Jackson John
HughIings (1835-1911). Médico y neurólogo inglés
Jackson John HughIings (1835-1911). Médico y neurólogo inglés
Jackson John HughIings
(1835-1911). Médico y neurólogo inglés
fuente(1)
Fundador de la neurología moderna, Hughlings Jackson fue durante cuarenta y cinco años
médico del National Hospital de Londres. En 1884 elaboró su teoría de la disolución de las
funciones nerviosas por la enfermedad, teoría retomada en parte por Sigmund Freud e
introducida en Francia por el psicólogo Théodule Ribot (1839-1916). En la historia del saber
psiquiátrico, el jacksonismo desempeñó un papel considerable en los Estados Unidos, sirviendo
de sustrato para la implantación de las tesis freudianas. En Francia sería utilizado por Henri Ey
en la elaboración de la noción de órgano-dinamismo.
La tesis jacksoniana afirma la primacía de la jerarquía de las funciones, por sobre su
organización estática. Considera que las funciones psíquicas dependen unas de otras, de arriba
hacia abajo. En consecuencia, la disolución de las actividades superiores entraña una liberación
o desligadura de las actividades inferiores anteriormente controladas por aquéllas.
Jacobson Edith
(1897-1978) Médica y psicoanalista norteamericana
fuente(2)
Gran especialista en la relación de objeto, el self (Self Psychology), la depresión y los estados
límite, Edith Jacobson nació en la Alta Silesia. En 1928, después de estudiar medicina, se
incorporó a la Deutsche Psychoanalytische Gesellschaft (DPG), donde integraría el comité de
enseñanza. Militante socialdemócrata, en 1933 comenzó a luchar contra el nazismo, en la red de
resistencia Neu Beginen (Comenzar de nuevo), sin que la International Psychoanalytical
Association (IPA) ni la DPG estuvieran al tanto de su compromiso político.
Cuando fue arrestada por la Gestapo, y después encarcelada, el 25 de octubre de 1935, Ernest
Jones, que estaba instrumentando la política "salvamento" del psicoanálisis en Alemania con la
colaboración de Felix Boehm y Carl Müller-Braunschweig, se sintió a la vez furioso y
consternado, al punto de pensar que Edith Jacobson debía de haberse vuelto loca: la DPG, en
efecto, para agradar a los nuevos dignatarios del régimen, había prohibido a sus miembros que
analizaran a pacientes comprometidos en la Resistencia.
Temiendo que Edith Jacobson fuera enviada a un campo de concentración, Jones se ocupó de
su defensa, haciéndose aconsejar por un abogado nazi. Ella fue condenada a dos años y medio
de prisión y juzgada por alta traición. En 1937, aprovechando una autorización de salida para
someterse a una operación quirúrgica, huyó a Praga y desde allí llegó a los Estados Unidos. Se
unió entonces a la New York Psychoanalytic Society (NYPS).
Jahrbuch für psychoanalytische
und psychopathologische forschungen
(Anales de investigaciones psicoanalíticas y psicopatológicas)
fuente(3)
Creado en 1909 por iniciativa de Sigmund Freud y Eugen Bleuler, el Jahrbuch fue la prirnera
revista oficial del movimiento psicoanalítico, antes de la creación de la Internationale
Psychoanalytische Vereinigung (IPV), la futura International Psychoanalytical Association (IPA).
Dejó de existir en 1913, después del conflicto entre
Freud y Carl Gustav Jung, y Freud creó la Internationale draliche Zeitschriftfür Psychoanalyse
(IZP), que en 1939 se fusionó con la revista Imago, para dar origen a la Internationale Zeitshrffi
tfür Psychoanalyse und Imago (IZP-IMAGO), la cual dejó de aparecer en 1941. Entonces se
convirtió en órgano oficial de la IPA el International Journal of Psycho-Analysis (fundado por
Ernest Jones en 1920.
Janet Pierre
(1859-1947) Médico y psicólogo francés
fuente(4)
Teórico del automatismo psicológico y fundador en Francia de la corriente del análisis
psicológico, Pierre Janet, lo mismo que Théodore Flournoy y Sigmund Freud, su gran rival, fue
uno de los principales artífices de la segunda psiquiatría dinámica. Hasta aproximadamente 1915,
sus trabajos eran más célebres que los de Freud, y en todo el mundo los comentaban los
especialistas en enfermedades nerviosas.
Nacido en París, Pierre Janet provenía de una familia de la burguesía media, en la que se
cultivaban el racionalismo y los valores republicanos. Desde la infancia admiró a su tío, agregado
de filosofía y normalista, que lo ayudó a realizar una brillante carrera universitaria. Comenzó a
interesarse por los fenómenos del sonambulismo y las personalidades múltiples junto con su
hermano Jules Janet, especialista en urología y apasionado de la psicología. Designado profesor
del liceo de El Havre en 1883, dos años más tarde conoció al doctor Gilbert, quien le presentó a
Léonie. Esta campesina, que había sido magnetizada en el pasado, revivía bajo hipnosis las
hazañas de antiguos magnetizadores cuyas obras habían caído en el olvido. Por ejemplo, recibía
fácilmente sugestiones, a las cuales obedecía a las mil maravillas.
El 30 de noviembre de 1885, mientras el joven Freud se encontraba en París, Paul Janet presentó
ante la Société de psychologie physiologique de París un informe de su sobrino sobre el caso
"Léonie". El trabajo fue acogido con entusiasmo por Jean Martin Charcot. Durante varios años,
los apasionados del espiritismo, sobre todo Charles Richet (1850-1935) y Frederick Myers,
visitaron a la "vidente" de El Havre. Ésta tuvo más tarde un curioso destino. En 1895, el doctor
Gilbert, fervoroso dreyfusista, la llevó a ver a Mathicu Dreyfus, quien entonces buscaba
"pruebas" de la inocencia de su hermano, el capitán Alfred Dreyfus (1859-1935). Mathicu instaló
a Léonie en su casa de París, y tomó la costumbre de hipnotizarla. Cuando se encontraba en
estado sonambúlico, ella le explicaba "secretos" del affaire que todavía no conocía nadie: por
ejemplo, afirmó que el verdadero culpable era un oficial del Ministerio de Guerra que tenía
contactos con un agente alemán.
En junio de 1889 Janet presentó su tesis de filosofía sobre el automatismo psicológico ante un
jurado presidido por Émile Boutroux (1845-1921), maestro incuestionado de la filosofía francesa,
profesor de Henri Bergson (1859-1941), y antihegeliano. En agosto, junto con Hippolyte
Bernheim, August Forel y Jules Déjerine (1849-1917), formó parte del comité de organización del
Congreso Internacional de Hipnotismo en el que también participaría un médico todavía
desconocido: Sigmund Freud.
Fue entonces cuando Janet, ya célebre por la publicación de su tesis, inició estudios de
medicina, dedicando una buena parte de su tiempo al Hospital de la Salpêtrière. En 1893 defendió
su tesis, L’État mental des hystériques (stigmates et accidents mentaux), ante un jurado
compuesto por Charcot y Richet. Su reputación se extendió entonces más allá de Francia, y se
impuso su teoría de la histeria. Freud tomó conciencia de ello, e insistió en que Josef Breuer
aceptara publicar los Estudios sobre la histeria. Se debía demostrar que Janet no era el primer
científico que había construido un nuevo enfoque de este ámbito. La disputa por la prioridad
comenzó en esa época, cuando Janet, tanto en Francia como en el extranjero, se había
convertido en el gran especialista en enfermedades nerviosas.
Entre 1889 y 1893 elaboró su método de psicoterapia, al cual dio el nombre de análisis
psicológico. Se basaba en tres reglas fundamentales: examen del enfermo cara a cara y sin
testigos, anotación rigurosa de las palabras pronunciadas (o método de la estilográfica),
exploración de los antecedentes y de los tratamientos a los que el enfermo había sido sometido.
Janet fundaba su análisis psicológico en la indagación consciente, y no en la escucha de un
discurso inconsciente. Aunque reconocía la existencia de una "relación afectiva", no intentó
profundizar esta idea (a diferencia de lo que hizo Freud con la transferencia). Finalmente, contra
la tradición del romanticismo alemán, en lugar de la palabra "inconsciente" reivindicó la de
"subconsciente", proveniente de la filosofía de la conciencia y de la herencia del cartesianismo
francés.
Esta sustitución tuvo lugar en dos etapas. En un primer momento, en l'Automatisme
psychologique (1889), Janet utilizó la palabra inconsciente, Pero, cuatro años más tarde (1893),
en L'État mental des hystériques, optó definitivamente por subconsciente. De allí que nunca
pudiera tomar en cuenta el mecanismo de la represión. El automatismo psicológico de Janet se
acercaba bastante a la idea de escritura automática de William James (1842-1910), que hizo
carrera gracias a los surrealistas. Se trataba de definir una actividad espontánea o "inferior" de
la conciencia: las asociaciones preorganizadas.
Observemos que el automatismo psicológico de Janet era diferente del automatismo mental de
Gaétan Gatian de Clérambault. En el primero, el automatismo era interno a la conciencia, mientras
que en el segundo lo constituía un conjunto de síntomas que surgían fuera de la conciencia del
sujeto, a la manera de la irrupción de un delirio.
En cuanto a la histeria, Janet la consideraba una enfermedad puramente psicológica. A sus ojos
se trataba de una afección funcional ligada a una constitución hereditaria. Fuera que se la
denominara tuberculosis "psíquica" o sífilis "mental", no se le atribuía ninguna etiología sexual.
Ponía de manifiesto en el enfermo un "estrechamiento del campo de la conciencia" debido a una
"debilidad psicológica". El análisis de la histeria llevó a Janet a abordar Ia otra" gran neurosis: la
neurastenia. Él reemplazó este término por el de psicastenia, que incluía la neurosis obsesiva.
A partir de 1933, convertido en profesor del Collége de France, Janet se dedicó a realizar la
síntesis de sus teorías. Expuso lo esencial de ellas en Les médications psychologiques,
después en La Médicine psychologique, y finalmente en De Pangoisse ú Vextase. En 1904, con
Georges Dumas (1866-1946), fundó el Journal de psychologie normale et pathologique, y, en
1913, fue elegido miembro de la Academia de Ciencias. Durante muchos años acumuló
observaciones y publicó estadísticas basadas en más de tres mil quinientos enfermos: un
trabajo de hormiga cuyo objetivo era "demostrar" la existencia de los fenómenos psíquicos. Con
este enfoque continuó experimentando los principios de su análisis psicológico con numerosos
pacientes, entre ellos la célebre Madeleine Lebouc (Pauline Lair Lamotte) y el escritor Raymond
Roussel (1877-1933).
En 1895, Janet rechazó con mucha dureza los trabajos de Freud. Su actitud dio origen a una
corriente antifreudiana particularmente virulenta, la cual sostenía, por un lado, que Freud se
había apropiado de los conceptos de Janet dándoles un nuevo nombre, y, por otra parte, que su
doctrina era la expresión de un espíritu vienés obsesionado por la sexualidad. De tal modo Janet
retomaba la célebre tesis del genius loci popularizada por el psiquiatra alemán Adolf Albrecht
Friedländer (1870-1949), en un congreso internacional de medicina reunido en Budapest en
1909. Atacando violentamente al psicoanálisis, Friedländer había sostenido que éste debía su
éxito a la mentalidad vienesa, que atribuía una importancia considerable a los fenómenos de la
sexualidad. Al cabo de unos pocos años esta tesis se convirtió en el caballito de batalla de los
antifreudianos, que atribuían al psicoanálisis todos los pecados de un supuesto pansexualismo.
En Londres, en 1913, se reunieron todos los representantes de la psiquiatría dinámica (de Suiza,
los Estados Unidos y Gran Bretaña) en ocasión del XVII Congreso Internacional de Medicina. Al
informe presentado en esa oportunidad, Janet lo tituló "La psychoanalyse". Según él, Freud y
Breuer habían cambiado "algunas palabras en su descripción psicológica. Ellos llaman
psicoanálisis a lo que yo denominé análisis psicológico. Ellos le pusieron el nombre de
complexus a lo que yo denominé sistema psicológico, para designar el conjunto de los
fenómenos psicológicos y movimientos de miembros o de vísceras que se asocian en la
constitución del recuerdo traumático. Ellos bautizaron como catarsis lo que yo llamé disociación o
desinfección moral"
De modo que, en esa época, Janet presentaba a Freud y Breuer como plagiarios, y al
psicoanálisis como una obscenidad vienesa. Y aunque no fue patriotero ni nacionalista,
contribuyó a la difusión de la tesis, enunciada por Angelo Hesnard, de que la teoría freudiana era
demasiado "germánica" para adaptarse al "genio latino". Desde su retorno de Londres, no cesó
de atacar al freudismo. Primero comparó a los psicoanalistas con detectives que aterrorizaban a
los enfermos al acorralar sus traumas, y más tarde, en 1919, en Les Médications
psychologiques, afirmó que el psi , co-análisis era "una investigación policial que debe descubrir
un culpable, un acontecimiento pasado responsable de los trastornos actuales; que lo reconoce
y lo persigue bajo todo sus disfraces".
En Londres, la exposición de Janet fue mal recibida. En efecto, en esa época los trabajos de
Freud habían conquistado al mundo científico occidental, y su escuela se había convertido en un
poderoso movimiento internacional. Además todos los especialistas en enfermedades nerviosas
sabían que Freud no seguía el mismo camino que Janet. La acusación de corrupción de las ideas
janetianas resultaba por lo tanto inadmisible.
