicción de que es inevitable [ ... ]. La
mejor manera de hablar de estas cosas es el estilo conciso y directo; esa manera es al mismo
tiempo la más alejada de la lubricidad con la cual se tratan estos temas en la «sociedad»,
lubricidad a la cual las mujeres y las jóvenes están muy acostumbradas. Yo les doy a los
órganos y a los fenómenos sus nombres técnicos, y comunico esos nombres si no son
conocidos." Y añade en francés: "J'appelle un chat un chat" ("Al gato lo llamo gato").
La historia de Ida Bauer es un drama burgués tal como se lo encuentra en las comedias de
bulevar de fines de siglo XIX. Un marido débil e hipócrita engaña a la esposa, ama de casa
estúpida, con la mujer de uno de sus amigos, durante unas vacaciones en Merano. Primero
celoso y luego indiferente, el esposo engañado trata de seducir a la institutriz de sus hijos.
Después se enamora de la hija de su rival, y la corteja cuando se encuentran en su casa de
campo, en las orillas del lago de Garda. Horrorizada, la joven lo rechaza, le da una bofetada y le
cuenta la escena a la madre, para que ella se lo diga al padre. Este último interroga entonces al
marido de la amante, el cual niega categóricamente los hechos que se le reprochan. Preocupado
por proteger su propia relación, el padre culpable hace pasar a la hija por fabuladora, y la manda
a atenderse con un médico (Freud) que le había prescrito, algunos años antes, un excelente
tratamiento contra la sífilis.
La entrada en escena de Freud transforma esta historia de familia en una verdadera tragedia de
sexo, amor y enfermedad. En tal sentido, su relato del caso "Dora" se asemeja a una novela
moderna: uno no sabe si pensar en Arthur Schnitzler, Marcel Proust (1871-1922) o Henrik lbsen
(1828-1906). Todo el drama gira en torno a la introspección a través de la cual la heroína (Ida) se
sumerge progresivamente en las profundidades de una subjetividad oculta a su conciencia. Y la
fuerza de la narración se debe al hecho de que Freud hace surgir una patología formidable
detrás de las apariencias de una gran normalidad. Así puede restituirle a Dora una verdad que
su familia le sustrae, al tratarla de simuladora.
Nacida en Viena en una familia de la burguesía judía acomodada, Ida era el segundo vástago de
Philipp Bauer (1853-1913) y Katharina Gerber-Bauer (1862-1912). Afectado de sífilis antes de
su matrimonio, Philipp era también tuerto de nacimiento. Freud lo describe como un hombre activo
y lleno de talento: "La personalidad dominante era el padre, tanto por su inteligencia y sus
cualidades de carácter como por las circunstancias de su vida, que habían condicionado la
trama de la historia patológica e infantil de mi cliente". Gran industrial, disfrutaba de una
envidiable situación financiera, y era admirado por la hija. En 1888 contrajo tuberculosis, lo que lo
obligó a instalarse lejos de la ciudad con toda su familia. Optó por vivir en Merano, en el Tirol,
donde conoció a Hans Zellenka (el señor K.), un hombre de negocios menos afortunado que él,
casado con una bella italiana, Giuseppina o Peppina (la señora K.), quien sufría trastornos
histéricos y frecuentaba los sanatorios. Ella se convirtió en la amante de Philipp y lo cuidó en
1892 cuando este último sufrió un desprendimiento de retina.
En esa época, de retorno en Viena, se instaló en la misma calle que Freud, y lo consultó como
médico por un acceso de parálisis y confusión mental de origen sifilítico. Satisfecho con el
tratamiento, le envió a su hermana, Malvine Friedman (1855-1899). Afectada de una neurosis
grave y hundida en la desdicha de una vida conyugal atormentada, esta última murió pronto, por
una caquexia de evolución rápida.
Katharina, la madre de Ida, provenía, como el esposo, de una familia judía originaria de Bohemia.
Poco instruida y bastante estúpida, padecía dolores abdominales permanentes, que la hija
heredó. Nunca se interesó por los hijos y, desde la enfermedad de su marido y la desunión que
la había seguido, presentaba todos los signos de una "psicosis de ama de casa-: "Sin
comprender las aspiraciones de sus hijos, trataba de estar ocupada todo el día --escribe Freud-,
limpiando y manteniendo ordenado el departamento, los muebles y los utensilios domésticos, a tal
punto que usarlos y disfrutarlos se había vuelto casi imposible [...]. Las relaciones entre la madre
y la hija eran poco afectuosas desde años antes. La hija no prestaba ninguna atención a la
madre, la criticaba duramente y se había sustraído por completo a su influencia." Quien sostenía
a Ida era una institutriz. Mujer moderna y "liberada", leía libros sobre la vida sexual e informaba a
su alumna en secreto. Ella le había abierto los ojos sobre la relación del padre con Peppina. No
obstante, después de haberla amado y de haberle prestado oídos, Dora se había malquistado
con su institutriz.
En cuanto al hermano, Otto Bauer (1881-1938), pensaba sobre todo en huir de las querellas
familiares. Puesto que tenía que tomar partido, se alineó con la madre: "Es así cómo, por la
atracción sexual habitual, el padre se había acercado a la hija, y la madre al hijo". A los nueve
años, Otto era ya un niño prodigio, al punto de haber escrito un drama en cinco actos sobre el fin
de Napoleón. Más tarde se reveló contra las opiniones políticas del padre, cuyo adulterio, por
otra parte, aprobaba. Lo mismo que el padre, tuvo una doble vida, marcada por el secreto y la
ambivalencia. Se casó con una mujer diez años mayor que él, madre de tres niños, aunque ya
tenía una larga relación con Hilda Schiller-Marmorek, diez años menor que él, que siguió siendo
su amante hasta su muerte. Secretario del Partido Socialdemócrata entre 1907 y 1914, y adjunto
de Viktor Adler en el Ministerio de Asuntos Exteriores en 1918, fue una de las grandes figuras
de la intelligentsia austríaca de entreguerras. No obstante, a pesar de su talento excepcional,
nunca se repuso de la caída del Imperio Austro-Húngaro, y dedicó más energía a atacar a Lenin
que a luchar contra Hitler: "Esta ingenuidad -escribe William Johnstonera aún una herencia del
Imperio de preguerra, en el que la tradición protegía a los disidentes. Incluso en 1934 Bauer
persistió en dirigir cruzadas de preguerra contra la Iglesia y la aristocracia, en el momento en
que precisamente habría tenido que asociarse con sus enemigos de poco antes para rechazar
al fascismo. Pocas cegueras han estado tan cargadas de consecuencias.-
De modo que en octubre de 1900 Ida Bauer visitó a Freud para iniciar esa cura que duró
exactamente once semanas. Afectada de diversos trastornos nerviosos (migrañas, tos
convulsiva, afonía, depresión, tendencias suicidas), acababa de sufrir una afrenta terrible.
Consciente desde mucho tiempo antes de la "falta" paterna y de la mentira sobre la que
reposaba la vida familiar, rechazó las propuestas amorosas que le hizo Hans Zellenka (el señor
K.) en las orillas del lago de Garda, y lo abofeteó. Entonces estalló el drama: fue acusada por
Hans y el padre de haber inventado la escena de seducción. Lo que era peor aún, sufrió el
repudio de Peppina Zellenka (la señora K.), quien dijo sospechar que la joven leía libros
pornográficos, en particular la Fisiología del amor de Paolo Mantegazza (1831-1901), publicado
en 1872 y traducido al alemán cinco años más tarde. El autor era un sexólogo darwiniano
abundantemente citado por Richard von Krafft Ebing, y especializado en la descripción
"etnológica" de las grandes prácticas sexuales humanas: lesbianismo, onanismo, masturbación,
inversión, felación, etcétera. Al enviar su hija a ver a Freud, Philipp Bauer esperaba que le diera
la razón a él y se ocupara de poner fin a los fantasmas sexuales de la joven.
Lejos de adherir a la voluntad del padre, Freud tomó una dirección totalmente distinta. En once
semanas, y a partir de dos sueños (uno con un incendio de la casa familiar y el otro con la
muerte del padre), reconstituyó la verdad inconsciente de este drama. El primer sueño revelaba
que Dora se había entregado a la masturbación, y que en realidad estaba enamorada de Hans
Zellenka. Por ello le pedía al padre que la protegiera de la tentación de ese amor. Pero esa
tentación despertaba también un deseo incestuoso reprimido respecto del padre. En cuanto al
segundo sueño, permitió ir aún más lejos en la investigación de la "geografía sexual" de Dora, y
sobre todo sacar a luz su perfecto conocimiento de la vida sexual de los adultos.
Freud advirtió claramente que la paciente no soportó la revelación de que deseaba al hombre
que había abofeteado. En consecuencia, la dejó irse cuando ella decidió interrumpir el
tratamiento. ¿Qué otra cosa podía hacer? El padre, al principio favorable a la cura, se dio cuenta
en seguida de que Freud no aceptaba la tesis de la fabulación. Por lo tanto, se desinteresó del
tratamiento. La hija, por su lado, no encontró en Freud la seducción que esperaba: él no había
sido sensible ni había sabido poner en juego con ella una relación transferencial positiva. En
efecto, en ese entonces Freud no sabía aún manejar la transferencia en la cura. Por otro lado,
como él mismo lo subrayó en una nota de 1923, fue incapaz de comprender la naturaleza del
vínculo homosexual que unía a Ida (Dora) con Peppina. Sin embargo, había sido la señora K.
quien le había dado a leer el libro prohibido a la joven, para después acusarla. También había
sido ella quien le hablaba de cosas sexuales.
Este tema de la homosexualidad inherente a la histeria femenina fue extensamente comentado
por Jacques Lacan en 1951, mientras que otros autores se dedicaron a demostrar que Freud no
comprendía en nada la sexualidad femenina, o que Dora era inanalizable.
Ida Bauer nunca se curó de su horror a los hombres. Pero sus síntomas se apaciguaron.
Después de su breve análisis, pudo vengarse de la humillación sufrida, haciéndole confesar a la
señora K. su relación con el padre, y al señor K. la escena del lago. Luego le contó la verdad al
padre e interrumpió toda relación con la pareja. En 1903 se casó con Ernst Adler, un compositor
empleado en la fábrica paterna. Dos años más tarde tuvo un hijo que iba a hacer carrera de
músico en los Estados Unidos.
En 1923, víctima de nuevos trastornos (vértigo, zumbido de oídos, insomnio, migrañas), llamó por
azar a Felix Deutsch a la cabecera de su cama. Le narró entonces toda su historia, habló del
egoísmo de los hombres, de sus frustraciones, su frigidez. Escuchando sus quejas, Deutsch
reconoció el famoso caso "Dora": "Desde ese momento, ella olvidó su enfermedad y puso de
manifiesto un inmenso orgullo por haber sido objeto de un escrito tan célebre en la literatura
psiquiátrica". La mujer discutió las interpretaciones realizadas por Freud de sus dos sueños.