Freud nunca le perdonó a Janet sus ataques de 1913. En 1925, en su autobiografía
(Presentación autobiográfica), lo hizo responsable de las acusaciones que le había dirigido la
prensa francesa, y reafirmó que antes de su visita a París en 1885, él ya había sido iniciado por
Breuer (entre 1880 y 1882) en la cuestión de la etiología de las neurosis histéricas.
En 1937 Édouard Pichon le escribió a Freud para solicitarle que recibiera a Janet, que iba a pasar
por Viena. Freud respondió en una carta enviada a Marie Bonaparte y publicada por Jones: "No,
no veré a Janet. No puedo evitar reprocharle que se haya comportado injustamente con el
psicoanálisis, y personalmente conmigo, y que nunca haya hecho nada para repararlo. Fue lo
bastante torpe como para decir que la etiología sexual de las neurosis sólo podía germinar en la
atmósfera de una ciudad como Viena. Más tarde, cuando los escritores franceses difundieron el
rumor de que yo había seguido sus conferencias y le había robado sus ideas, él, con una sola
palabra, habría podido poner fin a tales habladurías puesto que, en realidad, nunca hablé con él,
ni oí pronunciar su nombre durante el período de Charcot No, no Io veré." Gracias a una carta de
Édouard Pichon a Henry Ey, fechada el 14 de junio de 1939, se sabe que en abril de 1937 Janet
Ilamô a pesar de todo a la puerta de la casa de Freud. Fue rechazado por el ama de llaves, que
le respondió que el profesor no se encontraba.
Japón
fuente(5)
"En quince años, entre 1853 y 1868 -escribe Maurice Pinguet-, Japón atravesó la crisis más
severa de su historia, comparable por su intensidad y profundidad con la Revolución Francesa."
En ese período, la era Meiji, así llamada por el emperador que fue uno de sus iniciadores, se
derrumbó el orden feudal después de dos siglos de gobierno de los shogunes de la dinastía
Tokugawa. El orden feudal era simbolizado por el personaje del samurai. En él se encarnaban los
ideales del Japón atávico y, entre sus múltiples prerrogativas, figuraba el seppukú: el derecho de
darse muerte con un sable, mediante la eventración de izquierda a derecha, siguiendo un ritual
inmutable.
Ahora bien, con la instauración de los principios del Código Napoleónico, y de los valores del
capitalismo occidental, esta práctica de la muerte voluntaria fue moralmente proscrita de la
sociedad japonesa. Pero, sobre todo, en el momento mismo en que se implantaba en las nuevas
universidades imperiales la nosografía psiquiátrica alemana proveniente de la enseñanza de Emil
Kraepelin, fue progresivamente asimilada a una enfermedad del alma, o considerada la expresión
melancólica de un nihilismo individual. Menos de un siglo después de la revolución pineliana,
Japón entró en la era de la psiquiatría dinámica, al considerar que el heroísmo feudal (una de sus
tradiciones) era una psicopatología.
Como en otros lugares, el psicoanálisis se estableció en Japón a principios del siglo XX en el
terreno del saber psiquiátrico. A diferencia de la India, segundo de los países del continente
asiático que se interesaron por las ideas freudianas, Japón no había conocido la colonización ni
el repliegue sobre sí mismo. Allí la psiquiatría (lo mismo que el pensamiento psicoanalítico) se
desarrolló gracias a los viajes de estudio de algunos pioneros a los Estados Unidos, a Viena, a
Londres, y a través de la asimilación de las tesis occidentales por la cultura japonesa.
Kenji Otsuki, hombre de letras y traductor de literatura alemana, fue el primero que mencionó el
nombre de Sigmund Freud, en un artículo de 1912 dedicado al olvido y la memoria. Dos años más
tarde, Yoshihide Kubo (1883-1942), profesor de psicología en la Universidad de Hiroshima Bunri,
publicó una serie de artículos sobre el sueño, antes de viajar a la Universidad Clark de
Worcester, donde Stanley Grandville Hall, que había recibido a Freud en 1905, lo inició en las
tesis freudianas. A su vuelta, en 1917, publicó el primer gran libro japonés de introducción al
psicoanálisis. Allí habló de la sexualidad infantil, del chiste, de los actos fallidos, de los lapsus,
del psicoanálisis aplicado, sin olvidar a quienes habían criticado a Freud: Pierre Janet, Alfred
Adler. Para traducir la palabra "psicoanálisis", él propuso seishinbunseki: seishin contiene dos
caracteres (o kanji) y significa alma, y bunseki, también con dos caracteres, quiere decir
análisis.
Como Kubo, el psiquiatra Kiyoyasu Marui (1886-1953) viajó a los Estados Unidos en 1916, y con
Adolf Meyer pudo constatar el impacto del psicoanálisis sobre el saber psiquiátrico
norteamericano de la época. En 1919 fue designado profesor de psiquiatría en la Universidad
Tohuku de Senda¡, al noreste de Japón, donde desempeñó un papel principal en la implantación
del freudismo.
Mientras tanto, el psicólogo Yaekichi Yabe viajó a Gran Bretaña, donde realizó una pasantía bajo
la dirección de Ernest Jones. En 1928, con Kenji Otsuki, creó en Tokio el primer instituto
psicoanalítico japonés, que se afiliaría a la International Psychoanalytical Association (IPA) en
1932, en el Congreso de Wiesbaden. En mayo de 1930, Yabe visitó a Freud en Viena y
comprobó el interés del maestro por los objetos chinos y asiáticos: dos kannón, tres budas,
camellos, caballos, estatuillas, etcétera. Los dos hombres examinaron las analogías entre la idea
de pulsión de muerte y la enseñanza del budismo. Yabe volvió más tarde a Gran Bretaña para
analizarse con Edward Glover, mientras que en 1933 fue Marui quien viajó a Viena para realizar
una cura de un mes con Paul Federn.
Durante ese período de expansión, las resistencias al psicoanálisis fueron las mismas que en los
otros países. Se basaban en el supuesto pansexualismo de Freud. Así como en Francia se
consideró que la teoría de la sexualidad era demasiado "germánica" para adaptarse a la cultura
llamada "latina", y en Suecia demasiado "latina" como para que la asimilaran los países nórdicos,
en Japón se la juzgó demasiado "occidental", lo que impedía que la aceptara una sociedad de
tradición budista.
Mientras que en Tokio el psicoanálisis tomaba vuelo gracias primero a Yabe, y después a Otsuki,
que lo sucedió en la jefatura de grupo, Marui organizó en Senda¡ un círculo de jóvenes
psiquiatras, del cual surgió el que iba a ser el padre fundador del freudismo japonés: Heisaku
Kosawa. En 1932, éste viajó a Viena, donde permaneció un año, el tiempo de su análisis con
Freud y con Richard Sterba. De vuelta a Japón creó con Marui, en Sendai, en 1933, un grupo de
estudio que muy pronto se afilió a la IPA. En especial, emprendió una vasta reflexión sobre las
condiciones de la implantación del freudismo en Japón, postulando el complejo de Ajás, una
especie de complejo de Edipo revisado y corregido a la luz del budismo.
Se trataba de tomar en cuenta las diferencias de organización entre la familia occidental (donde
el niño está destinado a convertirse en un sujeto emancipado de la madre a través de una
identificación con el padre) y la familia japonesa (en la cual la pertenencia al clan prevalece
sobre la identidad individual). De allí la dependencia culpable (o amae) del hombre japonés
respecto de la madre (complejo de Ajás) y una simbiosis específica a través de la cual ese
vínculo se convierte en una especie de "valor moral", como lo subrayaría más tarde Maurice
Pinguet: "Nuestra escuela [occidental] de padres -dice Pinguet- culpabiliza la dependencia
(captación, castración) y atribuye la culpa a la madre posesiva y al padre abusivo. La tendencia
japonesa es establecer una intimidad estrecha y culpabilizar la independencia, atribuyendo la
culpa al hijo infiel y frívolo [ ... ]. En una palabra, el superyó japonés es la conciencia del vínculo,
y el superyó occidental, la conciencia de la ley."
A partir de mediados de la década de 1930, en la historia del psicoanálisis en Japón prevaleció la
figura de Kosawa, quien hizo escuela, formó discípulos y organizó el movimiento freudiano en el
país.
Después de 1935, en reacción contra la era Meiji y el ascenso del movimiento comunista
internacional, en Japón se pensó en un retorno al antiguo orden. La instauración de un régimen
militar de tendencias fascistizantes fue favorecida por la implantación de los regímenes
dictatoriales europeos, y por la crisis económica que se apoderó del país a continuación del
crash bursátil de Wall Street. Fue entonces cuando el nacionalismo patriotero preconizó el
renacimiento de las virtudes guerreras del antiguo samurai. Aliado a Alemania, Japón entró en
guerra en 1941, lo que generó un completo letargo de las actividades freudianas. Fue necesaria
la aniquilación de ese sueño feudal, y que los principales responsables militares se dieran
muerte (según el rito del antiguo seppukú, bajo los muros del palacio imperial, después del
bombardeo de Hiroshima), para que Japón adoptara definitivamente los principios de la
democracia, con un espíritu de apertura a Occidente semejante al de la era Meiji. El movimiento
freudiano retomó entonces su vuelo.
Después de que Otsuki sucediera a Yabe en la jefatura del instituto de Tokio, sus miembros se
dispersaron, por no haber podido integrar a los psiquiatras. En 1953, al morir Marui, Kosawa
asumió la dirección del grupo de Senda¡ y, con el acuerdo de Anna Freud y Ernest Jones,
desplazó su centro a Tokio. Dos años más tarde formó la Nippon Seishin-Bunseki Kyokai
(Sociedad Japonesa de Psicoanálisis, NSPK), que pasó a ser una sociedad componente de la
IPA. A fines de la década de 1990 sólo reúne a una treintena de miembros. Paralelamente,
siempre con Kosawa a la cabeza, se creó la Asociación Psicoanalítica Japonesa, no afiliada a la
IPA, y abierta a todas las tendencias de la psiquiatría dinámica: desde el neofreudismo hasta la
farmacología, pasando por las diversas terapias y el análisis existencia¡. Termino por reunir a mil
quinientos miembros.
Todo este período fue signado por una intensa actividad de traducción. Los japoneses pudieron
entonces leer en su propio idioma las obras de los grandes autores de la saga freudiana: Wilfred
Ruprecht Bion, Anna Freud, Heinz Hartmann, y sobre todo Melanie Klein y Donald Woods
Winnicott (quienes tuvieron un éxito particular en razón del interés con que habían considerado
la cuestión del vínculo arcaico con la madre). La obra de Carl Gustav Jung ganó también
numerosos adeptos, gracias a la actividad pionera de H. Kawai. Éste, formado en Zurich, se
convirtió en 1965 en el primer psicoterapeuta junguiano de lengua japonesa. Lo mismo que los
freudianos, se interesó muy particularmente por esa célebre neurosis de dependenc¡a (amae),
que él consideraba una especificidad de la sociedad japonesa llamada matriarcal.
Esta cuestión del amae tomó por otra parte una extensión considerable en todos los discípulos
formados por Kosawa, sobre todo en sus dos principales herederos: W Takeo y Keigo Okonogi.
A partir de 1956, W Takeo retomó las tesis de su maestro sobre el complejo de Ajás, pero con
una inflexión culturalista. Así como Kosawa se había inscrito en una perspectiva universalista,
mostrando que el complejo de Ajás era una variante del complejo de Edipo propia de la
organización específica de la familia japonesa, Takeo se interesó principalmente por la
problemática de la diferencia cultural. En 1950, durante su primera estada en la Costa Oeste de
los Estados Unidos experimentó un verdadero choque: si bien lo deslumbró la riqueza de
América, de inmediato se sintió extraño a ese pensamiento que privilegiaba la ética individualista
en detrimento del sentimiento de pertenencia. Después de haber pasado por la clínica de Karl
Menninger en Topeka, Kansas, recibió una formación psicoanalítica en San Francisco, y
posteriormente se orientó hacia la psiquiatría transcultural.
Más tarde, Doi Takeo trató de explicar las razones del fracaso relativo de la implantación del
freudismo en Japón. Según él, el freudismo, doctrina judeocristiana, era inasimilable para una
sociedad de tradición budista y sintoísta, en la cual el deseo de emancipación subjetiva no tenía
ningún lugar. Sin dejar de ser freudiano, él adoptó de tal modo, en ese debate clásico, la posición
de la escuela culturalista angloamericana, desde Bronislaw Malinowski hasta Ruth Benedict
(1887-1948).
Por su lado, Keigo Okonogi continuó la reflexión sobre el complejo de Ajás, basándose en la obra
de Marianne Krüll dedicada a Rebekka Freud, la segunda esposa de Jacob Freud, y en los
trabajos de los kleinianos y de Heinz Kohut. Trató de demostrar la especificidad de la amae
japonesa, no tanto en su diferencia cultural como en su relación con todas las formas de
simbiosis materna descritas por los posfreudianos.
A fines de la década de 1960, cuando el ambiente psiquiátrico japonés era atravesado por los
interrogantes surgidos de la antipsiquiatría, un joven filósofo, Tagatsuku Sasaki, alumno de Do¡
Takeo, comenzó a interesarse por la obra de Jacques Lacan. En 1969 emprendió la traducción
integral de los Escritos, y a través de ese inmenso trabajo de reflexión sobre la lengua teórica
del psicoanálisis, y sobre la manera de trasponer los conceptos freudianos a una cultura nueva,
el lacanismo se implantó en tierra japonesa.
Lacan, contrariamente a Freud, estaba fascinado por Japón. En 1963 había descubierto con
admiración las grandes obras de la estatuaria budista en los templos de Kyoto y Nara. En el
corazón del Oriente extremo, donde Alexandre Kojève (1902-1968), su maestro de filosofía,
había creído encontrar el concepto hegeliano del "fin de la historia", Lacan fue seducido por el
refinamiento de esa cultura atávica. En su búsqueda de lo absoluto, privilegiando el matema y los
nudos borromeos quiso dar cuerpo a una representación formalizada del lazo social, a fin de
construir un modelo de libertad humana basada en la primacía de la estructura y de lo colectivo".
También él, de alguna manera, como antes Kosawa, se sintió cautivado por la reflexión sobre la
amae.
En 1971 volvió a Japón en un viaje de estudio, en el momento en que Sasaki terminaba la
traducción de la primera parte de los Escritos. A su retorno se impuso la obligación de definir Ia
cosa japonesa", ese modo específico de goce que él atribuía al "sujeto japonés", y cuya
manifestación identificaba en la escritura. Con un simple trazo horizontal transcribió la pureza de
esa caligrafía, según él imposible de alcanzar para el sujeto occidental. A ese rasgo, o "letra", le
dio el nombre de litoral.
En el fondo, Lacan no hacía más que actualizar la tesis de la famosa "diferencia" japonesa,
basada en el vínculo materno, tal como había sido expuesta en 1932 por Kosawa. Pero en lugar
de situar esa diferencia en la organización de las identificaciones, Lacan la ubicó en el
significante. Por ello Sasaki, su discípulo y traductor, hizo escuela aplicándose a transcribir en
términos lacanianos lo que Kosawa ya había señalado como la característica de la identidad
japonesa: una relación específica de dependencia respecto de la madre y el grupo. En un libro
publicado en 1980, Chichioya hahaoya okite (El padre, la madre y la ley), presentó al sujeto
japonés como un ser desgarrado entre la omnipotencia llamada imaginaria de la madre, y la
debilidad aparente del padre, reducido a una función de simulacro. Ese mismo año, cuando
terminaba la traducción integral de los Escritos, publicó otra obra, Kai no uchidenokozuchi (El
martillito mágico del placer), en la cual vulgarizaba los principales temas del pensamiento
lacaniano. A lo largo de los años fueron constituyéndose varios grupos lacanianos en Japón.
Como los otros lacanianos de todas las tendencias, no cesaron de examinar las condiciones
específicas de la organización mental del sujeto japonés.
Sea que se la piense bajo la categoría de la amae, o de la expresión "cosa japonesa", esta
cuestión remite sin duda menos a la diferencia real de la familia nipona que al modo en que los
psicoanalistas japoneses, conscientemente o no, trataron de adaptar el freudismo a una cultura
no occidental. Al formular ese paradigma de la dependencia y del vínculo materno, ellos
plantearon los mismos interrogantes que el freudismo occidental. En efecto, entre 1896 y 1920,
Freud y sus discípulos de la primera generación tomaron como objeto de reflexión la función
paterna y la paternidad, y, a partir de 1920, bajo el impulso de Melanie Klein, la reflexión se
desplazó hacia el estudio de la relación con la madre.
Jekels Ludwig,
nacido Louis Jekeles (1861-1954). Psiquiatra y psicoanalista norteamericano
Jekels Ludwig, nacido Louis Jekeles (1861-1954). Psiquiatra y psicoanalista
norteamericano
Jekels Ludwig
Nacido Louis Jekeles (1861-1954)
Psiquiatra y psicoanalista norteamericano
fuente(6)
Discípulo de la primera generación vienesa, Ludwig Jekels creó en 1897, en Bistrai, Silesia, un
sanatorio para enfermos nerviosos. En 1908 participó en el Congreso de la International
Psychoanalytical Association (IPA) de Salzburgo y, al año siguiente, en los trabajos de la
Sociedad Psicológica de los Miércoles, convertida en la Wiener Psychoanalytische Vereinigung
(WPV). Fue analizado por Sigmund Freud, primero como paciente y después como alumno.
Cuando murió Oskar Rie, se convirtió en el principal compañero del maestro en el juego del tarot.
Nacido en Lemberg, en la Galitzia polaca, era hijo de un abogado judío. Su nombre ha quedado
asociado a la introducción de las ideas freudianas en Polonia. En efecto, él fue el primer
traductor de las obras de Freud al polaco, y abrió su sanatorio a la práctica del psicoanálisis.
Jekels siempre se mostró pesimista respecto de la validez terapéutica del psicoanálisis. Muy
pronto le confió a Richard Sterba: "Uno de estos días tendremos que pagar caro las esperanzas
que hemos puesto en la eficacia de nuestra terapia". Predijo que "el público se sentirá engañado
por nuestras seguridades sobre el poder curativo del método analítico. Yo no conocí lo bastante
a Ludwig Jekels -continúa Sterba- como para saber si había que atribuir esa observación a un
acceso momentáneo de depresión, o a una actitud depresiva general. No obstante, no recuerdo
haberlo visto reír."
Sea como fuere, este freudiano de la primera hora pregonaba el famoso nihilismo terapéutico
característico de la sociedad vienesa de fines de siglo. Y sobre el futuro del psicoanálisis, no se
equivocó mucho: convertido en norteamericano, Jekels pudo asistir a la realización de sus
predicciones en los Estados Unidos.
A instancias de Freud, en la primavera de 1934 viajó a Estocolmo con la misión de formar
didactas en la reciente Sociedad Finlandesa-Sueca de Psicoanálisis. Pero en el verano de 1937
dejó el país sin haber llegado a realizar su tarea. Volvió a Viena, y después emigró a los Estados
Unidos, pasando por Australia. Freud lo recomendó a Smíth Ely Jelliffe: "Entre los emigrados de
Nueva York, está el doctor Jekels, quien es no sólo un analista distinguido, sino también un buen
amigo mío. Me agradaría que usted hiciera algo para facilitarle la vida, enviándole pacientes."
En los Estados Unidos, Jekels siguió siendo muy pesimista, aunque adaptándose a la práctica
norteamericana. En efecto, consideraba que todo sujeto padece un masoquismo instintivo
basado en la regresión oral, y le agradaba subrayar que este dato fundamental era la cuarta
herida narcisista infligida al hombre (las tres primeras habían sido señaladas por Freud). Por otra
parte, Jekels se interesó por el psicoanálisis aplicado (con ese enfoque publicó un artículo sobre
Napoleón) y por el marxismo.
Jelliffe Smith Ely
(1866-1945) Médico y psicoanalista norteamericano
fuente(7)
Lo mismo que Georg Groddeck, Felix Deutsch y Franz Alexander, Smith Ely Jelliffe se interesó
tanto por el psicoanálisis y la botánica como por la medicina psicosomática, de la que fue uno de
los pioneros en los Estados Unidos, aunque él defendía, contra Abraham Arden Brill, los
principios del análisis profano. Nacido en Nueva York de un padre que dirigía el liceo bautista de
la ciudad, se orientó rápidamente hacia la medicina y viajó a Europa en 1890; allí siguió la
enseñanza de Jean Martin Charcot. Apasionado por las teorías de Darwin y la geología,
influyeron en él la enseñanza de William Alanson White (que lo despertó al freudismo) y la de
Adolf Meyer (que le hizo conocer la escuela de psiquiatría suiza).
En 1912 se integró al movimiento psicoanalítico. Junto con White lanzó entonces The
Psychoanalytic Review, primer órgano freudiano de lengua inglesa en el continente americano.
En 1921 viajó a Viena para conocer a Sigmund Freud. Más tarde intercambió con él una larga
correspondencia. Se analizó con Otto Rank.
Ardiente polemista de espíritu rabelaisiano, Jelliffe publicó más de cuatrocientos textos hasta
1937. Fue un psicoanalista renombrado en Nueva York.
Jones Ernest
Médico y psicoanalista británico
fuente(8)
(Gowerton, Glamorgan, 1879 - Londres 1958).
Neurólogo, se interesa muy pronto en los trabajos de S. Freud, con el que se encuentra por
primera vez en el congreso de Salzburgo de 1908. Profesor de psiquiatría en la Universidad de
Toronto (1910-1913), contribuye a hacer conocer el psicoanálisis en América del Norte. De
regreso en Europa, se psicoanaliza con Sándor Ferenczi en Budapest. Luego, al instalarse en
Londres, funda la London Psychoanalytical Society. Es autor de una importante biografía de
Freud (Vida y obra de Sigmund Freud, 1953-58). Permaneciendo en la ortodoxia freudiana, a
través de sus trabajos da cuenta de una amplia apertura a otros campos (arqueología, arte,
lingüística). Su teoría sobre el desarrollo sexual de la mujer es discutida.
Jones Ernest
(1879-1958) Psiquiatra y psicoanalista inglés
fuente(9)
Padre fundador del psicoanálisis en Gran Bretaña, inventor del Comité Secreto, artífice del
debate en torno a la antropología, organizador y presidente de la International Psychoanalytical
Association (IPA) durante dos períodos cruciales (1920-1924 y 1934-1949), excelente
negociador durante las Grandes Controversias, iniciador, finalmente, de la historiografía
psicoanalítica y de la traducción inglesa de las obras de Freud (por James Strachey), Ernest
Jones desempeñó un papel muy importante en la historia política del freudismo. Durante muchos
años fue el jefe incuestionable del movimiento, y si bien transigió con el nazismo, creyendo de tal
modo "salvar" al psicoanálisis en Alemania, ayudó también a los emigrados alemanes, austríacos
y húngaros a encontrar acogida en los países de lengua inglesa: los Estados Unidos e Inglaterra.
Sigmund Freud no lo quería mucho, pero, a lo largo de los años, aunque a menudo desaprobaba
sus iniciativas, recurrió a él para manejar los asuntos políticos del movimiento, sobre todo
después de la partida de Max Eitingon a Palestina.
A pesar de su carácter difícil, de su lenguaje "crudo", de las complicaciones de su vida amorosa
(que le valieron la hostilidad de las ligas puritanas) y, finalmente, de la manera directa con que
hablaba del erotismo o los defectos corporales, Jones era un hombre atractivo y sobre todo un
trabajador encarnizado, ansioso por dominar todos los ámbitos del saber. Tenía la pasión de la
"causa analítica" y quería defenderla a su manera, si era necesario contra el propio Freud, lo que
explica su apoyo a las innovaciones kleinianas y sus ambivalencias respecto del análisis
profano.
Conservador, pragmático y racionalista, se mostró injusto con Otto Rank y Wilhelm Reich,
intratable con la "izquierda freudiana" (por ejemplo en Rusia) y los homosexuales, y muy celoso
de su propio analista, Sandor Ferenczi, mucho mejor clínico que él y discípulo preferido de Freud.
No obstante, hizo posible que el psicoanálisis europeo sobreviviera frente a la potencia creciente
de los Estados Unidos.
Nacido en Gowertown, en el país de Gales, Jones era hijo de un ingeniero en minas que había
comenzado su carrera como empleado de oficina en un comercio de carbón. Autoritario e
incapaz de admitir que podía equivocarse, ese hombre creía en la superioridad de los adultos
sobre los niños. No admitía ninguna insubordinación. Su mujer era conservadora, piadosa y muy
apegada a la cultura galesa: "Yo fui el primer vástago y el único hijo varón de mis padres
-escribió Jones-. Nací el 1 de enero de 1879, en una aldea llamada Rhosfelyn. El gran ferrocarril
del Oeste la había rebautizado Gower Road, nombre que más tarde mi padre consiguió cambiar
por el híbrido de Gowertown."
Desde su más tierna edad, el pequeño Jones conocía perfectamente todas las prácticas
sexuales, y no vacilaba en hablar francamente de ellas: "La práctica del coito me era ya familiar
a la edad de seis o siete años -escribió en su autobiografia-, y después la interrumpí, para
retomarla sólo veinticuatro años más tarde; ésta era una costumbre bastante difundida entre los
niños de la aldea".
Después de estudiar en la Universidad de Cardiff, se orientó hacia la medicina, fue alumno de
John Hugh1ings Jackson, y se instaló en Londres. Gracias a su futuro cuñado, Wilfred Balen
Lewis Trotter (1872-1939), cirujano honorario del rey Jorge V, erudito distinguido y apasionado
de la filosofía, Jones se interesó por los escritos de Freud y empezó a estudiar alemán para leer
La interpretación de los sueños.
En 1903 ingresó en el North Eastern Hospital, del que fue despedido por insubordinación seis
meses más tarde. Clasificado como "mal sujeto", tuvo más tarde muchas dificultades para
integrarse a otros servicios hospitalarios. Interesado en la hipnosis, la neurología y las
enfermedades mentales, comenzó a practicar espontáneamente el psicoanálisis en 1906. Al año
siguiente viajó a Amsterdam para participar en el primer congreso de neurología, psiquiatría y
asistencia a los alienados, y allí conoció a Carl Gustav Jung, quien lo invitó a trabajar en la Clínica
del Burghölzli, dirigida por Eugen Bleuler. En 1908 conoció a Freud en el Congreso de la IPA de
Salzburgo.