Cuando Deutsch volvió a verla, los ataques habían desaparecido.
En 1955, emigrado a los Estados Unidos, Deutsch se enteró de la muerte de Dora, que se había
producido diez años antes. Por Ernest Jones supo que Ida había fallecido en Nueva York y, por
un colega, tuvo noticias de cómo se habían desarrollado los últimos años de su vida. Dora había
dirigido contra su propio cuerpo la obsesión de la madre: "Su constipación, vivida como una
imposibilidad de «limpiar los intestinos», le creó problemas hasta el fin de su vida. No obstante,
habituada a esos trastornos, los trataba como un síntoma familiar, hasta el momento en que
demostraron ser más graves que una simple conversión. Su muerte -de un cáncer de colon
diagnosticado demasiado tarde para que pudiera operarse con éxito- fue como una bendición
para sus allegados. Según mi informante, había sido una de las «histéricas más repulsivas» que
hubiera conocido.
Bélgica
fuente(12)
La introducción del psicoanálisis en Bélgica siguió el mismo movimiento que en todos los otros
países de Europa. Pero, dividido en dos idiomas, y entre médicos y profanos (los no-médicos),
atravesado por la historia del nazismo, y después por la de la renovación lacaniana, el
movimiento psicoanalítico belga tiene la característica de no poder encontrar su autonomía. Su
destino sigue ligado al psicoanálisis en Francia y, en parte, en Holanda.
Desde la década de 1900 hubo polémicas entre neurólogos y psiquiatras a propósito del
freudismo. El psicoanálisis era entonces considerado un método de investigación útil en los
procesos judiciales y en el diagnóstico de las simulaciones. Se lo confundía con el test de
asociación verbal de Carl Gustav Jung. Sobre todo, no se distinguía la práctica freudiana de las
otras formas de terapia. En cuanto al primado de la sexualidad, fue calificado de pansexualismo
por el conjunto del cuerpo médico, lo mismo que en todos los otros países.
Después de la Primera Guerra Mundial, Juliaan Varendonck fue el verdadero pionero del
psicoanálisis de Bélgica. Formado en Viena, reconocido por Sigmund Freud y miembro de la
Nederlandse Vereniging voor Psychoanalyse (NVP), se instaló en Gante y ejerció durante un
breve período, antes de morir sin dejar posteridad.
Hubo que esperar el período de entreguerras para que algunos marginales y autodidactas
fundaran verdaderamente el movimiento belga: Fernand Lechat, Camille Lechat, su esposa, y
Maurice Dugautiez. Con el título de "psiquistas" crearon en 1920 un Círculo de Estudios
Psíquicos, en el que se practicaban tanto las ciencias ocultas, el espiritismo, la hipnosis, como el
psicoanálisis. Muy pronto Lechat y Dugautiez crearon la revista Le Psychagogue, tomaron
contacto con la Société psychanalytique de Paris (SPP), creada en 1926, e iniciaron el análisis
didáctico en el diván de Ernst Paul Hoffmann, llegado de Viena y refugiado en Bélgica entre 1938
y 1940.
En esa época surgió el conflicto en torno al análisis profano (entre médicos y no-médicos), que
marcó la posguerra en Bélgica, pero que ya atravesaba al movimiento internacional. Lechat y
Dugautiez se vieron cuestionados como marginales, incluso "charlatanes", por Jacques De
Busscher, un médico miembro de la NVP muy favorable a las tesis freudianas. Él mismo no
practicaba el psicoanálisis, pero luchaba por reservarlo a los médicos.
Paralelamente, también los medios intelectuales se interesaron por el pensamiento de Freud.
Hendrik (Henri) De Man (1885-1953), futuro presidente de] Partido Obrero Belga, le escribió en
1925. Por otra parte, sociólogos, pedagogos y universitarios, lo mismo que los jesuitas próximos
a la Universidad Católica de Lovaina, comenzaron a comentar las obras psicoanalíticas y a
inspirarse en ellas.
En 1924 apareció un número especial de la revista Le Disque vert, enteramente dedicado al
psicoanálisis. El director, Franz Hellens, había logrado reunir acerca de este tema a nombres
prestigiosos de la literatura y el saber médico. Fue un verdadero acontecimiento.
Abría el volumen una carta de Freud, seguida por artículos de psicoanalistas y escritores
franceses. En su conjunto, el número expresaba bastante bien lo que estaba en juego en la
batalla de la década de 1920 en torno al freudismo. Algunos condenaban una moda efímera,
otros insistían en la seriedad de lo que les parecía una verdadera doctrina.
Durante el período de la ocupación nazi, Lechat y Dugautiez continuaron practicando el
psicoanálisis. En 1947, con el patrocinio de la SPP, fundaron la Association des psychanalystes
de Belgique (APB), que iba a ser reconocida por la International Psychoanalytical Association
(IPA) en el Congreso de Zurich de 1949, con el firme apoyo de Marie Bonaparte. Esta fundación
le permitió al psicoanálisis desarrollarse en el sector de la lengua francesa de] país.
La adhesión a la IPA tuvo por efecto obligar a la APB a normalizarse, es decir, en el contexto
belga, a adoptar el punto de vista de la medicalización. Fueron mujeres médicas las que
asumieron la dirección de la asociación y apartaron a los fundadores autodidactos. La APB
cambió entonces sus estatutos y, en 1960, tomó el nombre de Société belge de psychanalyse
(SBP). Compuesta por una fuerte mayoría de médicos, se abandonó la preocupación por la
investigación intelectual. A fines de la década de 1990 tiene sesenta miembros, para una
población global de diez millones de habitantes, o sea seis psicoanalistas (IPA) por millón de
habitantes.
En este contexto, los jóvenes terapeutas más brillantes prefirieron volverse hacia las tesis de
Jacques Lacan, cuya doctrina era proscrita de la SBP en el momento mismo en que comenzaba
a florecer en Francia, en el seno de la Société française de psychanalyse (SFR 1953-1963).
Marcados por la fenomenología, los representantes de la joven generación psicoanalítica (la
tercera para Bélgica) emprendieron curas didácticas fuera de su país. En Francia, con Lacan; en
Suiza, con Gustav Bally (1893-1966) o Maeder Boss.
Negándose a plegarse a las exigencias ortodoxas de la SBP, terminaron por fundar su propia
institución, la École belge de psychanalyse (EBP), en 1969, copiada de la École freudienne de
Paris, y con un idéntico programa de enseñanza: retorno a Freud, enseñanza de la filosofía, la
antropología, la lingüística. Favorable al análisis profano, esta escuela integró a los no-médicos,
que fueron mayoritarios desde el principio.
No obstante, ante la SBP, preocupada por la respetabilidad, la EBP siguió buscando una
verdadera identidad. Próximos a la Universidad de Lovaina, sus fundadores favorecieron la
implantación del lacanismo en Bélgica, a través de una vía católica y universitaria. El filósofo
Alphonse de Wahlens (1911-1981), lector de Husserl, traductor de Heidegger y amigo de
Maurice Merleau-Ponty (1908-1961), desempeñó un papel importante en tal sentido. Miembro de
la École freudienne de Paris (EFP) entre 1964 y 1971, comenzó por seguir el seminario de Lacan,
y asistió a sus presentaciones de enfermos, antes de tomar distancia y militar con más firmeza
que nunca en favor de un psicoanálisis de inspiración fenomenológica.
En 1980, la disolución de la EFP provocó el estallido de la EBP y la creación de una multitud de
grupúsculos dependientes de las diversas escuelas neolacanianas parisienses: la École de la
Cause freudienne (ECF), la Association freudienne (AF), etcétera. En virtud de esta
diseminación, la EBP siguió por su parte ligada a la Universidad de Lovaina, en torno a Jacques
Schotte y Antoine Vergote, con un enfoque pluralista, abierto y democrático; la referencia a
Lacan y su doctrina no es exclusiva.
Benedikt Moriz
(1835-1920) Médico austríaco
fuente(13)
El escritor Hermann Bahr (1863-1934) subrayó que "el vienés es un hombre que detesta y
desprecia a los otros vieneses, pero no puede vivir fuera de Viena". Si bien esta frase se aplica
a Sigmund Freud, sin duda conviene mucho más a Moriz (o Moritz) Benedikt, cuyo destino trágico
conocemos gracias a la autobiografía publicada en 1906 y a los trabajos del historiador Henri F.
Ellenberger.
Este médico proveniente de una familia judía del Burgenland pasó su vida haciendo
descubrimientos sobre las enfermedades nerviosas y su tratamiento, sin llegar jamás a ser
reconocido como innovador. Fue de alguna manera un pionero en las sombras, que vivió de
decepción en decepción, y de conversión en repudio, como muchos judíos vieneses de la
época, siempre en busca de identidad y atravesados por el "auto-odio judío".
Benedikt se identificó con todos los científicos malditos olvidados por la ciencia oficial. No sólo
siguió siendo un médico oscuro a pesar de su talento, sino que además padeció la desdicha de
tener el mismo apellido que un periodista de la Neue Freie Press.
Especialista en histeria, practicante de la hipnosis y amigo de Jean Martin Charcot, en 1864
sostuvo que la histeria era una enfermedad sin causas uterinas. Cuatro años más tarde se
interesó por la electroterapia, pero en 1891 dio una media vuelta y comenzó a luchar contra el
hipnotismo. Finalmente, fue uno de los primeros en hablar de histeria masculina. Erna Lesky,
historiadora de la medicina vienesa, explicó en 1965 las razones de] fracaso reiterado de este
terapeuta brillante, que no logró afirmarse como un verdadero innovador: aunque había recibido
una formación sólida, no se resolvía a aceptar los hechos y siempre se dejaba arrastrar por su
loca imaginación. Además prefería la polémica al trabajo lento de la razón, y no cesó de atacar a
quienes consideraba adversarios o falsos científicos: Richard von Krafft-Ebing o Wilhelm Fliess.
Hay que añadir que Benedikt siguió enfeudado a una concepción de] psiquismo fundada en la
conciencia.
En la "Comunicación preliminar" de 1893, después incorporada a los Estudios sobre la histeria,
Freud y Josef Breuer lo citan como autor de observaciones sobre el tema publicadas
"ocasionalmente". En La interpretación de los sueños Freud se refiere también a su obra
Hipnotismo y sugestión, aparecida en 1894.
La contribución más interesante de Benedikt a la historia de la psiquiatría dinámica fue un artículo
de 1914 cuyo tema era lo que él llamaba, en inglés, the second life, es decir, la vida interior
secreta de cada sujeto. Esta segunda vida (que por otra parte era la expresión misma de su
propio itinerario de médico vienés atormentado por la inautenticidad de esa sociedad de fin de
siglo) se construía, según él, como un sistema de representaciones y rumiaciones que el
individuo conserva en su fuero interno, sin querer tenerlas en cuenta. Más frecuente en la mujer,
es dominante en los jugadores, los excéntricos, los criminales, los neurasténicos. La primera
preocupación del terapeuta debe consistir en explorarla, pues ella oculta secretos patógenos.