Su nueva orientación, y la rudeza con que hablaba de los problemas de la sexualidad en una
Inglaterra todavía muy victoriana, le valieron nuevos sinsabores. Denunciado públicamente por el
hermano de una de sus pacientes, la cual quería divorciarse después de la cura, Jones fue más
tarde acusado de haberles hablado de manera indecente a dos niños a los que había
administrado tests. Debió pasar una noche en la cárcel, antes de ser exculpado de toda
sospecha por la justicia y la prensa.
De todos modos, decidió abandonar Gran Bretaña e instalarse en Canadá con su joven
compañera, Loe Kann, a la que pronto comenzó a presentar como su esposa. Entonces inició
una larga correspondencia con Freud: seiscientas setenta y una cartas en total. Como lo
subrayara Ernst Falzeder, en esa correspondencia falta 1a intimidad, la amplitud, el dinamismo y
el carácter trágico que caracterizaron otras correspondencias de Freud [ ... ]. El estilo inimitable
de Freud sufre por ello..." En efecto, se tiene la impresión de que el tono de Freud es el de un
"hombre de negocios". Sea como fuere, si Freud veía en Jones al aliado indispensable, Jones se
presentaba a él como el Thomas Henry Huxley (1825-1895) de Charles Darwin, es decir, como el
primer discípulo de la doctrina freudiana en el suelo inglés.
Después de pasar cinco años en Toronto y volver a ser blanco de acusaciones "sexuales",
Jones volvió a Londres en julio de 1912, llevando en su activo la creación de la American
Psychoanalytic Association (APsaA) y un trabajo importante de implantación de las ideas
freudianas en Canadá y los Estados Unidos. En junio de 1913, por consejo de Freud, pasó dos
meses en Budapest, para realizar un análisis didáctico con Ferenczi. Entonces se anudó entre
ellos uno de esos enredos transferenciales característicos de los primeros años de la práctica
psicoanalítica. Por pedido de Jones, Freud había aceptado tomar en análisis a Loe Kann. La
joven padecía cálculos renales que la obligaron a operaciones reiteradas, y había adquirido el
hábito de aplicarse morfina. De tal modo se convirtió en toxicómana. Por otra parte, sus
relaciones con Jones se habían deteriorado, sobre todo cuando él inició una relación con una de
sus amigas, Lina. A lo largo de las sesiones, Freud le fue tomando afecto a Loe Kann. Cuando
Jones emprendió su cura con Ferenczi, ignoraba por una parte que su compañera estaba pronta
a abandonarlo para casarse con un norteamericano de nombre Herbert Jones (al que llamaban
Jones II), y por otro lado que Freud le informaba a Ferenczi de todo lo que sucedía en el curso de
las sesiones con Loe.
A partir del mes de junio, Ferenczi comenzó a describirle a su vez a Freud el desarrollo de la
cura de Jones: "Jones -escribió- es muy agradable como amigo y colega. En el análisis, su
exceso de bondad es un obstáculo; sus sueños no son más que burla emisión respecto de mí, lo
que tiene que admitir, sin poder creer realmente en esas particularidades de carácter ocultas en
él. También parece temer que yo le cuente a usted todo aquello de lo que me entero en el
análisis. De modo que le pido que no le mencione nunca nuestra correspodencia a la señora
Jones [ ... ]. Él se prohíbe toda dependencia, y después lo compensa con una inclinación a la
intriga, a los triunfos secretos y a la perfidia. Creo que estas últimas semanas le serán de
provecho. Lo encuentro ya un poco menos modesto, es decir, más franco con los otros y
consigo mismo." El 9 de julio, Freud le respondió lo siguiente: "Lo que usted escribe sobre Jones
me alegra mucho. Me siento ahora mucho menos culpable por el final del proceso con su mujer
desde que la veo desarrollarse en la libertad. Me he apegado extraordinariamente a esta Loe, y
he desarrollado respecto de ella un sentimiento muy cálido, completamente inhibido desde el
punto de vista sexual, como muy pocas veces antes (probablemente gracias a la edad)." Loe iba
a convertirse en amiga de Anna Freud.
En junio de 1914, sin decírselo a Jones, Freud asistió en Budapest al casamiento de Loe con
Herbert Jones. Un mes más tarde, Anna Freud, de 18 años, viajó a Londres. La recibió Ernest
Jones, y la llevó a visitar los mejores lugares de la ciudad, sin vacilar en cortejarla. Prevenido por
Loe, a la cual Anna le contaba todo, Freud intervino con dureza para impedir que la hija cediera
al cortejo de su nuevo discípulo: "Sé de buena fuente [es decir, por Loe] -escribió- que el doctor
Jones tiene la intención seria de hacerte la corte. Es la primera vez que esto te sucede, y no
tengo ninguna intención de acordarte la libertad de elección de la que han gozado tus
hermanas." Y añadió que Jones no sería un buen marido para ella.
Cuarenta y nueve años más tarde, en una carta del 3 de julio de 1953, Jones defendió su causa
ante Anna: "Él [Freud] parece haber olvidado la existencia de la pulsión sexual, pues yo la
encontraba y la sigo encontrando muy atractiva. Es cierto, quería reemplazar a Loe, pero no
tenía ningún resentimiento con ella; su partida había sido un alivio para mí. En todo caso, siempre
la he amado a usted, y de una manera bastante honorable."
En 1916 Jones se casó con Morfydd Owen (1891-1918), una joven artista, profesora de la
Royal Academy of Music. Ella aspiraba a una carrera de pianista, cantante y compositora, pero
murió brutalmente dos años más tarde por una apendicitis aguda.
En 1919, a los 40 años de edad, Jones logró fundar una familia al casarse con Katherine Jolk,
una vienesa de origen checo que le había presentado Hanns Sachs y de la que tuvo cuatro
hijos: Gwenith, muerta de neumonía a los 8 años, Mervyn, Nesta, Lewis. Katherine Jones,
Gwenith y Mervyn iban a ser analizados por Melanie Klein en 1926.
Desde 1913 la vida de Jones estuvo estrechamente mezclada con la historia del movimiento
psicoanalítico inglés e internacional. Durante la Primera Guerra Mundial continuó sus actividades,
pero a causa de la publicación de diversos artículos en el Jahrbuch für psychoanalytische und
psychopathologische Forschungen fue acusado por el Times de colaborar con el enemigo. No
obstante, después de una investigación realizada por Scotland Yard, lo autorizaron oficialmente
a recibir (vía Suiza) periódicos en lengua alemana. También logró conservar el contacto con los
psicoanalistas de los países beligerantes. En 1919 fundó la British Psychoanalytical Society
(BPS). Al año siguiente creó el International Journal of Psycho-Analysis (IJP) y, en 1922, en el
Congreso de la IPA de Berlín, lanzó el gran debate sobre la sexualidad femenina, que durante
mucho tiempo opuso a la escuela inglesa y la escuela vienesa. Finalmente, en 1926, ayudó a
Melanie Klein a instalarse definitivamente en Londres. De tal modo proporcionó una base firme a
la BPS y al psicoanálisis de niños en Gran Bretaña, pero irritando profundamente a Freud y a su
hija.
Ante la cuestión del análisis profano, y sobre todo frente a Abraham Arden Brill, que vedaba el
acceso de los no-médicos a la New York Psychoanalytic Society (NYPS), Jones intentó una
conciliación en el Congreso de la IPA de Oxford en 1929. Brill cedió, aceptando la afiliación de los
no-médicos, pero en el Congreso de Wiesbaden, en 1932, el tema volvió a plantearse. Se adoptó
entonces una nueva reglamentación, la cual estipulaba que los criterios de selección de los
candidatos serían en adelante fijados por las sociedades locales, las cuales ganaban en
autonomía.
En diciembre de 1935 Jones aceptó presidir la sesión de la Deutsche Psychoanalytische
Gesellschaft (DPG) durante la cual se obligó a renunciar a los miembros judíos. Partidario de la
tesis del "salvamento", apoyó de tal modo la política de Felix Bohem y Carl Müller-Braunschweig,
que desembocó en la integración de los freudianos en el Deutsche Institut für Psychologische
Forschung, fundado por Matthias Heinrich Göring.
En 1949, después de haber atravesado la tempestad de las Grandes Controversias, y de
participar en la reincorporación a la IPA de los ex terapeutas alemanes colaboracionistas, Jones
decidió retirarse. A pesar de una trombosis coronaria, comenzó a redactar el primer gran estudio
(en tres volúmenes) dedicado a la vida y la obra de Freud. Además de todos los libros impresos,
logró encontrar y leer aproximadamente cinco mil cartas manuscritas de las correspondencias
de Freud, aportando de tal modo su ayuda a Kurt Eissler, el cual, por su lado, estaba reuniendo
los archivos y realizando entrevistas con los grandes discípulos de la primera hora. Este trabajo
gigantesco, redactado en siete años y basado en una impresionante cantidad de documentos,
convirtió a Jones en el fundador de la historiografía freudiana. Traducida en todo el mundo, la
obra sirvió de punto de partida a los trabajos ulteriores de la historiografía experta. Antes de
terminar su tercer volumen, Jones debió someterse de urgencia a la extirpación de un tumor
vesical. En 1957, cuando acababa de sufrir un segundo ataque coronario, sin dejar traslucir su
estado de salud, se presentó en el Congreso de la IPA en París.
Falleció el 11 de febrero de 1958, con el mismo coraje que el héroe cuya muerte acababa de
narrar en el gran libro. Sus cenizas descansan en el crematorio de Golder's Green, cercanas a
las de Freud.
Judeidad
Alemán: Judesein.
Francés: Judéité.
Inglés: Jewishness.
fuente(10)
Se llama judaísmo a la religión monoteísta de los judíos, así como a la doctrina y las instituciones
judías.
En el judaísmo se distinguen varios grandes movimientos: la emancipación, que comenzó en el
siglo XVII con el reconocimiento de los derechos civiles; la Haskalah, o movimiento judío de la
Ilustración, que se afirmó a fines del siglo XVIII y fue acompañado por una asimilación
progresiva; el judaísmo ortodoxo, nacido en 1795, hostil a la Haskalah y a la emancipación; el
jasidismo, movimiento judío pietista de renovación de la fe, surgido en la Europa oriental en la
misma época; el judaísmo reformado, inspirado por el protestantismo (primero en Alemania, y
después en los Estados Unidos), que induce a la práctica liberal de la religión. A éstos se
añaden los movimientos que se originaron a fines del siglo XIX: el judaísmo humanista y laico,
definido por el abandono de la religión y la tendencia al ateísmo; el sionismo, que desde 1890
perfiló una ideología y un movimiento político cuyos objetivos eran el renacimiento y la
independencia del pueblo judío en la tierra de Israel; el judaísmo conservador, forma
norteamericana del judaísmo ortodoxo, surgido en 1886, que insiste en la renovación ética, y,
finalmente, el judaísmo reconstruccionista (también norteamericano), surgido en 1922, un
judaísmo concebido como una cultura religiosa basada en un nacionalismo espiritual.
Se llama judeidad al hecho y la manera de sentirse o ser judío, independientemente del judaísmo.
El sentimiento de judeidad o identidad judía es un modo de seguir pensándose judío en el mundo
moderno a partir de fines del siglo XIX, mientras también se es incrédulo, agnóstico, humanista,
laico o ateo. Esta reivindicación de la judeidad rechaza la noción de pertenencia enunciada por la
jurisprudencia rabínica (la Halajá, derivada de la Torah), que designa como judía a toda persona
nacida de madre judía, o convertida al judaísmo en las condiciones prescritas por la ley religiosa.
Como lo ha subrayado Jacques Le Rider, los intelectuales judíos vieneses se encontraron en
una particular situación de crisis a fines del siglo XIX, cuando enfrentaron el choque del
antisemitismo, que reemplazaba la antigua judeofobia religiosa por una forma llamada "científica"
de jerarquía de las "razas". Provenientes de comunidades diseminadas en los imperios centrales,
emancipados del judaísmo tradicional desde mucho antes, e identificados con la cultura y la
lengua alemanas, sus enemigos les recordaron brutalmente su identidad: sobre todo Houston
Stewart Chamberlain (1855-1927), Georg von Schoenerer (1842-1921) y Karl Lueger
(1844-1910), quienes querían excluirlos del cuerpo social. También les recordaron su identidad
los diferentes movimientos de renovación judía que se desarrollaron como reacción al
antisemitismo: en particular, el de Theodor Herz1 (1860-1904). Debieron entonces reinventar la
definición de la palabra judío, y el sentido de su judeidad. A esta necesidad respondieron una
pluralidad de actitudes: convertirse, renegar, el auto-odio, el sionismo, el rechazo de la
asimilación y la ilustración, el retorno al judaísmo, el culto del comunitarismo y del diferencialismo,
o incluso continuar con el ideal universalista.
Contrariamente a numerosos intelectuales judíos vieneses como Karl Kraus u Otto Weininger,
Sigmund Freud detestaba el auto-odio judío (Jüdischer Selbsthass) y la huida a la conversión.
Incrédulo y hostil a las prácticas religiosas, rechazaba las tradiciones, los ritos y las fiestas, y en
el seno de su propia familia combatió las actitudes religiosas de su mujer (Martha Freud). Sin
embargo, no renegó nunca de su judeidad, y la reivindicó cada vez que se vio enfrentado al
antisemitismo, Si acaso fuera necesario, lo atestigua el recuerdo de infancia relacionado con su
padre (Jacob Freud), que narró en La interpretación de los sueños.