Benedikt fue también uno de los primeros científicos en descubrir las causas sexuales de la
histeria. Antes de morir, solitario y olvidado, se había vuelto hacia las ciencias ocultas, a pesar
de haberlas despreciado al principio de su carrera.
Beneficio
fuente(14)
s. m. (fr. bénéfíce; ingl. gainfroni illness, al. Krankheitsgewinn). Idea general según la cual la
formación de síntomas le permite al sujeto una reducción de las tensiones engendradas por una
situación conflictiva, conforme al principio de placer.
En una nota de 1923, dedicada al caso Dora, que había publicado en 1905, S. Freud escribe que
«el motivo de la enfermedad no es otro que el propósito de obtener cierto beneficio». Define allí el
beneficio primario como «la solución más cómoda en el caso de un conflicto psíquico», en la
medida en que «ahorra en primer lugar un esfuerzo». Precisa además que factores exteriores
como la modificación para ventaja del paciente de las relaciones con su entorno entran dentro
del beneficio primario de la enfermedad. El beneficio secundario de la enfermedad es descrito en
1926, en Inhibición, síntoma y angustia, como el esfuerzo del yo por pactar con una
enfermedad ya instalada. Esfuerzo que moviliza las capacidades integradoras del yo: «El yo
intenta suprimir el carácter extraño y aislado del síntoma, y extrae partido de todas las
posibilidades que puedan ofrecerse de ligársele de cualquier manera, y de incorporarlo por
medio de tales lazos a su organización». De allí que el yo se adapta al síntoma como lo hace de
ordinario con el mundo exterior. Este esfuerzo choca, sin embargo, con uno de los aspectos
irreductibles del síntoma, que es el de ser un sustituto de la moción pulsional reprimida, que
renueva continuamente su exigencia de satisfacción y arrastra al yo a una nueva lucha
defensiva. El beneficio secundario aparece por lo tanto como una frágil ganancia.
Beneficio primario y secundario de la enfermedad
Al.: primärer und sekundärer Krankheitsgewinn. -
Fr.: bénéfice primaire et secondaire de la maladie. -
Ing.: primary and secondary gain from illness. -
It.: utile primario e secondario della malattia. -
Por.: lucro primário e secundário da doença.
fuente(15)
Beneficio de la enfermedad designa, de un modo general, toda satisfacción directa o Indirecta
que un sujeto obtiene de su enfermedad.
El beneficio primario es el que entra en consideración en la motivación misma de una neurosis:
satisfacción hallada en el síntoma, huida en la enfermedad, modificación favorable de las
relaciones con el ambiente.
El beneficio secundario podría distinguirse del anterior por:
- su aparición con posterioridad, como ganancia suplementaria o utilización por el sujeto de una
enfermedad ya constituida;
- su carácter extrínseco en relación con el determinismo inicial de la enfermedad y con el sentido
de los síntomas;
- el hecho de que se trata de satisfacciones narcisistas o ligadas a la autoconservación más
que de satisfacciones directamente libidinales.
Desde sus comienzos, la teoría freudiana de la neurosis es inseparable de la idea de que la
enfermedad se desencadena y se mantiene en virtud de la satisfacción que aporta al individuo.
El proceso neurótico responde al principio del placer y tiende a obtener un beneficio económico,
una disminución de la tensión. Este beneficio se evidencia por la resistencia del sujeto a la cura,
resistencia que se opone al deseo consciente de curarse.
Pero sólo más tarde, y siempre en forma bastante aproximada, establece Freud la distinción
entre beneficio primario y beneficio secundario. Así, en el estudio del Caso Dora, Freud parecía
sostener inicialmente la idea de que los motivos de la enfermedad son siempre secundarios con
relación a la formación de los síntomas. Éstos no tendrían al principio una función económica y
podrían ser efímeros si no resultasen fijados en un segundo tiempo: «Cierta corriente psíquica
puede encontrar cómodo servirse del síntoma, y éste adquiere así una función secundaria,
quedando como anclado en el psiquismo».
El tema vuelve a ser examinado por Freud en las Lecciones de introducción al psicoanálisis
(Vorlesungen zur Einführung in die Psychoanalyse, 1916-1917) y en una nota de rectificación
añadida en 1923 al estudio del Caso Dora:
El «beneficio primario» va ligado al propio determinismo de los síntomas. En él distingue Freud
dos partes: la «parte interna del beneficio primario» consiste en la reducción de tensión que
procura el síntoma; éste, por doloroso que sea, tiene por finalidad evitar al sujeto conflictos a
veces más penosos: es el mecanismo llamado de la «huida en la enfermedad». La «parte
externa del beneficio primario» estaría ligada a las modificaciones que el síntoma aporta en las
relaciones interpersonales del sujeto. Así, una mujer «oprimida por su marido» puede conseguir,
gracias a la neurosis, mayor ternura y atención, al mismo tiempo que se venga de los malos
tratos recibidos.
Pero si bien Freud designa este último aspecto del beneficio con los términos de «externo o
accidental», la frontera que lo separa del beneficio secundario resulta difícil de trazar.
Para describir este último, Freud alude al caso de la neurosis traumática o de una enfermedad
física a consecuencia de un accidente. El beneficio secundario se materializa en este caso por
la indemnización percibida por el enfermo, motivo poderoso que se opone a una readaptación:
«Al librarlo de su enfermedad, le privaríais ante todo de sus medios de subsistencia, puesto que
entonces tendría que preguntarse si todavía es capaz de reemprender su antiguo trabajo».
Sobre la base de este claro ejemplo, es fácil descubrir las tres características que definen el
beneficio secundario. Pero además se debe precisar que, incluso en un caso de este tipo, haría
falta preguntarse por las motivaciones inconscientes del accidente, como han subrayado las
investigaciones modernas. Tratándose de neurosis y a fortiori de neurosis no traumática, ¿no
son las distinciones todavía menos netas? En efecto, un beneficio sobrevenido secundariamente
en el tiempo, y aparentemente extrínseco, ha podido ser previsto y considerado en el
desencadenamiento del síntoma. En cuanto al aspecto objetivo del beneficio secundario, oculta
con frecuencia su carácter profundamente libidinal: el subsidio pagado al enfermo (para seguir
con el mismo ejemplo) puede, por ejemplo, simbolizar una dependencia del tipo niño-madre.
El punto de vista tópico es probablemente el que permite comprender mejor lo que se quiere
indicar con el término «beneficio secundario», en la medida en que se toma en consideración la
instancia del yo en su tendencia, o incluso «compulsión», a la síntesis (véase: Yo). Freud aborda
este problema en el capítulo III de Inhibición, síntoma y angustia (Heminung, Symptom und
Angst, 1926), en el cual el concepto de beneficio secundario se aclara al compararlo con el
«combate defensivo secundario» emprendido por el yo, no directamente contra el deseo, sino
contra un síntoma ya constituido. Defensa secundaria y beneficio secundario aparecen como
dos modalidades de respuesta del yo a este «cuerpo extraño» que es ante todo el síntoma: «[...]
el yo se comporta como guiado por la idea de que el síntoma persistirá en lo sucesivo y no podrá
ser eliminado: no queda otro remedio que transigir con esta situación y obtener de ella la mayor
ventaja posible». En este beneficio secundario de la enfermedad, que constituye una verdadera
incorporación del síntoma al yo, distingue Freud, por una parte, las ventajas obtenidas del
síntoma en el terreno de la autoconservación, y por otra parte las satisfacciones propiamente
narcisistas.
En conclusión, se observará que la denominación «beneficio secundario» no debe ser obstáculo
para la investigación de motivaciones ligadas más directamente a la dinámica de la neurosis. La
misma observación podría aplicarse a aquellos tratamientos Psicoanalíticos en los cuales se
recurre al concepto de beneficio secundario para explicar el hecho de que el paciente parece
hallar más satisfacción en el mantenimiento de una situación transferencial que en la curación.
Beneficio secundario
fuente(16)
La noción de un beneficio secundario de la enfermedad fue introducida por Freud en su análisis
de Dora («Fragmento de análisis de un caso de histeria»), como comentario a la intención
atribuida a su paciente de alejar a su padre de la Señora K., suscitando su compasión por medio
de sus desvanecimientos. Freud comienza por distinguir los «motivos» (Motiv) de la enfermedad,
de los modos que ésta puede revestir, es decir, del material con el que son formados los
síntomas. Una nota añadida al texto de este análisis, no obstante, nos permite asistir a una
evolución del pensamiento de Freud entre 1905 y 1923. «Los motivos de la enfermedad -escribe
en 1905- no participan de la formación de los síntomas, ni tampoco están presentes desde el
principio de la enfermedad; sólo se suman secundariamente, y la enfermedad no queda
plenamente constituida sin su aparición. Es preciso contar con la presencia de los motivos de la
enfermedad en todo caso que implique un verdadero sufrimiento y que sea de una duración
bastante larga. Si al principio el síntoma no puede encontrar ninguna utilización en la economía
psíquica, a menudo sucede que termina secundariamente por adquirir una. Una cierta corriente
psíquica puede encontrar cómodo servirse del síntoma, y de tal manera éste adquiere una
función secundaria [subrayado de Freud] y queda como anclado en el psiquismo. Quien quiere
curar al enfermo tropieza, para su sorpresa, con una gran resistencia, que le enseña que el
enfermo no tiene la intención de renunciar a su enfermedad, por más formal y serio que parezca
su propósito». Además, «los motivos de la enfermedad comienzan a despuntar desde la
infancia».
Sin embargo, Freud se corrige en su nota de 1923: «Ya no se está autorizado a pretender que
los motivos de la enfermedad no están presentes desde su inicio», como lo sugerían las últimas
líneas citadas. Freud continúa: «Yo he tenido mejor en cuenta el estado de las cosas
introduciendo una distinción entre la utilidad (profit) primaria y el beneficio (benefice) secundario
de la enfermedad. El motivo para enfermar no es otra cosa que el propósito de obtener una
cierta ganancia. Lo que se dice en las páginas siguientes es justo en lo que concierne al
beneficio secundario de la enfermedad. Pero la existencia de una utilidad primaria debe ser
reconocida en toda neurosis. El hecho de enfermar ahorra ante todo una operación psíquica;
desde el punto de vista económico, es la solución más cómoda en el caso de un conflicto
psíquico (refugio en la enfermedad), aunque el carácter impropio de esa salida se revele
ulteriormente de modo inequívoco, en la mayoría de los casos. Esa parte de la ganancia primaria
de la enfermedad puede denominarse utilidad interna, psicológica: es, por así decirlo, constante.
Además, hay factores exteriores, como por ejemplo la situación aquí mencionada de una mujer
oprimida por su marido, que pueden proveer motivos para enfermar, y representar de tal modo la
parte externa de su ganancia primaria.»
Para comprender mejor esta evolución, se pueden mencionar otros puntos de referencia
intermedios.
En 1915, en las Conferencias de introducción al psicoanálisis, con el título de «El estado
neurótico común», Freud evoca, bajo la influencia de Adler y de su «carácter nervioso», la
participación del yo en la emergencia de la neurosis, y con tal fin retorna la noción de ganancia
de la enfermedad (Krankheitsgewinn) a título de «función secundaria». En efecto, en esa fecha
emprendió el trabajo de análisis del yo consecutivo al aporte de «Introducción del narcisismo».
Ese movimiento del pensamiento está destinado a desembocar, en «Análisis terminable e
interminable», de 1937, en una visión general de los «procesos secundarios» considerados
desde el punto de vista metapsicológico en la relación del yo con la pulsión.
Benussi Vittorio
(1878-1927) Psicoanalista italiano
fuente(17)
Nacido en Trieste, Vittorio Benussi vivió dividido entre sus dos patrias, Austria e Italia. Después
de estudiar psicología en Roma, en el departamento dirigido por Sante De Sanctis (1862-1935),
se especializó en psicología experimental en Austria, y realizó un análisis con Otto Gross en
Graz. Producida la caída del Imperio Austro-Húngaro, rechazó un trabajo en Praga por razones
políticas, y volvió a Italia, donde obtuvo la cátedra de psicología en la Universidad de Padua.
Riguroso en extremo, como lo atestiguan sus trabajos experimentales, Benussi fue también un
poeta y una especie de gurú; realizó estudios sobre la sugestión hipnótica y la psicología del
testimonio.
En 1926, en el clima antipsicoanalítico alimentado por la publicación del libro del célebre psiquiatra
Enrico Morselli (1852-1929), dio una serie de cursos sobre los fundamentos del psicoanálisis y
formó a una cierta cantidad de alumnos, entre ellos Cesare Musatti (quien iba a ser su asistente
y lo sucedería después de su muerte) y Novello Papafava, militante antifascista, amigo de esa
gran figura de la lucha contra el régimen mussoliniano que fue Piero Gobetti (1901-1926), y autor
de un ensayo de inspiración freudiana sobre los fundamentos del fascismo italiano. Ese mismo
año de 1926, Benussi conoció en Groninga a Ludwig Binswanger y a Karl Jaspers (1883-1969).
Por razones desconocidas, se suicidó en 1927, poco antes del congreso de la psicología italiana
que iba a reunirse en Padua en honor suyo.
Sus trabajos de psicología experimental fueron escritos y publicados en lengua alemana, pero
redactó en italiano sus contribuciones clínicas, reunidas y publicadas en 1932 con el título de
Suggestione e Psicoanalisi, por iniciativa de Silvia Musatti de Marchi, que fue su alumna.
Berliner Psychoanalytisches Institut (BPI)
Instituto Psicoanalítico de Berlín
fuente(18)
Creado por Max Eitingon, Karl Abraham y Ernst Simmel en el marco del policlínico del mismo
nombre, el Instituto Psicoanalítico de Berlín fue inaugurado el 14 de febrero de 1920 en locales de
la Potsdamer Strasse acondicionados por Ernst Freud. Verdadero laboratorio de formación de
terapeutas, durante diez años desempeñó un papel considerable en la elaboración de los
principios del análisis clínico, y sirvió de modelo a todos los otros institutos creados más tarde en
el marco de la International Psychoanalytical Association (IPA). Hasta su partida a Palestina,
Eitingon presidió la comisión de enseñanza, y en 1923, por primera vez en el mundo, el cursus
analítico fue sometido a las tres prescripciones sistemáticas: análisis didáctico, enseñanza
teórica, análisis de control.
Harms Sachs, el primer psicoanalista exclusivamente didacta M BPI, llegado de Viena, formó a
veinticinco profesionales, entre los cuales se contaron los más brillantes representantes del
freudismo internacional. A lo largo de los años, debido a la afluencia de inmigrantes húngaros
que huían del régimen del almirante Horthy, y después por la llegada de los vieneses obligados a
exiliarse por razones económicas, el Instituto pasó a ser el más grande de los centros de
formación psicoanalítica del mundo, mientras que en el Policlínico se realizaban tratamientos de
todo tipo: gratuitos para los carecientes, pagos en diversa medida para los otros pacientes. En
1930, en el momento en que Eitingon publicó su "Informe inicial sobre los diez años del BPI",
Berlín, según las palabras de Ernest Jones, se había convertido en "el corazón de todo el
movimiento psicoanalítico internacional".
Después de la implantación del nazismo en Alemania, el BPI fue integrado al Instituto que dirigía
Matthias Heinrich Göring, poniéndose así al servicio de la siniestra comedia de la "arianización-
del psicoanálisis, es decir, de su destrucción sistemática en tanto que "ciencia judía".
Bernaert Louis
(1906-1985) Sacerdote y psicoanalista francés
fuente(19)
Nacido en Ascq, Louis Beirnaert ingresó en la Compañía de Jesús en 1923, y se convirtió en
profesor de teología dogmática. Durante la Segunda Guerra Mundial participó en la Resistencia
anti-nazi, en una red gaullista. Después se orientó hacia la psiquiatría, y fue analizado por Daniel
Lagache, antes de pasar a ser uno de los compañeros cercanos a Jacques Lacan y
desempeñar un papel importante en la historia de las relaciones entre el psicoanálisis y la Iglesia
Católica, sobre todo acerca de la cuestión del discernimiento de las vocaciones. Cronista en la
publicación periódica Études, redactó varios textos importantes sobre mística, en especial
acerca de Ignacio de Loyola (1491-1556).
Bernays Anna,
nacida Freud (1859-1955). Hermana de Sigmund Freud
Bernays Anna, nacida Freud (1859-1955). Hermana de Sigmund Freud
Bernays Anna
Nacida Freud (1859-1955). Hermana de Sigmund Freud
fuente(20)
Nacida en Freiberg, tercer vástago de Jacob y Amalia Freud, Anna era también la primera de las
cinco hermanas de Sigmund Freud, y la única de ellas que escapó al exterminio de los judíos por
los nazis. En sus recuerdos pone de manifiesto los mismos celos que el hermano había
experimentado respecto de ella cuando era niño. Cuenta hasta qué punto Amalia privilegiaba a
su hijo mayor: Sigmund tenía derecho a una habitación para él solo, mientras que sus hermanas
se amontonaban en el resto del departamento. Cuando Amalia quiso que Anna tomara lecciones
de piano, Sigmund se opuso y amenazó con irse de la casa. Cuando ella tenía 16 años, él le
prohibió leer las obras de Honorato de Balzac (1799-1850) y Alejandro Dumas (1802-1870). Esta
actitud tiránica se relacionaba con el hecho de que Freud había estado celoso de su hermano
Julius Freud, nacido después de él, y a continuación se sintió culpable de su muerte. Entonces
derivó su rivalidad hacia la hermanita, vivida como una "usurpadora" porque se llevaba una parte
del amor de la madre. Pero esta hostilidad demuestra también hasta qué punto Freud obedecía en
ciertos temas a la concepción victoriana de la educación de las mujeres, propia de la sociedad
vienesa de fin de siglo. Sus relaciones difíciles con esta hermana estimularon sin duda alguna
sus reflexiones sobre las rivalidades edípicas y los vínculos familiares en general. Más tarde,
Freud se mostró mucho más afectuoso con sus otras cuatro hermanas, cuyo destino fue
trágico.
En octubre de 1883, Anna Freud se casó con El¡ Bernays, hermano de Martha Bernays, futura
esposa de Freud, con el cual este último no tardó en disputar por una historia trivial de dinero. De
nuevo se revelaron sus celos, y quiso que Martha, su novia, se pusiera de parte de él, lo que
ella no hizo. Pero él no asistió al casamiento de su hermana. Más tarde puso fin a la
desavenencia y ayudó a los Bernays a emigrar a los Estados Unidos, donde Eli se convirtió en
un hombre de negocios muy rico. Anna tuvo cinco hijos y murió en Nueva York casi centenaria.
Bernays Minna
(1865-1941) Cuñada de Sigmund Freud
fuente(21)
En la historia de la vida privada de Sigmund Freud, Minna Bernays, hermana menor de Martha
Freud (nacida Bernays), ocupa un lugar decisivo, no sólo por los vínculos íntimos que mantuvo
con el cuñado (y que duraron toda la vida), sino porque esa amistad se convirtió en una de las
grandes cuestiones de la historiografía freudiana, sobre todo para la corriente revisionista.
En 1882, cuando Freud se enamoró de Martha, también se sentía muy atraído por Minna, cuya
inteligencia y espíritu cáustico le encantaban. Le escribió cartas muy íntimas, en las cuales le
hacía numerosas confidencias, llamándola "mi tesoro, mi hermana". En esa época, la joven
estaba de novia con un amigo de Freud, Ignaz Schönberg (1856-1886), quien contrajo
tuberculosis y murió a principios del año 1886! Minna decidió entonces permanecer soltera, y se
ocupó de la madre en Hamburgo, mientras trabaja intermitentemente como dama de compañía.
En 1896 se instaló en Viena, en la casa de la hermana y el cuñado, el departamento de la
Berggasse 19, donde ocupó una habitación sin entrada independiente: para llegar a ella, tenía
que pasar continuamente por el dormitorio de la pareja Freud. Con el paso de los años se
convirtió en "tía Minna" para los cinco hijos de la familia, a los cuales consagraba mucho tiempo y
toda su energía. Mientras que Freud mantenía a su mujer y sus hijos alejados de su vida
profesional, confiaba sus dudas, sus interrogantes y sus certidumbres a la cuñada tiernamente
amada. Incluso viajó varias veces en su compañía, sobre todo a Italia. En sus cartas la mantenía
informada de todos los asuntos de familia, hablándole tanto de Martha como de sus
descubrimientos intelectuales. Ella respondía con la seguridad de una mujer que ocupaba una
posición sólida en el corazón de la casa. En 1938, ya enferma y casi ciega, llegó a exiliarse en
Londres, donde murió dos años después que el cuñado.
Carl Gustav Jung, quien rechazaba la teoría freudiana de la sexualidad, tenía sin embargo un
gusto acentuado por las anécdotas picarescas de la vida privada. Como él mismo había tenido
varias aventuras extraconyugales (entre otras, una con Sabina Spielrein), no vacilaba en
divulgar rumores, verdaderos y falsos, sobre relaciones carnales de sus amigos y de sus
contemporáneos. Él fue el primero del entorno de Freud que le atribuyó una relación amorosa
con la cuñada. En 1957, en una entrevista con John Billinsky, contó que, en marzo de 1907,
Minna Bernays, muy "desamparada", le había confesado que Freud estaba enamorado de ella, y
que su "relación era verdaderamente muy íntima". Dijo recordar el "suplicio" que fue para él
escuchar esa "revelación".