Si bien adoptó una actitud de científico universalista y judío spinozista (característica de lo que
se denomina la Aufklärung oscura), como lo ha señalado Yirmiyahu. Yovel, Freud padeció
también las oscilaciones y las ambivalencias propias de la crisis de la identidad judía de fines de
siglo. Ésta se reflejó en el vocabulario que empleaba. En efecto, no vacilaba en hablar de "raza
judía", de "pertenencia racial" o de diferencias entre los judíos y los "arios". Además, a menudo
llamaba "arios" a los no-judíos. Nada lo obligaba a retomar por cuenta propia la terminología de su
época, y habría podido distanciarse de semejante vocabulario. No obstante, la utilización de
estas expresiones nunca desembocó en él en un diferencialismo teórico como el de Carl Gustav
Jung. En una carta a Sandor Ferenczi del 8 de julio de 1913, adoptó por otra parte una posición
clara contra toda psicología de los pueblos o de las mentalidades: "Por cierto, existen grandes
diferencias entre el espíritu judío y el espíritu ario. Las observamos cotidianamente. De allí
surgen, seguramente, aquí y allá, pequeñas distancias en el modo de concebir la vida y el arte.
Pero la existencia de una ciencia aria y una ciencia judía es inconcebible. Los resultados
científicos deben ser idénticos, sea cual fuere el modo de presentarlos. Si estas diferencias se
reflejan en la aprehensión de los parámetros científicos objetivos, hay algo que no funciona."
Consciente del hecho de que sus primeros discípulos vieneses eran todos judíos, Freud temió
que su nueva ciencia fuera asimilada a una "cuestión judía", es decir, a un particularismo
sometido a las leyes del genius loci. Nada lo horrorizaba mas que oír a sus adversarios
reduciendo el psicoanálisis a un producto del "espíritu judío" o de la "mentalidad vienesa".
Pero, en lugar de afirmar claramente esta posición, iba a oscilar entre dos actitudes que estaban
en contradicción con su concepto de la cientificidad del psicoanálisis. Hasta 1913, ubicó a Jung
a la cabeza de la International Psychoanalytical Association (IPA), y reivindicó la
"desjudaización" del movimiento, en nombre de la ciencia: "Nuestros camaradas arios nos son
absolutamente indispensables -le escribió a Karl Abraham el 26 de diciembre de 1908-; sin ellos,
el psicoanálisis sería víctima del antisernismo".
Después de la ruptura con Jung cambió de opinión, y afirmó que la judeidad del movimiento no
podía obstaculizar la creación de una ciencia universal. A Enrico Morselli (1852-1929) le escribió
lo siguiente: "Yo no sé si usted tiene razón al ver en el psicoanálisis un producto directo del
espíritu judío, pero, si éste fuera el caso, yo no me sentiría en absoluto avergonzado de ello.
Aunque ajeno desde hace mucho tiempo a la religión de mis antepasados, nunca he perdido el
sentimiento de pertenencia y solidaridad con mi pueblo, y pienso con satisfacción que usted
mismo se define como alumno de uno de mis compañeros de raza, el gran Lombroso." único
no-judío de la primera generación freudiana después del alejamiento de Jung, Ernest Jones, que
era galés y pertenecía (como él dijo) a una "raza oprimida", se sentía próximo a los judíos
vieneses de esa primera generación, que Carl Gustav Jung trataba a menudo de "bohemios".
Pero, como no era judío, durante el período del Comité tuvo que enfrentar el fanatismo "antiario"
que se puso de manifiesto contra Jung: Todos ellos, incluso Freud, eran extremadamente
sensibles al antisemitismo -le narró a Vincent Brome-. Él [Freud] me miraba a veces con un aire
burlón: ¿qué hace usted entre nosotros, un no-judío cuya lengua materna no es el alemán? Y,
como judío, Freud no había escapado a la persecución, muy por el contrario, y se veía llevado a
invertir el movimiento. En una o dos oportunidades, se dudó de mí, incluso se desconfió; de tal
modo, me encontré en conflicto con los otros y, por lo menos una vez, pensé que el hecho de
que no fuera judío era hasta cierto punto culpa mía."
Jones fue acusado de antisemitismo por sus adversarios, a causa de una conferencia, "La
psicología de la cuestión judía", pronunciada en un coloquio dedicado a los judíos y los "gentiles"
en 1945. En esa oportunidad, elli efecto, declaró que los judíos eran tan responsables del
antisemitismo como los propios antisemitas, en razón de su arrogancia y de su idea de que eran
el pueblo elegido. Y añadió que tienen una particularidad: "La nariz hitita, que tanto evoca una
deformidad, y que los judíos han adquirido lamentablemente en sus vagabundeos; por desgracia,
está asociada a un gene dominante". De hecho, Jones se alineó en esa ocasión con las
posiciones clásicas de la psicología de los pueblos, que casi siempre lleva a este tipo de
despiste (como en el caso, mucho más grave, de Jung).
Cuando el nazismo presentó el psicoanálisis como una "ciencia judía", Freud reivindicó su propia
judeidad. Recordemos que casi todos los psicoanalistas judíos que no llegaron a emigrar
perecieron en los campos de exterminio nazis.
En 1938, en Moisés y la religión monoteísta, Freud expuso su tercera tesis sobre la cuestión
judía, al afirmar la existencia de una posible transmisión hereditaria del sentimiento de judeidad.
La obra dio lugar a múltiples interpretaciones.
La cuestión de la judeidad atraviesa toda la historia del psicoanálisis, lo mismo que la del
culturalismo y el universalismo. Está en el origen de muchas escisiones en el seno de las
sociedades psicoanalíticas.
Juicio de condenación
Al.: Verurteilung o Urteilsverwerfung.
Fr.: jugement de condamnation.
Ing.: judgment of condemnation.
It.: rifiuto da parte del giudizio; condamna.
Por.: julgamento de condenação.
fuente(11)
Operación o actitud mediante la cual el sujeto, aun cuando toma conciencia de un deseo, se
prohibe su realización, principalmente por razones morales o de oportunidad. Freud ve en ello un
modo de defensa más elaborado y más adaptado que la represión. Daniel Lagache ha propuesto
considerarlo como un proceso de «desprendimiento» del yo, que actúa especialmente en la cura
analítica.
En varias ocasiones se encuentra, en los escritos de Freud, el término Verurteilung y el de
Urteilsverwerfung, que él mismo consideró como sinónimos. Según Freud, el juicio de
condenación se incluiría dentro de una escala de defensas, que iría desde la más elemental a la
más elaborada: reflejo de defensa mediante la huida (peligro externo), represión (peligro interno),
juicio de condenación. ¿Cómo puede definirse este último en relación con la represión? Unas
veces aparece dotado de la misma finalidad que ésta: «[...] un buen método a adoptar contra una
moción pulsional». Otras veces se define como una modificación afortunada de la represión: «El
individuo, en el pasado, sólo lograba reprimir la pulsión perturbadora, porque él mismo era
entonces débil e imperfectamente organizado. Ahora que es maduro y fuerte, quizá llegará a
dominar sin perjuicios lo que le es hostil».
Es este aspecto positivo del juicio de condenación el que subraya Freud en las últimas páginas
del Análisis de una fobia en un niño de cinco años (Analyse der Phobie eines fünfjährigen
Knaben, 1909). Allí se pregunta Freud acerca de los posibles efectos de la toma de conciencia
por el pequeño Hans de sus deseos edípicos, incestuosos y agresivos. Si el análisis no ha
precipitado a Hans en el camino de la satisfacción inmediata de estos deseos, es porque «[...]
reemplaza el proceso de la represión, que es automático y excesivo, por un control mesurado e
intencional con la ayuda de las instancias psíquicas superiores. En una palabra: reemplaza la
represión por el juicio de condenación».
Observemos, a este respecto, que el juicio de condenación adquiere aquí sin duda, a los ojos de
Freud, tanto más valor cuanto que es correlativo, en esta etapa de la vida de Hans, de la función
estructurante de la prohibición del incesto y de la entrada en el período de latencia.
Sea como fuere, el juicio de condenación sigue siendo para Freud una transformación de la
negación y continúa llevando la marca de la represión, a la que substituye: «El juicio de
condenación es el substitutivo intelectual de la represión; su «no» es la marca de ésta, un
certificado de origen como, por así decirlo, un Made in Germany». En el juicio de condenación se
expresa eminentemente, según Freud, la contradicción inherente a la función misma del juicio:
ésta «[...]sólo se ha vuelto posible por la creación del símbolo de la negación, que confiere al
pensamiento un primer grado de independencia respecto a las consecuencias de la represión, y
por tanto también respecto a la compulsión del principio de placer»; pero, sobre todo cuando dice
no, el juicio cumple una función esencialmente defensiva: «[...] la negación [es la] sucesora de la
expulsión».
Según Daniel Lagache, mediante la referencia al juicio de condenación, se podría aclarar la
dificultad inherente a la concepción freudiana de la noción de defensa y señalar mejor la
distinción entre las compulsiones defensivas y los mecanismos de desprendimiento, dentro de
los cuales puede encontrar su puesto el juicio de condenación. En el caso del pequeño Hans, la
esperanza de volverse mayor, expresada desde el principio por la idea de que su pene, «con
sus raíces en el cuerpo», aumentaría de tamaño, constituye uno de los mecanismos concretos
mediante los cuales el yo se desprende del conflicto edípico y de la angustia de castración. De
un modo más general, Daniel Lagache ve en este proceso uno de los resultados de la cura
analítica: aplazamiento de la satisfacción, modificación de las metas y de los objetos,
consideración de las posibilidades que ofrece la realidad al sujeto y de los diferentes valores
implicados, compatibilidad con el conjunto de las exigencias del sujeto.
Juliusburger Otto
(1867-1952) Psiquiatra y psicoanalista norteamericano
fuente(12)
Junto con Ivan Block (1872-1922), Heinrich Körber y Magnus Hirschfeld, Otto Juliusburger fue
uno de los fundadores de la Asociación Psicoanalítica de Berlín, creada en 1908 por Karl
Abraham. La abandonó y después, en 1941, emigró a los Estados Unidos, para instalarse en
Nueva York.
Jung Carl Gustav
(1875-1961). Psiquiatra suizo, fundador de la psicología analítica
Jung Carl Gustav (1875-1961). Psiquiatra suizo, fundador de la psicología analítica
Jung Carl Gustav
(1875-1961) Psiquiatra suizo, fundador de la psicología analítica
fuente(13)
Fundador de una escuela de psicoterapia, amigo y discípulo de Sigmund Freud entre 1907 y
1913, introductor con Eugen Bleuler del psicoanálisis en la Suiza germana, especialista en
psicosis y fascinado por el orientalismo, Carl Gustav Jung dejó una obra tan abundante como la
de Freud; su traducción francesa está lejos de haberse completado. Sobre Jung se han escrito
decenas de libros, artículos y comentarios, y el junguismo se ha implantado en varios países:
Gran Bretaña, los Estados Unidos, Italia, Brasil.
Nacido el 26 de julio de 1875 en Kesswill, en el cantón de Thurgovie, Carl Gustav Jung
descendía de un largo linaje de pastores. Su abuelo paterno, Carl Gustav Jung (1799-1864),
llamado el Mayor, médico originario de Mannheim, había encontrado refugio en Suiza en 1819,
llegando a ser rector de la Universidad de Basilea. Según una leyenda tenaz, era hijo natural de
Johann Wolfgang Goethe (1749-1832). En la familia se contaba que Sophie Ziegler-Jung había
tenido una relación con el escritor, y que el hijo ¡legítimo que resultó de esa aventura fue más
tarde reconocido por su marido Franz Ignaz Jung, el padre de Carl Gustav el Mayor. Samuel
Preiswerk (1799-1871), abuelo materno de Carl Gustav (el menor), también era pastor y adepto
al espiritismo. El joven Carl Gustav solía dedicarse también él al espiritismo, junto con su prima,
Héléne Preiswerk, y su madre, Émilie Preiswerk-Jung (1848-1923).
En 1895 Jung inició en Basilea sus estudios de medicina. En 1900 se convirtió en asistente de
Bleuler en la Clínica del Burghölzli y, dos años más tarde, defendió su tesis sobre el caso de una
joven médium, que después se descubrió que se trataba de Héléne Preiswerk. En 1903 viajó a
París para seguir la enseñanza de Pierre Janet y, a su regreso se casó con Emma
Rauschenbach, hija de un rico industrial de Schaffhouse que le dio cinco hijos: Agathe, Anna,
Franz, Marianne y Emma.
Emma Rauschenbach-Jung (1882-1955) se convirtió en discípula de su marido después de
haber sido analizada por él. En 1905 Jung fue nombrado Privatdozent, en el momento en que, en
contacto con Bleuler, experimentaba con el test de asociación verbal que iba a llevarlo al
psicoanálisis.
En abril de 1906 le envió a Freud sus Diagnostich Assoziationsstudien (Estudios diagnósticos
de asociación), iniciando de tal modo una copiosa correspondencia: trescientas cincuenta y
nueve cartas en total. Para Freud, ese encuentro era de una importancia crucial, puesto que le
abría al psicoanálisis el "nuevo continente" de las psicosis. Pronto se inició un gran debate entre
Freud, Jung y Bleuler sobre el estatuto de la esquizofrenia (que aún se denominaba dementia
praecox), así como sobre la cuestión del autoerotismo, y después del autismo.