Con mucho menos que eso se podía conmover a la comunidad freudiana y reactivar las
acusaciones al psicoanálisis: esa doctrina, que veía sexo en todas partes, ¿había sido
finalmente sorprendida en flagrante delito de incesto, en la persona misma de su hipócrita
fundador? Ernest Jones, el biógrafo oficial del maestro, afirmó repetidamente que el gran hombre
había sido "monógamo en una medida inhabitual", pero no pudo impedir que el rumor hiciera
estragos. Tanto más cuanto que la correspondencia entre Minna Bernays y su cuñado seguía
siendo inaccesible a todos los investigadores, celosamente custodiada por el ortodoxo Kurt
Eissler, responsable de los Archivos Freud depositados en la Library of Congress de
Washington.
A fines de 1970, el historiador revisionista Peter Swales retomó el asunto, dándole un contenido
teórico. Con la inquietud por encontrar la huella original de todas las felonías cometidas por el
padre fundador, comenzó a investigar la cuestión, y en noviembre de 1981 pronunció en Nueva
York una conferencia que tuvo una gran repercusión. Tomando como punto de partida la
confidencia de Jung, explicó que Freud había tenido una relación sexual con Minna, que incluso
la había embarazado, y después obligado a abortar. Pero el método de investigación no aportaba
la menor prueba sobre la realidad de esa presunta relación. Se trataba de una especie de
parodia de interpretación psicoanalítica, que pretendía encontrar en la obra de Freud
"revelaciones" autobiográficas capaces de perfilar con toda exactitud los actos de su vida
privada.
A este delirio de interpretación, el historiador Peter Gay, nuevo biógrafo de Freud, respondió
describiendo la turbación que él mismo había experimentado al consultar, en la Library of
Congress, la correspondencia entre Freud y Minna Bernays: más exactamente, al verificar la
existencia de un blanco entre 1893 y 1910 en la numeración de las cartas. Ahora bien, era
precisamente en ese período cuando podría haber tenido lugar la relación sexual. Gay no creía
en la existencia de esa escena incestuosa original, y señaló que los herederos legales, al
censurar la vida privada de los pensadores, suprimían datos inútilmente, con lo cual favorecían
la difusión de las interpretaciones más fantasiosas.
Según Albrecht Hirschmüller, especialista alemán en la publicación de la correspondencia de
Freud con los miembros de su familia, Gay cometió un error, y la numeración de las famosas
cartas no presenta ningún salto. Hirschmüller dice que la correspondencia de Freud con la
cuñada no contiene ningún elemento que demuestre la existencia de semejante relación: "La
correspondencia es muy abierta e íntima. Demuestra que las relaciones de Freud con la cuñada
formaban parte de una red de relaciones familiares [ ... ]. Una relación carnal habría creado
demasiados problemas y destruido el vínculo con Martha, que era fundamental para Freud, pero
diferente del que mantenía con Minna. Ésta es la opinión que me he formado después de haber
examinado detenidamente todo lo que encontré en los archivos de Freud sobre la familia
Bernays."
De modo que la relación carnal fue inventada por Jung a partir de un testimonio de Minna mal
interpretado, antes de convertirse en un fantasma principal de la historiografía revisionista y
antifreudiana.
Bernfeld Siegfried
(1892-1953) Psicoanalista norteamericano
fuente(22)
Militante sionista y marxista austríaco, amante de las mujeres, fumador inveterado de cigarrillos
norteamericanos, gran conocedor de los orígenes del freudismo, pionero del análisis profano y
de la psicología de la adolescencia, Siegfried Bernfeld fue una de las principales figuras del
primer círculo psicoanalítico vienés, antes de convertirse, en 1941, en fundador de la San
Francisco Psychoanalytical Society (SFPS).
Nacido en Lemberg (Galitzia) en una familia judía de comerciantes textiles, instalada en las
afueras de Viena, realizó estudios de botánica y zoología, con los que obtuvo un sólido
conocimiento de las ciencias de la naturaleza. Después se orientó hacia la psicología y la
pedagogía. En su juventud se interesó por el hipnotismo, que practicó con su joven hermano, y
luego por el método de la asociación libre. Militante sionista y socialista, comenzó a interesarse
por el psicoanálisis a través de la pedagogía, llevado por las experiencias de Maria Montessori.
En 1915 se casó con Anne Salomon, una estudiante de medicina y militante marxista, con la que
tuvo dos hijas: Rosemarie y Ruth.
En 1918, Bernfeld organizó en Viena una gigantesca reunión de la juventud sionista, en la cual
Martin Buber (1878-1965) pronunció un discurso célebre. Un año más tarde creó una institución,
el Kinderheim Baumgarten, especializada en recoger a niños judíos huérfanos de guerra, a los
cuales debía dar una formación que les permitiera emigrar a Palestina. En su apertura, el instituto
se hizo cargo de ciento cuarenta pensionistas, entre ellos niños de menos de cinco años,
hambrientos, discapacitados o traumatizados. Convertido en miembro de la Wiener
Psychoanalytische Vereinigung (WPV) ese mismo año, Bernfeld conoció a Sigmund Freud, quien
lo recomendó a Max Eitingon y al Policlínico de Berlín. Finalmente, en 1922, se instaló como
psicoanalista en Viena, se convirtió en íntimo de Anna Freud, y luego formó un grupo con
quienes se interesaban por la niñez y la adolescencia desamparada: Wilhelm (Willi) Hoffer
(1897-1967), Anna Freud, August Aichhorn. Todos tenían el objetivo de extender la doctrina
freudiana a las cuestiones sociales.
En 1925 publicó dos obras importantes, una consagrada a la psicología de la adolescencia, y la
otra centrada en el mito de Sísifo; en esta última denunciaba los métodos educativos alemanes,
con los cuales, según él, se corría el riesgo de favorecer la instauración de una dictadura.
Ese año, separado de su primera mujer, viajó a Berlín y su destino se cruzó con el de todos los
que se habían agrupado en torno a Karl Abraham y Eitingon. Realizó un análisis de dos años con
Hanns Sachs, y volvió a Viena en 1932, después de haberse casado con la actriz Élisabeth
Neumann, discípula de Erwin Piscator (1893-1966) y futura figura de Hollywood, de la que se
separó en 1934 para casarse con la que sería su tercera esposa y su valiosa colaboradora:
Suzanne Cassirer-Paret. Francesa de origen y madre de dos niños, Peter y Renate, ella se había
formado en el diván de Freud.
En términos generales, Bernfeld insistía en que el hombre está siempre en una "posición social",
y que esta dependencia respecto de lo social es decisiva en la construcción del yo. De allí la
idea esencial de que la neurosis y la delincuencia resultan por igual de la manera en que los
individuos han sido educados en su infancia.
En 1934, después de que los nazis tomaran el poder, Bernfeld se exilió con su hija Ruth, la
madre de Suzanne, Peter y Renate. Instalados en Menton, en el mediodía de Francia, los Bernfeld
pasaron por París en 1935, oportunidad en que él se encontró con René Spitz y conoció a René
Laforgue. Después de un largo periplo que los condujo desde Amsterdam hasta Londres,
abandonaron definitivamente Europa por los Estados Unidos. En septiembre de 1937 se
instalaron en San Francisco. Manfred Bernfeld, hermano de Siegfried, fue deportado y murió en
el campo de concentración de Therensienstadt, y una parte de la familia de este último fue
exterminada en Auschwitz.
A diferencia de muchos otros inmigrantes vieneses que adoptaron fácilmente los ideales
pragmáticos del freudismo norteamericano, Bernfeld conservó durante toda su vida un "espíritu
vienés" contestatario y profundamente marcado por la teoría de las pulsiones. Por ello, desde su
llegada a California, por un lado lo deslumbró la belleza salvaje de los lugares de la Costa Oeste,
mientras que por otro lo defraudaba la reducción del psicoanálisis a una psicología del yo, a su
"masificación": "Los «psicoanalistas» que he encontrado aquí -le escribió a Anna Freud en 1937-
son gente pequeña [ ... ]. La palabra psicoanálisis es tan conocida aquí como en el Oriente
profundo. El nombre de Freud es menos corriente, y preferentemente lo pronuncian «Frud» [ ... ].
Según la geografía del corazón de los californianos, Viena se encuentra en la frontera entre
Norteamérica y Europa. Después de una buena cantidad de discos de música vienesa que nos
hacen oír para honrarnos, uno no siempre encuentra placer en sentirse vienés, y después de
algunas preguntas directas sobre la situación en Austria, tampoco se siente mucho honor por
serio.-
El apego a su pasado vienés llevó a Bernfeld a interesarse por la vida de Freud y la historia de
los orígenes del freudismo. Sus artículos sobre el tema fueron ampliamente utilizados por Ernest
Jones cuando Anna Freud, con gran pesar de todos los judíos vieneses exiliados, lo aceptó
como historiador oficial del padre fundador. En virtud de esta decisión. la tarea de ocuparse de la
herencia freudiana fue confiada a la escuela inglesa, y no a los norteamericanos como Bernfeld:
a James Strachey como traductor de las obras completas del maestro, y a Jones como biógrafo.
Unos meses antes de morir por un cáncer de pulmón, Bernfeld pronunció en el Instituto de San
Francisco una conferencia sobre la historia del análisis didáctico. En ella criticó con ferocidad las
normas de la formación psicoanalítica en el interior de la International Psychoanalytical
Association (IPA). Su discurso provocó un escándalo y no fue publicado hasta 1962,
acompañado por una presentación "oficial- de Rudolf Eckstein, que intentaba restringir su
alcance, subrayando que quizá Bernfeld no tenía razón al preferir el proceso de enseñanza al
de la organización institucional.
Bernheim Hippolyte
(1840-1919) Médico francés
fuente(23)
Iniciador de la noción moderna de psicoterapia, Hippolyte Bernheim renunció a su posición
hospitalaria en Estrasburgo cuando Alsacia fue anexada a Alemania en 1871. Incorporado
entonces a la Universidad de Nancy, fue designado profesor titular de medicina interna en 1879.
Tres años más tarde adoptó el método hipnótico de Auguste Liébeault, al cual dio un contenido
racional. Contrariamente a ese viejo médico, él sólo atendía a pacientes capaces de entrar en
estado de hipnosis (soldados, obreros, campesinos), con los cuales, como lo ha subrayado
Henri F. Ellenberger, obtenía mejores resultados que con enfermos de las clases superiores. De
tal modo pudo demostrar que la hipnosis era un estado de sugestionabilidad provocado por
sugestión.
Así como el marqués Armand de Puységur (1751-1825), en vísperas de la Revolución de 1789,
había abierto el camino a la idea de que un amo (noble, médico, científico) podía ser limitado en el
ejercicio de su poder por un sujeto capaz de hablar, y por lo tanto de resistir a él, Bernheim
demostró al contrario que, a fines del siglo XIX, la hipnosis ya no era más que una cuestión de
sugestión verbal: una clínica de la palabra reemplazaba entonces a la clínica de la mirada. En
resumen, él contribuyó a disolver los últimos restos del magnetismo, invirtiendo la relación
descrita por Puységur y anulando la hipnosis en la sugestión.
De allí la disputa con Jean Martin Charcot, quien asimilaba la hipnosis a un estado patológico, y
se servía de ella, no como medio terapéutico, sino para provocar crisis convulsivas y dar un
estatuto de neurosis a la histeria. Bernheim acusó al maestro de la Salpêtrière de fabricar
artificialmente síntomas histéricos, y de manipular a las enfermas. Agrupó en torno de él, además
de Liébeault, a otros dos científicos: Henri Beaunis (1830-1921) y Jules Liégeois (1833-1908).
Así se constituyó la Escuela de Nancy, que durante diez años batalló con la Escuela de la
Salpêtrière. Mientras que Beaunis se aplicó a separar la filosofía de la psicología, creando con
Alfred Binet, en 1894, la revista L'Année psychologique, Liégeois, jurista de formación, se
interesó en los crímenes y delitos cometidos en estado de hipnosis, asumiendo la defensa de
criminales víctimas de hipnotizadores en numerosos casos judiciales.
La lógica de esta disolución de la hipnosis en la sugestión llevó entonces a Bernheim a sostener
que los efectos obtenidos por el hipnotismo también se podían alcanzar mediante una sugestión
en estado de vigilia -lo que luego se denominó psicoterapias-.
De la misma manera, puede decirse que Sigmund Freud creó el psicoanálisis al abandonar la
hipnosis por la catarsis, incluso sin haber adoptado la sugestión. Él socavó simultáneamente las
tesis de Bernheim y Charcot, aunque inspirándose en ambas experiencias. De Charcot tomó una
nueva conceptualización de la histeria, y de Bernheim el principio de una terapia mediante la
palabra.
En su autobiografía de 1925, Freud narra la visita que realizó a Bernheim y Liébeault, en el
verano de 1889, en compañía de Anna von Lieben (Frau Cäcilie), inmediatamente antes de
dirigirse a París para asistir a dos congresos internacionales, uno sobre psicología y otro sobre
hipnotismo. En Nancy presenció las experiencias sorprendentes del médico alsaciano, mantuvo
con él discusiones estimulantes, y emprendió la traducción de su libro. Pero comprobó que la
sugestión sólo daba resultado en un ambiente hospitalario, y no con la clientela privada:
"Abandoné entonces la hipnosis -subraya Freud-, y sólo retuve de ella la posición del paciente,
tendido en un diván detrás del cual me sentaba yo, de manera que lo veía sin ser visto por él".
Betlheim Stjepan
(1898-1970) Psiquiatra y psicoanalista yugoslavo
fuente(24)
Stjepan Betlheim nació en Zagreb, en una familia judía, realizó su análisis en Berlín con Sandor
Rado, y después controles con Helen Deutsch y Karen Horney, antes de adherir a la Wiener
Psychoanalytische Vereinigung (WPV) en 1928, fecha en la cual comenzó a practicar el
psicoanálisis en Zagreb. En el período de entreguerras, junto con Nikola Sugar, trató de crear
una asociación psicoanalítica en Yugoslavia. Después de haber combatido en Bosnia del lado de
los guerrilleros, en 1952 fue incorporado a la International Psychoanalytical Association (IPA) a
título personal, y en 1968 creó la Asociación de los Psicoterapeutas Yugoslavos.
Bettelheim Bruno
Psicoanalista norteamericano de origen austríaco
fuente(25)
(Viena 1903 - Silver Spring, Maryland, 1990).
Tras sus estudios de psicología, adquiere una formación psicoanalítica. Es deportado en razón
de sus orígenes judíos a Dachau y Bucheriwald, de donde es liberado gracias a la intervención
de la comunidad internacional. Extrae de esta experiencia un informe titulado Individual and
Mass Behavior in Extreme Situation (1943), que el general Eisenhower dio a leer a todos los
oficiales del ejército norteamericano. También extrajo de esta experiencia El corazón conciente
(1960) y Sobrevivir (1979), donde analiza las actitudes humanas en las situaciones extremas y
jerarquiza los comportamientos que parecen más eficaces para salvaguardar la integridad
funcional del yo. Después de su liberación se dirige a los Estados Unidos, donde se hace
profesor de educación (1944), luego de psiquiatría (1963) en la Universidad de Chicago. También
toma la dirección, en 1944, de un instituto destinado a los niños con dificultades, que reforma en
1947, con el nombre de Instituto Ortogenético de Chicago. Organiza este Instituto, que describe
en Un lugar para renacer (1974), como un medio aislado de las presiones exteriores,
especialmente de los padres, y en el que toma a su cargo a los niños autistas. Por su práctica y
sus observaciones pone en cuestión las concepciones del autismo, y sostiene que la causa
primera de esta enfermedad es un incidente sobrevenido en la más temprana infancia, en
particular, en una relación mal establecida entre el niño y su madre. Intenta demostrar esta tesis
a partir de varios casos en La fortaleza vacía (1967). En su Instituto Ortogenético no deja ningún
detalle librado al azar: un medio en todo momento favorable al niño, el reparto de los pensionistas
en seis grupos de ocho, el respeto absoluto de lo que quiere el niño, sin intervención de ninguna
jerarquía, pues, según sus decires, «el poder corrompe». Sus métodos invocan a S. Freud, A.
Aichhorn y sobre todo a E. Erikson, promotor del «principio de la confianza básica». Bettelheim
se vincula así con la corriente de la psicología del yo. Luego de haber escrito Diálogo con las
madres (1962) y de haberse interesado en los mitos y los cuentos de hadas (Psicoanálisis de
los cuentos de hadas, 1976), publica Las heridas simbólicas (1976). La importancia de
Bettelheim, aunque a veces cuestionada, se destaca especialmente en su voluntad de dejarle al
niño toda la facultad de autonomía posible, incluso en sus tendencias a la retracción, para que
acceda a partir de sí mismo al otro, al mundo, de manera personal y auténtica.
Bettelheim Bruno
(1903-1990) Psicoanalista norteamericano
fuente(26)
Es imposible invocar la vida y la obra de Bruno Bettelheim sin tener en cuenta el escándalo que
estalló en los Estados Unidos una semana después de su muerte. Como consecuencia de la
publicación, en algunos importantes periódicos, de las cartas de ex alumnos de la Escuela
Ortogénica de Chicago, que Bettelheim había dirigido durante cerca de treinta años y que recibía
a niños clasificados como autistas, la imagen del buen "Dr. B.", como se lo llamaba, quedó
eclipsada por la de un tirano brutal, que había impuesto el terror en su escuela. Se recordó
entonces que no aceptaba ningún visitante, salvo, y en condiciones muy restringidas, las
familias de los niños albergados. Muy pronto los ataques se extendieron a su vida y su obra, y
los calificativos de impostor, falsificador y plagiario se sumaron al de charlatán. Este tumulto tuvo
poco eco en Francia, donde Bettelheim disfrutaba de un inmenso prestigio desde el éxito de su
libro La fortaleza vacía, y de la emisión dedicada a la Escuela Ortogénica, realizada por Daniel
Karlin y Tony Lainé para la televisión francesa, y difundida en octubre de 1974. Ese prestigio
sólo había sido mellado por la declinación general de las ideas filosóficas y psicoanalíticas en la
década de 1970.
Sin dar crédito a la totalidad de las acusaciones lanzadas contra él, y refutando sobre todo la de
plagiario, su biógrafa, Nina Sutton, ha demostrado la autenticidad de algunas de ellas, dejando
ver que la cuestión central residió en la interpretación a que habían dado lugar sus arrebatos
verbales, la brutalidad de algunos de sus actos, sus "pequeñas mentiras, sus "fraudes" y, más
allá de esto, sus continuos acomodamientos de la historia. Fiel a las ideas freudianas, Bruno
Bettelheim lo fue a su manera, una manera que, en lo esencial, tenía necesariamente que chocar
con los sostenedores y herederos de la Ego Psychology, custodios de una ortodoxia encarnada
por la International Psychoanalytical Association (IPA). Rechazando tanto la comodidad del
dogmatismo teórico como el pragmatismo, postulando que los niños a su cargo debían ser
tratados con un respeto y una exigencia que no admitía ninguna distensión, Bruno Bettelheim
concibió un universo "terapéutico total" que hizo de su trabajo un combate permanente, cuyo
objetivo, la salida del encierro en el que esos niños habían encontrado refugio, justificaba los
medios.
Nacido en Viena el 28 de agosto de 1903, en una familia de la pequeña burguesía judía asimilada,
aquejado de una fealdad que la madre, que siempre le escatimó su afecto, reconocía sin
miramientos, muy pronto Bruno Bettelheim puso de manifiesto tendencias depresivas. Dos
acontecimientos trágicos impactaron sobre su joven existencia. La afección sifilítica del padre,
enfermedad "vergonzosa" mantenida en secreto, que durante mucho tiempo él mismo creyó
padecer por trasmisión hereditaria, y el estallido de la Primera Guerra Mundial, con su cortejo de
recesión y miseria, que en 1918 desembocó en la caída del imperio de los Habsburgo y el fin de
lo que Stefan Zweig denominó "el mundo de ayer". Estas primeras fracturas materiales y
morales orientaron su reflexión sobre las posibilidades de adaptación del hombre ante
condiciones que amenazan destruirlo. Consagrado a estudios literarios y artísticos, Bruno
Bettelheim frecuentó una organización juvenil denominada Jung Wandervogel ("Jóvenes Pájaros
Migratorios"), marco de su primer encuentro con las ideas de Sigmnund Freud, a través de un
oficial desmovilizado, Otto Fenichel.
La muerte del padre lo obligó a interrumpir sus estudios para dirigir la empresa familiar de venta
de madera. Después de algunos años de una vida conyugal difícil, volvió a la universidad,
emprendió un análisis con Richard Sterba e inició una relación con una joven institutriz que iba a
ser más tarde su segunda esposa y que, como la primera, era una émula de Maria Montessori.
En 1938 se recibió de doctor en estética (más tarde se dirá doctor en filosofía), una semana
antes de la entrada de los nazis en Viena. Por razones confusas que él no aclaró nunca,
permaneció en Viena, mientras que su mujer y la pequeña autista norteamericana que estaba a
cargo de esta última partían a los Estados Unidos (años después, Bettelheim trató de hacer creer
que era él el responsable de la niña).
Arrestado por la Gestapo, llegó a Dachau el 3 de junio de 1938, después de haber sido
violentamente golpeado. Transferido a Buchenwald el 23 de septiembre de 1938, se encontró allí
con Ernst Federn, el hijo de Paul Federn, compañero de Freud. En ese universo de terror,
angustia y humillación permanentes, inició un trabajo sobre sí mismo para resistir a la empresa
mortífera de la SS. La experiencia del campo de concentración está en el origen del concepto de
"situación extrema", expresión con la cual Bettelheim designaba las condiciones de vida ante las
cuales el hombre puede abdicar, identificándose con la fuerza destructora constituida tanto por
el verdugo o el entorno como por la coyuntura, o bien resistir, practicando una estrategia de
supervivencia (Sobrevivir será el título de uno de sus libros) que consiste en construirse, a
semejanza de lo que él iba a suponer que está en el origen del autismo, un mundo interior con
fortificaciones contra las agresiones externas. Liberado el 14 de abril de 1939 gracias a
intervenciones que le dieron una nueva oportunidad de fabular, emigró a los Estados Unidos
despojado de todos sus bienes.