Cuando conoció a Freud, Jung tenía ya una concepción del inconsciente y del psiquismo: la
había heredado de Théodore Flournoy, de Janet y de todos los artífices de la subconciencia. No
sólo no compartía las hipótesis vienesas, sino que estaba en desacuerdo con la concepción
freudiana de la sexualidad infantil, del complejo de Edipo y de la libido. Lo que lo acercaba a
Freud era por una parte la fascinación de una obra en la cual creía encontrar la confirmación de
sus hipótesis sobre las ideas fijas subconscientes, las asociaciones verbales y los complejos y,
por otro lado, el atractivo de un ser excepcional con el cual podría finalmente medirse. Jung era
un hombre de poderosa inteligencia, con un mundo interior hecho de sueños, introspección,
búsqueda de sí mismo y gusto por las cosas ocultas. Estaba dotado de una gran fuerza
psíquica, apreciaba los contactos humanos, los ejercicios corporales y la frecuentación de las
mujeres; de buen grado se reconocía como bígamo. Interesado desde siempre en los espíritus,
los locos, los marginales, los excéntricos, amaba a los personajes fuera de lo común. También le
gustaba mucho narrar historias, propagar rumores, confundir razón y sinrazón, hacer girar
mesas espiritistas, construir mitos, erigir interpretaciones. Y si tomó partido por Freud, lo hizo
ante todo porque consideraba que los adversarios del vienés eran médicos retrógrados,
incapaces de concebir una nueva teoría psíquica.
Durante siete años se entusiasmó con el aspecto espiritual de la aventura psicoanalítica. Pero al
contacto con el movimiento elaboró una doctrina totalmente extraña al sistema de pensamiento
freudiano, aunque se nutriera en él. Y es evidente que ese encuentro le permitió a Jung clarificar
sus divergencias con el freudismo.
En cuanto a Freud, el apego y el amor que tuvo por Jung atestiguan una voluntad salvaje de
salvar al psicoanálisis del gueto de la judeidad vienesa. Si bien Sandor Ferenczi era para él el
mejor de los hijos y uno de los que más quiso Ounto con Otto Rank), a Carl Gustav Jung le
reservaba otro destino. Ajeno a la tribu vienesa, pero de cultura alemana (y por lo tanto mucho
más cercano a él que Ernest Jones), fue verdaderamente visto como un hijo por fin capaz de
reinar sobre la causa analítica, incluso de conducirla a otras conquistas. Sin ninguna duda,
Freud sospechó que Jung era antisemita. Pero, por las necesidades de la causa, quería
absolutamente reconciliar a los judíos y los antisemitas, como escribió en una carta a Karl
Abraham del 23 de julio de 1908: "Presumo que el antisemitismo contenido de los suizos se
vuelca un poco sobre usted [ ... ]. Como judíos, tenemos que [ ... ] dar prueba de un poco de
masoquismo, estar dispuestos a dejarnos lastimar un poco."
Entre 1907 y 1909, convertido en el príncipe heredero de la causa, Jung fundó la Sociedad
Sigmund Freud de Zurich, y el Jahrbuch für psychoanalytische und psychopathologische
Forschungen; además animó el debate sobre la demencia precoz a través del caso "Otto
Gross", enfrentó las peripecias de su pasión por Sabina Spielrein, y finalmente acompañó a
Freud en su gira de conferencias en los Estados Unidos. Por otra parte, volvió a ese país en
1912 y obtuvo un gran éxito. En 1909 dejó el Burghölzli para dedicarse a su clientela privada, y
se retiró a una hermosa casa espaciosa construida según sus planos, y situada en Küsnacht,
sobre el lago de Zurich. Allí permaneció toda su vida.
En 1910, en Nuremberg, fue elegido primer presidente de la Internationale Psychoanalytische
Vereinigung (IPV), la futura International Psychoanalytical Association (IPA). A los vieneses,
celosos, Freud les dijo lo siguiente: "Ustedes son en su mayoría judíos, y por ello incapaces de
ganar amigos para la nueva doctrina. Los judíos deben contentarse con el modesto papel que
consiste en preparar el terreno. Es absolutamente esencial que yo establezca vínculos con
ambientes científicos menos restringidos. Ya no soy joven y estoy cansado de estar en la
brecha. Todos estamos en peligro, los suizos nos salvarán, me salvarán a mí, y también los
salvarán a ustedes." Fritz Wittels recogió estas palabras en su biografía de Freud.
En 1912, la fractura entre los dos hombres se hizo evidente cuando Jung preparaba la
publicación de Transformaciones y símbolos de la libido (obra que tuvo múltiples reediciones).
Había un desacuerdo completo sobre la teoría de la libido. Pero fue un acontecimiento menor el
que encendió la mecha. Freud visitó a Ludwig Binswanger, operado de un tumor maligno, sin
pasar por Küsnacht, que sólo está a cincuenta kilómetros de Kreuzlingen (donde residía
Binswanger). Jung interpretó ese gesto como una ofensa. Después de varias escaramuzas, en
cuyo transcurso Jung trató sobre todo de convencer a Freud de la necesidad de que
desexualizara su doctrina (sólo sería, dijo, para que se la comprendiera mejor), la ruptura se
consumó en 1913. Freud tomó la iniciativa después de haberse desmayado en Múnich, en la
cena del Congreso de la IPA.
A partir de 1914, Jung fue renunciando progresivamente a todas sus funciones. En las
sociedades psicoanalíticas ya formadas, los junguianos se separaron de los freudianos, para
organizar su propio movimiento. Pero éste no tuvo nunca la amplitud del de Freud.
Después de un prolongado período de crisis interior y depresión, coincidentes con la Primera
Guerra Mundial, Jung emprendió la elaboración de su obra. Denominó psicología analítica a la
corriente de pensamiento en la que basaba su método de psicoterapia. Con ese nombre quería
significar que la psique no tiene ningún sustrato biológico. En cuanto a la clínica que se
desprende de ese enfoque, tiene por objetivo llevar al sujeto a la realidad, y liberarlo de sus
"secretos patógenos", según la expresión de Moriz Benedikt. De modo que el método junguiano
releva a las antiguas "curas de alma" de los pastores protestantes.
En 1919 Jung elaboró la noción de arquetipo, proveniente de la de imago, para definir una forma
inconsciente preexistente, que determina al psiquismo y provoca una representación simbólica
que aparece en los sueños, el arte o la religión. Los tres arquetipos principales son el animus
(imagen de lo masculino), el anima (imagen de lo femenino) y el selbst (sí-mismo), verdadero
centro de la personalidad. Los arquetipos constituyen el inconsciente colectivo, base de la
psique, estructura inmutable, especie de patrimonio simbólico de toda la humanidad. Esta
representación de la psique se completa con "tipos psicológicos", es decir, caracteres
individuales articulados en torno a la alternancia introversión / extraversión, y con un proceso de
individuación que lleva al ser humano hacia la unidad de su personalidad a través de una serie
de transformaciones (los estadios freudianos). De este modo el niño emerge del inconsciente
colectivo para dirigirse a la individuación, pasando por la asunción del anima y el animus.
Con la noción de arquetipo, Jung se distanciaba radicalmente del universalismo freudiano,
aunque pretendía volver a encontrar lo universal en las grandes mitologías religiosas. En
realidad, el arquetipo se debe comparar más bien con la idea de pattern, cercana a la de los
culturalistas. Y, por otra parte, Jung la profundizó, interesándose cada vez más en el estudio
etnológico de las civilizaciones llamadas "arcaicas". En varios viajes, que lo llevaron al terreno de
tribus indias americanas, o africanas (México, Kenia), adoptó las tesis de la psicologías de los
pueblos, afirmando que existen diferencias radicales entre las "razas", las culturas y las
mentalidades.
En esa época se creó en Ascona, cerca del lago Mayor, un grupo de intercambio entre las
filosofías orientales y occidentales. Tomó el nombre de Eranos, y cada año reunía en torno a
Jung a científicos, psicólogos, historiadores de las religiones y las ciencias: entre ellos Lancelot
White, Henry Corbin (1903-1978), Mircea Eliade (1907-1986).
En 1933, convertido en jefe de escuela, Jung aceptó reemplazar a Ernst Kretchmer en la
presidencia de la Allgemeine Ärztliche GeselIschaft für Psychotherapie (AÄGP o Sociedad
Alemana de Psicoterapia). La AÄGP, que agrupaba a miembros de varios países pero tenía su
base en Alemania, y estaba por lo tanto bajo el control nazi, se convirtió con Jung en una
asociación verdaderamente internacional. Los psicoterapeutas judíos podían adherir a ella a título
individual, aunque estaban excluidos de la filial alemana. De tal modo, Jung pretendía protegerlos.
No obstante, en enero de 1934, en un texto titulado "La situación presente de la psicoterapia"
("Zur gegenwärtigen Lage der Psychotherapie") y publicado en la Zentralblattfür
Psychotherapie (ZFP), adoptó posiciones claramente antisemitas. Esa revista de la AÁGP
acababa de pasar al control de Matthias Heinrich Göring.
Después de distinguir el inconsciente "ario" del inconsciente "Judío", Jung subrayaba que el
primero posee un "potencial superior al segundo", y añadía que el judío "tiene algo de nómade y
es incapaz de crear una cultura propia: todos sus instintos y sus dones exigen para
desarrollarse un pueblo-anfitrión más o menos civilizado". Jung le reprochaba a la psicología
médica que le hubiera aplicado a los alemanes categorías judías. Finalmente, recordando a
Freud, observó que éste sospechaba que él, Jung, era antisemita: "Esta sospecha emanaba de
Freud. Ahora bien, Freud no comprendía en absoluto la psique alemana, como tampoco la
comprendían sus epígonos germánicos. El grandioso fenómeno del nacionalsocialismo, que el
mundo entero contempla con ojos sorprendidos, ¿los ha iluminado?"
Atacado en febrero de 1934 por el psiquiatra suizo Gustav Bally (1893-1966), quien se
sorprendía de que Jung pudiera presidir una asociación destinada a eliminar a los judíos y a los
opositores al nacionalsocialismo, él trató de justificarse, en marzo de ese mismo año, en un
artículo titulado "Zeitgenössisches", en el que se refirió a las diferencias entre las "razas" y las
"psicologías": "¿Se debería verdaderamente pensar que una tribu que ha atravesado la historia
desde hace miles de años como pueblo elegido de Dios no ha sido llevada a esa idea por una
disposición psicológica particular? En fin, si no hay ninguna diferencia, ¿a qué se debe que uno
reconozca a los judíos? Entre todas las naciones y todas las razas hay diferencias psicológicas,
incluso entre los habitantes de Zurich, Basilea y Berna [ ... ]. Por ello combato toda psicología
uniformizante, como las de Freud y Adler por ejemplo, cuando pretenden la universalidad."
La trayectoria de Jung quedó maculada por este episodio. Al basar sus hipótesis doctrinarias en
una tipología psicológica, no pudo evitar que su discurso se tiñera de racismo y judeofobia. Y si
bien su antisemitismo no tomó nunca la forma de un compromiso militante, sus afirmaciones
antiigualitarias lo llevaron a convertirse en instrumento de la política de nazificación de la
psicoterapia alemana.
La cuestión de la responsabilidad de Jung dividió más tarde a la comunidad internacional
junguiana; y a Andrew Samuels, psicoterapeuta junguiano, miembro de la Sociedad Londinense
de Psicología Analítica, le corresponde el mérito de haber redactado en 1992 uno de los
comentarios más notables sobre este episodio doloroso de la historia. Sin dejar de situarse él
mismo en el culturalismo, demostró que el intento de instaurar una psicología de las naciones fue
lo que llevó a Jung a adherir a la ideología nazi, y exhortó a los "posjunguianos" a reconocer la
verdad.
En Francia, en el número especial de los Cahiersjungiens de psychanayse consagrado a este
episodio, el artículo de la Zentralblatt de enero de 1934 ("Zur gegenwürtigen Lage der
Psychotherapie") fue suprimido de la lista llamada "completa" de las declaraciones de Jung entre
1933 y 1936, lo que les permitió a los diversos comentadores limpiar a Jung de toda sospecha de
antisemitismo.
Carl Gustav Jung murió en su casa de Küsnacht el 6 de junio de 1961. Sus cenizas fueron
depositadas en el panteón familiar, que él mismo había decorado. En esa época, sus adversarios
seguían tratándolo de colaboracionista, mientras que sus amigos y allegados afirmaban que
nunca había adoptado ni una ínfima posición en favor del nazismo o el antisemitismo.
Jung Carl Gustav
Psiquiatra suizo
fuente(14)
(Kesswil, Turgovia, 1875 -Küsnaeht, cerca de Zurich, 1961).
Al terminar sus estudios de medicina (1900), pasa a ser asistente de E. Bleuler en el Burghölz1i,
clínica psiquiátrica de la Universidad de Zurich. Bleuler le hace conocer los trabajos de Freud,
con quien Jung establece relaciones estrechas tras encontrarse con él en Viena en 1907.
Participa en el primer congreso de psicoanálisis en Salzburgo (1908) y acompaña a Freud en su
viaje a los Estados Unidos (1909). Es el primer presidente de la Asociación Psicoanalítica
Internacional, creada durante el segundo congreso de psicoanálisis en Nuremberg (1910). En
esa época, Jung es considerado el delfín de Freud. La publicación de Metamorfosis y símbolos
de la libido (1912) pone de manifiesto las primeras divergencias con las tesis freudianas,
concernientes especialmente a la naturaleza de la libido, que en Jung deviene la expresión
psíquica de una «energía vital» que no es de origen sexual únicamente.