Experimentó nuevos choques a su llegada, cuando la mujer le anunció su intención de
divorciarse, y él descubrió el poco interés que prestaban los norteamericanos al horror de los
campos de concentración. Fiel al compromiso asumido con Ernst Federn, en virtud del cual el
primer liberado de los dos debía testimoniar las atrocidades nazis, consignó por escrito la
observación minuciosa que había hecho del comportamiento de los prisioneros y los verdugos, y
de las relaciones que mantenían entre ellos. Este documento, que en un primer momento
encontró indiferencia o resistencia, apareció en 1943; atrajo entonces el interés del general
Eisenhower, quien decidió hacerlo leer a sus oficiales. Simultáneamente, Bruno Bettelheim se
convirtió en el especialista en campos de concentración, estatuto que iba a revelarse cargado
de malentendidos, en este caso con el conjunto de la comunidad judía. En efecto, los testimonios
de los pocos sobrevivientes de los campos de la muerte revelaron la insondable distancia que
separaba el universo concentracionario de la empresa de exterminio sistemático de la que
Auschwitz seguirá siendo símbolo para siempre. Bruno Bettelheim iba a tardar años en admitir
esta diferencia, negándose a ver en ella un límite trágico a su virulenta crítica de lo que él
presentaba como la pasividad de los judíos ante sus verdugos.
En 1944 fue nombrado director de la Escuela Ortogénica, dependiente de la Universidad de
Chicago, cuyo funcionamiento ya no era satisfactorio. Durante treinta años esa institución se
convirtió en "su" escuela, teatro de la puesta en obra draconiana de las concepciones y los
métodos forjados en el curso de los episodios dolorosos vividos por él. Se trataría de construir,
en cada instante de la vida cotidiana de ese internado, un universo que diera seguridad, capaz
de constituir un antídoto a las "situaciones extremas" que se suponía habían precipitado a los
niños en el autismo y la psicosis. De inspiración psicoanalítica, la empresa era no obstante
paradójica, e iba en sentido contrario a esos mismos principios psicoanalíticos de apertura hacia
el exterior y autonomización de los sujetos. La cuestión no consiste sólo en recusar las
doctrinas organicistas sobre el autismo y la psicosis, sino también en examinar las modalidades
de aplicación de la teoría psicoanalítica en el tratamiento de esas afecciones. Y en tal sentido
conserva toda su actualidad.
Bruno Bettelheim dedicaba sus días y una parte de las noches a la escuela y a la redacción de
los informes que iban a constituir la materia prima de sus principales obras. Fue convirtiéndose
en un personaje mediático en los Estados Unidos y el resto del inundo, objeto de adhesiones
apasionadas y también de violentas polémicas. Después de jubilarse en términos conflictivos,
continuó escribiendo; se dedicó tanto al esclarecimiento analítico de los cuentos de hadas como
a efectuar una lectura crítica de la traducción inglesa de las obras de Freud. Afectado por la
muerte de la esposa y por preocupaciones de salud que limitaban su autonomía, depresivo y
colérico, obsesionado por el miedo a la invalidez, Bruno Bettelheim puso fin a sus días la noche
del 12 al 13 de marzo de 1990, cincuenta y dos años después de la entrada de los nazis en
Viena, ahogándose con una bolsa de plástico revestida de caucho.
Bibring Edward
(1894-1959) Médico y psicoanalista norteamericano
fuente(27)
Nacido en Stanislau (Galitzia), Edward Bibring, proveniente de una familia judía, tuvo una vida
signada por sucesivas emigraciones. Después de la Revolución de Octubre viajó a Viena, donde
volvió a realizar sus estudios de medicina mientras se analizaba con Paul Federn. En 1938
emigró a Londres, al mismo tiempo que la familia de Freud. Tres años más tarde, en febrero de
1941, partió hacia los Estados Unidos, y se integró a la Boston Psychoanalytic Society (BoPS),
que presidió durante dos años. Bibring fue ante todo un clínico ortodoxo de la International
Psychoanalytical Association (IPA), cercano a las tesis de Anna Freud. En 1943, en el marco del
desarrollo de la teoría posfreudiana del yo, elaboró la noción de mecanismos de desprendimiento
(working-off mechanisms) para designar un proceso de resolución de los conflictos del yo,
distinto de las defensas y de la abreacción. Murió por mal de Parkinson. Su mujer, Grete
Bibring-Lehner (1899-1977), analizada por Hermann Nunberg, fue también médica y
psicoanalista.
Bigras Julien
(1932-1989) Psiquiatra y psicoanalista canadiense
fuente(28)
Contrariamente a François Peraldi, que se exilió en Quebec conservando la nacionalidad
francesa, Julien Bigras, lo mismo que su compatriota René Major, trató de instalarse en Francia.
No logró hacerlo, y volvió a Montreal, donde desempeñó un papel de acicate en la Société
psychanalytique canadienne (SPC), encerrada en sí misma, y víctima de luchas institucionales
permanentes entre los miembros de lengua inglesa y los de lengua francesa, y entre los
partidarios de las diferentes corrientes de la International Psychoanalytical Association (IPA): el
kleinismo, la Ego Psychology, la Self Psychology.
Nacido en Saint-Martin, Bigras provenía de una familia de granjeros pobres de la Provincia de
Quebec. Entre los once hermanos, él fue el único que pudo estudiar. Se orientó hacia la
medicina, y después a la psiquiatría; entre 1963 y 1983 trabajó en cuatro hospitales
psiquiátricos: Hospital Sainte-Justine, Institut Albert-Prévost, Douglas Hospital y Royal Victoria.
Después de una primera psicoterapia con Victorien Voyer, viajó a París en 1960 con su primera
esposa, Mireile Lafortune. Permaneció tres años en la capital de Francia, y durante ellos realizó
su formación didáctica con André Luquet, en el marco de la Société psychanalytique de Paris
(SPP), después de iniciar una sólida amistad con Conrad Stein (quien iba a ser su control).
Convertido en miembro de la SPP, volvió a Montreal, donde trató de desarrollar la Société
psychanalytique canadienne, estableciendo relaciones e intercambios con los disidentes
parisienses de la SPP, que también impugnaban la esclerosis de su institución y se habían
vinculado con los analistas de la nueva École freudienne de Paris (EFP) fundada por Jacques
Lacan. Después de un segundo control con Jean-Baptiste Boulanger, Bigras se integró, no sin
dificultad, a la SPC, en la cual fue siempre considerado un bad boy, marginal y excéntrico. Se lo
solía llamar "el indio---, en razón de su interés por el etnopsicoanálisis y por los indios
americanos establecidos en las reservas de Canadá.
En este contexto creó en 1967 la revista Interprétation, que durante catorce años desempeñó un
papel importante en Montreal y París, publicando textos provenientes de todos los horizontes del
saber: psicoanálisis, literatura, ciencias humanas, antropología. Entre los numerosos
colaboradores de esa revista francocanadiense se destacan los nombres de Piera Aulagnier,
Conrad Stein, René Major, François Peraldi, el poeta Jacques Brault, y también norteamericanos
como Heinz Kohut, Kurt Eissler, Frieda Fromm-Reichman, y otros.
Este autor prolífico e inconformista, novelista por momentos, apasionado del estudio del incesto y
la locura, murió prematuramente por una enfermedad cardiovascular, después de haber puesto
fin a la experiencia del grupo y la revista Interprétation, y de haber visto nacer otra, Frayages,
creada por François Peraldi, su rival lacaniano.
Binswanger Ludwig
Psiquiatra suizo
fuente(29)
(Kreuzlingen 1881 - id. 1966).
Intentó una síntesis entre psicoanálisis y fenomenología, donde la segunda predomina
claramente sobre el primero. Proveniente de una familia de psiquiatras propietaria de la clínica de
Kreuz1ingen, cerca del lago Constanza, sigue a la vez estudios médicos y filosóficos en
Lausana y Heidelberg. En Zurich, adonde luego se traslada, es alumno y luego asistente de E.
Bleuler en el hospital psiquiátrico del Burghölz1i. Allí conoce a C. Jung, al que acompaña a Viena
en 1907 para encontrarse ahí con S. Freud y comenzar una formación psicoanalítica. Esta
formación lo llevará a la comisión directiva de la Sociedad Suiza de Psicoanálisis en 1919.
Mientras dirige la clínica familiar, se interesa cada vez más en la fenomenología de E. Husserl y
luego de M. Heidegger, para aplicarla a la observación clínica y al estudio psicopatológico de sus
enfermos, de los que publica algunos casos que se han vuelto célebres, en particular los de
Suzan Urban y de Ellen West. Esta última observación es largamente presentada en Extstence
(trad. ingl. Clarion Books, 1967) como un modelo del análisis existencial que preconiza
Binswanger. Para él, el psiquiatra debe reconstituir y comprender fenomenológicamente el
mundo de la experiencia interna de su enfermo si quiere intentar curarlo. El «ser-en-el-mundo»,
el «Dasein» (Heidegger), debe permanecer en el centro de este análisis que Binswanger
desarrolló largamente en sus seis artículos de los Archivos suizos de neurología y psiquiatría, a
propósito de la conciencia, o, más precisamente, del «mundo maníaco», de la fuga de ideas
(Über Ideenflucht, serie de artículos de 1930 a 1932, publicados bajo este título en 1933).
Al mismo tiempo que se aleja cada vez más de la ortodoxia psicoanalítica, Binswanger
permanece fiel hasta el fin a Freud, a quien dedica su último libro de recuerdos (Erírmerungen an
Sigmund Freud). Artículos importantes fueron reagrupados, publicados (1947) y traducidos al
francés bajo el título Introduction a l'analyse existentielle (1971; reed. 1989). Los trabajos más
notables son Einführung in die Probleme der allgemeinen Psychologie (1922), Grundformen und
Erkenntnis menschlichen Daseins (1942), Schizophrenie (1957). En este últímotrabajo se
encuentraLeCas Suzan Urban (trad. fr. en 1957, prologado por Binswanger).
Binswanger Ludwig
(1881-1966) Psiquiatra suizo
fuente(30)
Nacido en Kreuzlingen, en la orilla suiza del lago de Constanza, Ludwig Binswanger descendía
de una dinastía de psiquiatras. Su abuelo, Ludwig Senior (1820-1880), provenía de una familia
judía de Osterberg, Baviera. Abandonó Alemania en 1850 para dirigir el Hospital Psiquiátrico
Estatal de Munsterlingen, en Suiza. Poco después de asumir esa función compró el terreno de
una ex imprenta en Kreuzlingen para fundar la clínica psiquiátrica de Bellevue, en concordancia
con concepciones que su hijo, Robert, y su nieto, Ludwig, reconocieron como revolucionarias en
su momento.
Desde el principio, la clínica se caracterizó por la proscripción de todos los medios de coerción,
tan frecuentes en la época. Además su fundador introdujo técnicas nuevas, poniendo sobre
todo al servicio de los enfermos el ambiente familiar del médico, práctica que autoriza a hablar,
según los términos de Ludwig Binswanger al evocar a su abuelo, de "terapia familiar en el
sentido estricto de la palabra". Mucho antes de encontrarse con Ludwig Binswanger, Sigmund
Freud conocía la reputación de la clínica de Bellevue, a la cual ya había derivado pacientes;
Joseph Roth (1894-1939) la evocó como sigue en La marcha de Radetzky: la casa de salud del
lago de Constanza, donde se atendía con cuidados presurosos, pero dispendiosos, a los
alienados de los ambientes de buen pasar, acostumbrados a los mimos, y que los enfermeros
trataban con una delicadeza de comadrona". Mucho más tarde, en 1933, el escritor francés
Raymond Roussel (1877-1933) habría residido en la clínica de Bellevue, según la decisión que
había tomado, si no se hubiera detenido definitivamente en Palermo, por donde quiso pasar antes
de dirigirse a Suiza.
El tío de Ludwig Binswanger, Otto Binswanger (1852-1929), que atendió a Friedrich Nietzsche
(1844-1900) y conoció a Freud en 1894, en un congreso en Viena, publicó trabajos sobre la
histeria y la parálisis general. Designado profesor en Jena, acogió a su sobrino entre 1907 y
1908 en su servicio de la clínica psiquiátrica de esa ciudad, donde el joven Ludwig, por otra
parte, iba a conocer a su futura esposa, Hertha Buchenberger.
Ludwig Binswanger fue educado en el marco de las normas de su tiempo y su ambiente social.
es decir, antes que nada en el respeto a la ley dictada por el padre, Robert Binswanger
(1850-1910), que había sucedido a su propio padre, Ludwig Senior, en la dirección de la clínica.
Muy pronto el joven Ludwig eligió llegar a ser psiquiatra para suceder a su vez al padre.
Entre 1900 y 1906 realizó estudios de medicina, pero también de filosofía, en Lausana, Zurich,
Heidelberg, y de nuevo en Zurich. En esa época conoció a Eugen Bleuler, por quien sentía una
admiración inmensa, lo mismo que muchos jóvenes psiquiatras de su generación. No tardó en
trabajar como asistente voluntario en el Burghölzli, la clínica zuriquesa donde conoció a Karl
Abraham, Max Eitingon y Carl Gustav Jung. Bajo la dirección de este último elaboró una tesis
sobre las asociaciones verbales. En esa época todo el equipo del Burghölzli estaba apasionado
con el descubrimiento freudiano, y Zurich estaba convirtiéndose en el segundo centro mundial
del psicoanálisis después de Viena.
En enero de 1907 Jung realizó su primera visita a Freud, acompañado por su mujer Emma y el
joven Ludwig Binswanger. Éste no ocultó su deseo de ser iniciado en el psicoanálisis. El relato
por Binswanger de ese primer encuentro traduce la simpatía espontánea y recíproca que se
estableció entre los dos hombres. Por un lado, el maestro, figura paterna afable y tolerante, muy
diferente del padre de Ludwig, autoritario, y por otro lado el joven médico, veinte años menor que
él, y tan dotado ya. A continuación de esta visita, impulsado por el entusiasmo que le suscitaban
Freud y sus ideas, Ludwig Binswanger, que sólo tenía un conocimiento libresco del
psicoanálisis, tomó a su primera paciente psicoanalítica mientras estaba en el servicio de su tío
en Jena.
En diciembre de 1910, después de la muerte del padre, Ludwig Binswanger asumió la dirección
de la clínica. Durante algunos años consideró el psicoanálisis como el recurso absoluto para
todas las categorías de pacientes. Sólo más tarde se mostró más mesurado: "...diez años de
labor y decepciones han sido el precio que debí pagar para llegar a reconocer que sólo una
parte determinada de nuestros pacientes institucionales pueden ser abordados con un análisis".
La atracción creciente que sobre él ejercía la filosofía, su curiosidad y la asidua relación con
intelectuales y artistas de su tiempo (entre ellos Martin Buber [ 1878-1965], Ernst Cassirer
[1874-1945], Martin Heidegger [1889-1976], Edmund Husserl [1859-1938], Karl Jaspers
[1883-1969], Edwin Fischer, Wilhelm Furtwängler, Kurt Goldstein [1878-1965] y Eugéne
Minkowski) lo llevaron a desarrollar una concepción distinta del camino freudiano. Pero este
distanciamiento no lo hizo renunciar a la teoría. Su respeto, su admiración a Freud y su amistad
con él siguieron intactos a lo largo de los años, de lo cual da testimonio su intervención del 7 de
mayo de 1936, en ocasión del octogésimo cumpleaños de Freud, pero también su texto de 1956,
destinado a la conmemoración del centenario del nacimiento del creador del psicoanálisis, un
trabajo titulado "Mi camino hacia Freud". Pero, ante todo, es la correspondencia entre los dos
hombres la que da prueba del carácter excepcional de su relación. Aunque Freud, arrastrado
por las primeras turbulencias del deterioro de su relación con Jung, formuló un juicio reservado
sobre Binswanger, sobre todo en una carta del 30 de mayo de 1912, en la que relató a Sandor
Ferenczi la famosa visita a Kreuzlingen, considerada por Jung como una ofensa deliberada, la
nota dominante estuvo siempre impregnada de amistad, confianza y respeto por el psiquiatra
suizo. El 11 de enero de 1929 Freud le escribió: "A diferencia de tantos otros, usted no ha
permitido que su evolución intelectual, que cada vez lo sustrae más a mi influencia, destruya
nuestras relaciones personales, y no puede saber hasta qué punto una delicadeza tal le hace
bien a un hombre -a pesar de la indiferencia que entraña la edad, que usted tanto celebra".
En 1911, Binswanger concibió el proyecto de escribir una obra acerca de la influencia de Freud
sobre la psiquiatría clínica. No obstante, se dio cuenta de que semejante empresa exigía
conocimientos de los que él carecía. En consecuencia, decidió proceder en dos etapas. El primer
volumen estaría dedicado al examen de los fundamentos de la psicología en general, y el
segundo abordaría el núcleo de la cuestión. Pero este último no apareció nunca, aunque los
capítulos se acumulaban y eran el tema de la correspondencia con Freud. Mientras tanto,
Binswanger se volvió hacia la filosofía, primero la de Henri Bergson (1859-1941), pero sobre
todo la fenomenología de Edmund Husserl, que exploró sistemáticamente antes de encontrarse
con el filósofo en agosto de 1923. Ese encuentro hizo que doblaran las campanas para el gran
proyecto epistemológico, y marcó el nacimiento de una nueva perspectiva, en la forma de una
hermenéutica en la cual Binswanger se esforzó por inscribir la interpretación freudiana. Cerca
de cuarenta años más tarde, Henri F. Ellenberger, en el marco de un artículo dedicado a la obra
de Paul Ricoeur sobre la hermenéutica freudiana, confrontó las dos trayectorias, la de
Binswanger y la de Ricoeur, reconociéndole a Binswanger el mérito de haber sido el primero, y
el único en su tiempo, en reconocer la existencia de una hermenéutica freudiana basada en la
experiencia, distinta de las hermenéutica filológica, teológica o histórica.
En un primer momento, fue bajo el efecto de esta influencia husserliana como Binswanger
desarrolló su método terapéutico, el análisis existencial (Daseinanalyse), que él ilustró
particularmente con la publicación del caso "Susan Urban". A partir de 1927, fecha de la
aparición del libro Sein und Zeit de Martin Heidegger, dio un nuevo giro a sus pensamientos,
abandonando la perspectiva estrechamente fenomenológica para abrirse a la ontología. En ese
marco, en 1930, publicó Sueño y existencia, donde mezcla la concepción freudiana de la
existencia humana con las de Husserl y Heidegger. Para esta obra, Michel Foucault (1926-1984),
que la tradujo en colaboración con Jacqueline Verdeaux, redactó un largo prefacio. En 1983, en
la versión inglesa (inédita en francés) de la presentación de su libro El uso de los placeres,
Foucault evocó su deuda con Binswanger y las razones que lo llevaron a alejarse de él.
Como lo ha subrayado Gerhard Fichtner en su introducción a la correspondencia entre los dos
hombres, Freud no suscribía por cierto las críticas y los interrogantes que salpicaban los
homenajes que le rendía Binswanger. Pero sin duda alguna habría apreciado las líneas que su
amigo suizo anotó en su diario, después de visitarlo en su casa de Londres, en 1946: "Freud
sigue siendo mi experiencia humana más importante, es decir, la experiencia de mi encuentro
con el más grande de los hombres".
Bion Wilfred Ruprecht.
Psiquiatra y psicoanalista británico
fuente(31)
(Muttra, hoy Mathura, India, 1897 - Oxford 1979).
Alumno de M. Klein, fue presidente de la Sociedad Británica de Psicoanálisis (1962-1965).
Orientó una parte de su trabajo hacia los pequeños grupos y sobre todo hacia el análisis de los
psicóticos. Su contribución se extiende al estudio del «aparato protomental», que define como un
sistema que constituye una vía de acercamiento a los fenómenos psicosomáticos, al estudio del
movimiento de «desintegración-integración» que opera en todo aprendizaje por la experiencia, y
al del psiquismo visto como sistema gastro-intestinal- intelectual -emocional. También se interesó
en el desarrollo del pensamiento del niño -y sus trastornos-, en estrecha relación con la
capacidad materna de «contener», de recibir sus proyecciones y alimentarlo psíquicamente. Sus
principales obras son Acerca cle los pequeños grupos (1961), Aprendiendo de la experiencia
(1962), Elementos del psicoanálisis (1963), Trasformaciones (1965), La atención y la
interpretación (1970), Memorias del futuro (19751979).
Bion Wilfred Ruprecht
(1897-1979) Médico y psicoanalista inglés
fuente(32)
Clínico erudito y brillante, reformador de la psiquiatría militar, gran clínico de las psicosis y los
estados límite, Wilfred Ruprecht Bion fue el discípulo más turbulento de Melanie Klein, cuyo
dogmatismo rechazó, para construir una teoría refinada del self y la personalidad, sobre la base
de un modelo matemático y atravesada por nociones originales (pequeño grupo, función alfa,
continente/contenido, objetos bizarros, presupuestos básicos, grilla, etcétera), las cuales, en
cierto sentido, se asemejan a las de Jacques Lacan, su contemporáneo. Como este último, trató
de dar un contenido formal a la transmisión del saber psicoanalítico, basándose en fórmulas y en
el álgebra; a semejanza de Lacan, se apasionó por el lenguaje