En 1913, la ruptura con Freud queda consumada y Jung da a su método el nombre de
«psicología analítica». Más allá del inconciente individual, Jung introduce un inconciente colectivo,
noción que profundiza en los Tipos psicológicos (1920). El inconciente colectivo, que representa
la acumulación de las experiencias milenarias de la humanidad, se expresa a través de los
arquetipos: temas privilegiados que reencontramos inalterados tanto en los sueños como en los
mitos, los cuentos o las cosmogonías. Entre los arquetipos, Jung concede importancia particular
al anima (principio femenino que se encuentra en todo hombre), al animus (principio masculino
que se encuentra en toda mujer) y a la sombra, imagen onírica caracterizada por un atributo
negro que expresa al inconciente individual. El objetivo de la terapia junguiana, mucho menos
codificada que el método freudiano y en la que el terapeuta es directivo, es permitir a la persona
volver a enlazarse con sus raíces, acceder a ella misma, es decir, tomar conciencia de las
exigencias de los arquetipos, exigencias reveladas por los sueños. Contrariamente a Freud,
Jung no reconoce a la infancia un papel determinante en la eclosión de los trastornos psíquicos
de la edad adulta, que define según una dialéctica de la persona con el mundo exterior. La
publicación, en 1944, de Psicología y alquimia, marca la segunda época de la vida de Jung, en la
que, abandonando la clínica, se interesa en la etnología, la filosofía de las religiones y la alquimia.
En 1958 se fundó la Sociedad Internacional de Psicología Analítica, que agrupa a los partidarios
del método de Jung.
Kardiner Abram
(1891-1981) Antropólogo y psicoanalista norteamericano
fuente(15)
Contrariamente a Margaret Mead, Bronislaw Malinowski, Geza Roheim o Georges Devereux,
Abram Kardiner no fue un etriólogo de campo, sino un profesional de la antropología que se basó
en los trabajos etnográficos de sus amigos y contemporáneos Ruth Benedict (1887-1948), Cora
Dubois y Ralph Linton (1893-1953), para proponer un análisis global de las modalidades de
adaptación del hombre a la sociedad. Junto con ellos, y desde una perspectiva culturalista, él
desarrolló en el período de entreguerras la corriente Cultura y Personalidad, una de las vías de
implantación del psicoanálisis en los Estados Unidos, al lado del neofreudismo. A la idea
freudiana de la estructuración psíquica propia de cada sujeto él opuso la de una estructuración
psicológica característica de todos los miembros de una misma cultura, y la denominó
personalidad básica.
Nacido en Nueva York, Kardiner se orientó hacia la psiquiatría antes de realizar un primer
análisis con Horace Frink, a su vez analizado por Sigmund Freud, un hombre que tuvo un destino
trágico. Insatisfecho con esa experiencia, Kardiner viajó a Viena, ciudad en la cual, durante dos
años, 1921 y 1922, fue formado por Sigmund Freud. Hacia el final de su vida extrajo de esa
experiencia capital una obra deslumbrante, Mi análisis con Freud, que constituye el más bello
testimonio escrito sobre la práctica habitual del maestro. Allí se descubre un Freud inédito, que
habla de su deseo, de su pesimismo, del suicidio, de la locura, de su complejo paterno, de su
contratransferencia y de su interés por el valor terapéutico del psicoanálisis.
En esa época los extranjeros afluían a Viena para hacerse analizar por el padre fundador. En
consecuencia, Freud no recibía ya "casos", como en otro tiempo, y todos sus pacientes eran
alumnos en formación: suizos, ingleses, norteamericanos. Él dividía su tiempo entre la escritura y
los análisis didácticos, entre ellos el de su hija Anna Freud. En una oportunidad Kardiner le
preguntó qué juicio le merecía su propia practica y qué pensaba de él mismo: "Me satisface que
me haga la pregunta -respondió Freud- porque, para hablar francamente, los problemas
terapéuticos no me interesan mucho. Ahora soy demasiado impaciente. Padezco algunas
dificultades que me impiden ser un gran analista. Además, soy demasiado padre. En segundo
lugar, me ocupo demasiado de la teoría [ ... ]. En tercer término, no tengo paciencia para atender
a la gente mucho tiempo. Me canso de ella, y prefiero extender mi influencia."
De retorno en Nueva York, Kardiner organizó un seminario sobre la psicología de las sociedades
llamadas "primitivas", en el marco del instituto psicoanalítico vinculado a la New York
Psychoanalytical Society (NYPS), y enseñó en las universidades de Cornell y Columbia. En ese
contexto abordó la antropología: estudió entonces numerosos trabajos de campo y reunió a su
alrededor a brillantes etnólogos que fueron aportaron sus investigaciones: Benedict, Linton,
Edward Sapir (1884-1939), y otros.
Esta problemática signó su primera obra, de 1939, dedicada al individuo y la sociedad. Allí
desarrolló la noción de personalidad básica, que, junto con la de pattern, sería utilizada por todos
los representantes de la antropología norteamericana de orientación culturalista, sobre todo
Margaret Mead. Para él, se trataba de poner de manifiesto el papel de las instituciones llamadas
"primarias" (sistema educativo) y después las "secundarias" (sistema de creencias) en la
formación de las reglas de conducta que cada sociedad se da como fundamentos y que actúan
sobre el individuo.
En 1937 Cora Dubois utilizó el test de Hermann Rorschach en un estudio realizado con
habitantes de las islas de Alor (Indonesia). Con la ayuda de Emil Oberholzer, Kardiner realizó un
trabajo de interpretación de ese material, para demostrar la validez de sus tesis. Más tarde
estudió también la personalidad básica del negro norteamericano y del norteamericano medio.
Con Sandor Rado, cuyas orientación sin embargo no compartía, creó en 1942 la Asociación de
Medicina Psicoanalítica, provocando una segunda escisión en el seno de la NYPS. Cinco años
más tarde los dos hombres pusieron en pie un instituto psicoanalítico de formación, integrado a la
facultad de medicina de Columbia. Éste fue reconocido por la American Psychoanalytical
Association (APsaA). Pero en 1955 Kardiner se separó de Rado, y abrió una clínica
psicoanalítica. Entre 1961 y 1968 enseñó en la Universidad de Emory, Atlanta, y murió en 1981,
en Nueva York.
Kemper Ana Katrin,
nacida van Wickeren (1905-1979). Psicoanalista alemana
Kemper Ana Katrin, nacida van Wickeren (1905-1979). Psicoanalista alemana
Kemper Ana Katrin
Nacida van Wickeren (1905-1979) Psicoanalista alemana
fuente(16)
Fue un extraño destino el de esta profesional nacida en Bochun, Alemania, y cuyo itinerario no
ha dejado de ser enigmático. El misterio tiene que ver con el silencio que ella observó sobre las
circunstancias de su vida entre 1933 y 1944, cuando su esposo, Werner Kemper, colaboró con
el régimen nazi junto a Matthias Heinrich Göring. Nunca adoptó la nacionalidad brasileña, pero
llegó a tener el título de "ciudadana honoraria de Río de Janiero".
Primero grafóloga, se casó con Kemper en 1934, y realizó su formación psicoanalítica con
Harald Schultz-Hencke, en el marco del Instituto Göring. En 1948 emigró a Brasil con su marido y
sus tres hijos (Jochen, Mathias y Christian), y después participó en la creación de la Sociedade
Psicanalitica de Rio de Janeiro (SPRJ). Se incorporó como miembro en mayo de 1962, pero más
tarde una comisión constituida para examinar su "caso" le reprochó que nunca hubiera sido
analizada según los criterios de la International Psychoanalytical Association (IPA). En realidad,
lo que no se aceptaba era su formación con Shultz-Hencke, que había sido excluido de la IPA a
continuación de la Segunda Guerra Mundial. Esa comisión le recomendó a Katrin que realizara un
análisis de control en Buenos Aires con Marie Langer. Después de numerosos conflictos, Katrin
renunció a la SPRJ. En la misma época se separó de Werner Kemper.
Se orientó entonces hacia otra vía. Fue decisivo su encuentro con Igor Caruso. En marzo de
1969, con cuatro de sus ex pacientes y otros cuatro profesionales, creó el Círculo Psicoanalítico
da Guanabara, vinculado a la Internationale Föderation der Arbeitskreise für Tiefenpsychologie.
Dos años más tarde, con Hélio Pellegrino, organizó los Encontros psicodinámicos, destinados a
recibir parejas en situación difícil.
De esa experiencia colectiva surgió en 1973 la famosa Clínica Social de Psicoanálisis destinada
a promover tratamientos y curas para los más carecientes: niños y adultos, psicóticos y
neuróticos. Fuertemente influidos por los trabajos de Sandor Ferenczi, Melanie Klein y Donald
Woods Winnicott, los profesionales de la Clínica, entre los que se contaba Chaim Samuel Katz,
convirtieron ese lugar en el laboratorio de un freudismo antidogmático y libertario.
En 1974, en plena dictadura militar, la SPRJ presionó a Ana Katrin Kemper para que la clínica
cambiara de nombre y se convirtiera en Clínica Social de Psicoterapia. Esta exigencia apuntaba a
marginar una experiencia considerada poco ortodoxa, en el momento mismo en que la
Associa~áo Brasileira de Psicanálise (ABP) pretendía imponer una ley que limitara el ejercicio del
psicoanálisis a los médicos y a los miembros de las instituciones afiliadas a la IPA. Ana Katrin
Kemper se negó. Después de su muerte, la Clínica fue bautizada con su nombre, en homenaje a
la actividad que Ana Katrin había realizado en ella.
En el plano terapéutico, desarrolló el psicoanálisis de niños basándose en la idea de que el
analista debía estimular la transferencia y la contratransferencia con pasajes al acto. En ciertas
situaciones, no vacilaba en caminar en cuatro patas para establecer con el niño una relación que
no fuera simplemente la de la palabra. Con el mismo enfoque tomó algunas tesis de
Schultz-Hencke sobre la posibilidad de desinhibir al yo mediante la rememoración afectiva. Pero,
a diferencia de Shultz-Hencke, no rechazaba el concepto de inconsciente freudiano.
Kemper Werner
(1899-1976) Psicoanalista alemán
fuente(17)
Sin la política de "salvamento" del psicoanálisis practicada por Ernest Jones en Alemania
después de la toma de poder por los nazis, Werner Kemper no habría dejado de ser un
funcionario oscuro. Pero debido a la orientación adoptada por la International Psychoanalytical
Association (IPA) en 1933, 61, junto con Felix Boehm, Carl MfillerBraunschweig y Harald
Schultz-Hencke, formó el grupo de los psicoterapeutas alemanes que decidieron hacer carrera
bajo el nazismo, cuando se les prohibió el ejercicio de la profesión a los judíos. Ernest Jones
aprobó ese estado de cosas, y en 1945 rechazó cualquier depuración, más preocupado por
saber quién había sido un buen o mal freudiano en el pasado, quién era adleriano y por lo tanto
"desviado", quien había seguido un buen cursus, etcétera. Para extender el freudismo más allá
de Europa, decidió incluso enviar a Werner Kemper a realizar una nueva carrera en Brasil.
Miembro en 1933 de la Deutsche Psychoanalytische Gesellschaft (DPG), Kemper había sido
analizado por Müller-Braunschweig y controlado por Boehm, Otto Fenichel y Ernst Simmel.
¡Filiación sorprendente, que vinculaba a dos futuros adherentes del nazismo con dos
representantes de la "izquierda freudiana"! Después de la renuncia forzada de los psicoanalistas
judíos, se convirtió en maestro de conferencias en el Instituto Psicoanalítico de Berlín, y después
en el Deutsche Institut für Psychologische Forschung (Instituto Alemán de Investigación
Psicológica y Psicoterapia, o Göring-Institut) fundado por Matthias Heinrich Göring. En 1942
asumió la dirección del policlínico del Instituto, y permaneció en ese puesto hasta el final de la
guerra. Nunca explicó cuál fue su papel en el arresto por la Gestapo del militante comunista John
Rittmeister, que había sido su analizante.
Según las declaraciones de Müller-Braunschweig a John Rickman en 1946, Kemper habría sido
el analista de la mujer de Matthias Göring. Por otra parte, también habría sido miembro del Partido
Comunista Alemán en el momento mismo en que hacía ostentación de su adhesión al nazismo. El
hecho es que logró convencer a Rickman (que fue a interrogarlo sobre su pasado) de que entre
1933 y 1945 había asumido un papel positivo para el psicoanálisis: según dijo, logró preservar la
integridad del freudismo bajo el régimen nazi, gracias a la influencia que tenía sobre la mujer de
Göring, a través de su análisis. Kemper fue el único terapeuta que Rickman consideró apto para
formar a didactas en el marco de la reconstrucción del psicoanálisis en Alemania, a diferencia de
los descartados Müller-Braunschweig y Bohem. Rickman presentó un retrato elogioso de
Kemper, sin interrogarse nunca sobre sus ambigüedades, sus silencios y su capacidad para
manipular enigmas,
No obstante, en varias oportunidades Kemper se había declarado favorable a las tesis
nacionalsocialistas, tanto al adoptar posturas natalistas de tipo eugenésico como acerca de
problemas de salud pública. En su carácter de director del Instituto, participó en la elaboración de
las instrucciones de la Wehrmacht sobre las neurosis de guerra. Fue entonces el celoso
funcionario de aplicación de la política de selección inaugurada por el Tercer Reich, que consistía
en enviar a la muerte, en batallones disciplinarios, a los sujetos que presentaban "anomalías
psíquicas". Entre ellas se incluía la angustia, la astenia y la hiponcondría.
Después de la capitulación de Alemania, Kemper se convirtió en militante marxista, y participó
con Schultz-Hencke en una reunión de psiquiatras en la zona este de Berlín, ocupada por las
tropas soviéticas. Contribuyó de tal modo a la reconstrucción en la República Democrática
Alemana de una escuela de psicoterapia de tipo pavloviano, decidida a liquidar el freudismo.
Después de haber colaborado con el nazismo en la destrucción del psicoanálisis debido a su
judeidad, contribuyó con igual celo a la política estalinista de rechazo de las tesis freudianas, una
política que se extendería a todos los países dominados por el socialismo de inspiración soviética
después del reparto de Yalta.
En diciembre de 1948 Kemper se instaló en Río de Janeiro, en compañía de su mujer Ana Katrin y
sus tres hijos. Como casi todos los ex colaboradores de los nazis, disimuló cuidadosamente su
pasado ante sus allegados y sobre todo ante los hijos, subrayando a menudo que había sido
"obligado" a trabajar en el Instituto Göring bajo pena de sanciones.
En la misma época, Mark Burke, un psicoanalista de otro origen, llegó también para instalarse en
Río de Janeiro con el apoyo de Jones. Judío polaco naturalizado inglés, había combatido al
nazismo en las filas del ejército británico, e ignoraba el pasado de su colega. Los dos empezaron
a formar alumnos, a fin de crear en Río una segunda gran sociedad psicoanalítica brasileña,
después de la fundada por Durval Marcondes en San Pablo. Pronto estallaron conflictos entre
estos hombres. Después de haber denunciado el comportamiento "patológico" de Burke, Kemper
fue acusado de "ejercicio ¡legal de la medicina". Su mujer, que practicaba el psicoanálisis, no fue
aceptada como didacta: se le reprochaba que nunca hubiera sido analizada. Ella dijo sin embargo
que se había formado con Harald Schultz-Hencke. Lo que hizo durante el período nazi es aún
más enigmático que lo que hizo su esposo.
Cansado de los conflictos, Burke volvió a Inglaterra en 1953, el mismo año en que Kemper fundó
la Sociedade Psicanalitica do Rio de Janeiro (SPRJ), reconocida por la IPA dos años más tarde.
En 1959 los alumnos de Burke formaron a su vez una segunda sociedad, rival de la primera, que
tomó el nombre de Sociedade Brasileira de Psicanálise de Rio de Janeiro (SBPRJ).
Marcada por lo no-dicho y el ocultamiento del pasado de su principal fundador, la SPRJ
experimentaría tormentas idénticas a las que padeció el movimiento psicoanalítico alemán
después de 1945, cuando fue reconstruido sin la menor depuración. Así como en Alemania
varios investigadores fueron revelando progresivamente, a partir de la década de 1980, las
actividades de quienes habían colaborado con Göring, también la experiencia de la dictadura
militar en Brasil permitió reconsiderar el itinerario de Werner Kemper.
Separado de su mujer a principios de la década de 1960, Kemper volvió a Alemania en 1967, sin
haber adoptado nunca la nacionalidad brasileña. Allí escribió una autobiografía apologética, en la
cual adujo que durante el período nazi había protegido a los judíos y ayudado a Wilhelm Reich y
John Rittmeister.
En 1973, el pasado de Kemper comenzó a emerger a la superficie con un asunto que
desgarraría a la SPRJ durante veinte años. En el mes de octubre, el periódico clandestino Voz
operária reveló que un médico militar llamado Amilcar Lobo Moreira da Silva (1939-1997),
psicoanalista en formación con Leáo Cabernite, era un torturador al servicio de la dictadura
instaurada en 1964. Ahora bien, Cabernite, psicoanalista judío, didacta y presidente en esa
época de la SPRJ, había sido analizado por Werner Kemper. Diez años más tarde, con la
publicación de los trabajos de los historiadores alemanes sobre el Instituto Göring, las
actividades de Kemper comenzaron a conocerse en Europa. Pero pasaron aún varios años
antes de que se estableciera un vínculo en Brasil entre las antiguas actividades de Kemper bajo
el nazismo y el hecho de que hubiera terminado por formar a un discípulo convertido en cómplice
de un torturador en el curso de una cura de objetivo didáctico. Este hecho iba a ser subrayado
por el psicoanalista francés René Major.
A los 40 años de edad, Jochen Kemper, el hijo de Werner, también se convirtió en psicoanalista.
Adhirió al Circulo Psicoanalitico do Rio de Janeiro (CPRJ) fundado en 1969 por un grupo
vinculado a su madre, y afiliado más tarde a la Internationale Föderation der Arbeitskreise für
Tiefenpsychologie. Jochen Kemper trató valientemente de defender la memoria del padre,
negándose a tomar conocimiento de los documentos publicados por los historiadores alemanes
sobre el Instituto Göring. Fue Helena Besserman Vianna, psicoanalista de izquierda, vinculada a
Ana Katrin Kemper y miembro de la SBPRJ, quien reveló en 1994 toda esta cuestión de familia,
en un libro del que surge que la dirección de la IPA, en 1973, bajo la presidencia del psicoanalista
francés Serge Lebovici, se negó a reconocer la complicidad de Cabernite con los torturadores.
Kempner Salomea
(1880-194?) Médica y psicoanalista alemana
fuente(18)
Nacida en Plock, Polonia, en una familia judía, Salomea Kempner estudió medicina en Suiza y en
1919 se convirtió en miembro de la Sociedad Suiza de Psicoanálisis (SSP). En 1923 participó en
los trabajos de la Wiener Psychoanalytische Vereinigung (WPV), donde presentó una
comunicación sobre el erotismo oral. Después adhirió a la Sociedad Psicoanalítica de Berlín. En el
momento de la nazificación de la Deutsche Psychoanalytische Gesellschaft (DPG), se le prohibió
enseñar por ser "judía extranjera"; en 1935 fue excluida, junto con los demás psicoanalistas
judíos, que emigraron a Gran Bretaña o a los Estados Unidos. Ella siguió en Berlín hasta 1940,
aproximadamente, y más tarde desapareció en el gueto de Varsovia.
Khan Mohammed Masud Raza
(1924-1989) Psicoanalista inglés
fuente(19)
Amigo de Donald Woods Winnicott, y miembro como él de la British Psychoanalytic Society (BPS),
Masud Khan nació en Jhelum, en una India todavía colonial. Su padre era un rico terrateniente
criador de caballos, y su madre una joven cortesana y bailarina que tenía 19 años en el momento
de su nacimiento. Ese matrimonio había escandalizado.
El joven realizó estudios de letras en la universidad del Pendjab, en Faisalabad y Lahore; el tema
de su tesis fue Ulises, la novela de James Joyce (1882-1941). La muerte de la hermana, seguida
de cerca por la del padre, impulsó a Masud Khan a realizar una psicoterapia con un médico que
lo indujo a informarse sobre las actividades de la BPS. Llegó a Londres en 1946, y fue pronto
aceptado en formación psicoanalítica, incluso antes de que iniciara sus estudios en la
Universidad de Oxford.
Después de las Grandes Controversias, tuvo por maestros a los miembros más prestigiosos de
la BPS: Anna Freud y Melanie Klein como supervisores, Ella Sharpe y John Rickman como
analistas. Los dos últimos murieron antes de la terminación de la cura, y Masud Khan emprendió
entonces otro análisis con Donald Wood Winnicott. Recibió el título de didacta en 1959.
Su carrera en el seno de la International Psychoanalytical Association (IPA) fue ¡m~ presionante.
Editor del International Psychoanalytic Library, después del International Journal of
Psycho-Analysis, y finalmente coeditor de la Nouvelle Revue de psychanalyse, como solicitado
didacta formó también a algunos de los analistas más conocidos del grupo de los
Independientes. Sus escritos son notables, en especial El si-mismo oculto y Figuras de la
perversión. Sobre todo, Masud Khan supo narrar el caso, no vacilando en poner en escena a los
pacientes y al propio analista. En sus trabajos se encuentra una exposición original de las
grandes cuestiones de la clínica: la regresión, la transferencia, los estados límite. Por su
reflexión sobre las relaciones entre el paciente y el analista, Masud Khan se inscribe en el linaje
de Sandor Ferenczi.
En la década de 1970 su práctica comenzó a ser cuestionada en el seno de la BPS. Masud Khan
tenía la apostura de un príncipe y reivindicaba sus gustos de aristócrata. Inconformista y a
menudo extravagante, hacía ostentación de su fortuna y de sus aventuras sexuales, algunas
incluso con sus pacientes. Fue acusado judicialmente y, en 1975, después de muchas dudas, la
comisión de enseñanza de la BPS le retiró el título de didacta cuando él estaba afectado de un
cáncer de pulmón. Durante quince años luchó valientemente contra la enfermedad, continuó
escribiendo, realizando su trabajo de analista y protestando en ocasiones contra la esclerosis
de la BPS (en cuyo seno se sintió siempre un extraño).
En 1988, en su última obra, When Spring Comes, dedicada a siete historiales, se puso a sí
mismo en escena insultando a un analizante suicida, judío y homosexual. Justificó esa actitud
como una manera específica de utilizar la contratransferencia en la técnica de la cura. El libro
escandalizó, y numerosos miembros de la BPS afirmaron que Masud Khan se había vuelto loco,
aunque su práctica, cercana al management winnicottiano, no había cambiado. También se lo
acusó de ser bisexual. De allí las violentas críticas, a veces fundadas en rumores, que
desembocaron en su exclusión.
Sólo tres años después de su muerte fue rehabilitado por un artículo necrológico de Adam
Limentani (1913-1994), entonces presidente de la IPA; ese texto no hacía ninguna referencia a
los anteriores cuestionamientos. El autor subrayaba simplemente que Masud Khan había tenido
"relaciones sociales" con sus pacientes. Con el mismo espiritu, y sin abordar directamente los
verdaderos problemas ligados a la naturaleza transgresora de una práctica de ese tipo, su
amigo Jean-Bertrand Pontalis le rindió un vibrante homenaje, consagrándole un número especial
de la Nouvelle Revue de psychanalyse.
Klajn Hugo
(1894-1981) Médico y psicoanalista yugoslavo
fuente(20)
Analizado por Paul Schilder, Hugo Klajn practicó el psicoanálisis en Belgrado y fue el traductor
de las obras de Sigmund Freud al serbocroata. Apasionado de la literatura, el arte y la cultura,
también dirigió teatro.
Klein Melanie,
nacida Reizes (1882-1960). Psicoanalista inglesa
Klein Melanie, nacida Reizes (1882-1960). Psicoanalista inglesa
Klein Melanie
Nacida Reizes (1882-1960) Psicoanalista inglesa
fuente(21)
Melanie Klein fue la principal guía intelectual de la segunda generación psicoanalítica mundial. Ella
dio origen a una de las grandes corrientes del freudismo (el kleinismo) y, gracias a Ernest Jones,
que la llevó a Gran Bretaña, contribuyó a la expansión considerable de la escuela inglesa de
psicoanálisis. Transformó profundamente la doctrina freudiana clásica, y no sólo creó el
psicoanálisis de niños, sino también una nueva técnica de la cura y del análisis didáctico, lo cual
la convirtió en jefa de escuela. Su obra, compuesta esencialmente por una cincuentena de
artículos y un libro (El psicoanálisis de niños), ha sido traducida a unos quince idiomas y reunida
en cuatro volúmenes. A ellos se suma una autobiografía inédita y una importante
correspondencia. La traducción francesa realizada en parte por Marguerite Derrida es de una
calidad excepcional. A Melanie Klein se le han dedicado numerosas obras, entre ellas las de
Harmah Segal, su principal comentadora, y la de Phyllis Grosskurth, su biógrafa. En 1991, R. D.
Hinshelwood realizó un diccionario de los conceptos kleinianos.
Melanie Klein nació en Viena el 30 de marzo de 1882, hija de un judío polaco originario de
Lemberg, Galitzia, que se convirtió en médico clínico al precio de una ruptura con padres
tradicionalistas, y de una judía eslovaca, cuya familia, erudita y cultivada, era dominada por un
linaje de mujeres. Melanie fue el cuarto vástago, poco deseado, de esa pareja que se entendía
poco. Cuando a su vez se convirtió en madre, siguió sufriendo en su vida privada las intrusiones
de Libussa, su propia madre, personalidad tiránica, posesiva y destructora.
La juventud de Melanie Klein estuvo marcada por una serie de duelos, muy probablemente
responsables del sentimiento de culpa cuyas huellas se encuentran en su obra teórica.
Melanie tenía 4 años cuando su hermana Sidonie murió de tuberculosis a la edad de 8; tenía 18
años cuando desapareció el padre, físicamente disminuido desde mucho antes, dejándola sola
frente a la madre; tenía finalmente 20 años cuando murió, agotado por la enfermedad, las drogas
y la desesperación, su hermano Emmanuel, quien ejercía una fuerte influenci