Sachs Hanns
(1881-1947) Psicoanalista norteamericano
     
fuente(1)
"Hanns Sachs -escribe William Johnston- fue entre los vieneses freudianos el que con más
encarnizamiento se dedicó a la estética. Judío opulento nativo de Viena, había deseado ser
escritor, y temía a tal punto la publicidad, que conservó en secreto su vida privada, incluso con
Sigmund Freud y Otto Rank [ ... ]. Se tratara de Viena, Berlín o Boston, Sachs celebraba siempre
a la ciudad en la que vivía como la más agradable del mundo."
Hijo de un renombrado jurista vienés, Sachs estudió derecho antes de apasionarse por el
psicoanálisis al leer La interpretación de los sueños. Después de asistir a conferencias de
Freud, lo visitó llevándole una traducción de las Baladas de cuartel de Rudyard Kipling
(1865-1936). En 1909 se incorporó a la Sociedad Psicológica de los Miércoles, y se convirtió en
uno de los discípulos ortodoxos del maestro. Miembro del Comité Secreto y fundador con Otto
Rank de la revista Imago, se dedicó esencialmente a trabajos de psicoanálisis aplicado y a la
formación de psicoanalistas. Fue uno de los didactas más apreciados de la primera generación
freudiana, y no era médico. Epicúreo, gastrónomo y gran seductor de mujeres, después de un
primer matrimonio optó por no volver a casarse.
Instalado en Berlín en 1920, formó una cantidad impresionante de psicoanalistas en el marco del
Berliner Psychoanalytisches Institut (BPI). En las vacaciones, a menudo se llevaba a sus
analizantes, a su vez acompañados de sus propios analizantes, lo que da una idea de la
práctica de la época, antes de la reglamentación, en 1925, del análisis didáctico. Sachs sentía tal
admiración por Freud que puso su busto frente al diván donde se tendían los pacientes.
En 1925, con Karl Abraham y contra la opinión de Freud, que no comprendía mucho del nuevo
arte cinematográfico, Sachs participó en la redacción de un guión para la película muda realizada
en 1926 por Wilhelm Pabst (1885-1967) titulada Los misterios del alma. En esa obra maestra del
cine expresionista, el actor Werner Krauss, que había interpretado el papel de Caligari en la
película de Robert Wiene de 1919, apareció como el profesor Matthias, un hombre obsesionado
por el deseo de asesinar con sable y cuchillo, y curado por el psicoanálisis. Ésa fue la primera
película inspirada por las tesis freudianas y en su primera proyección en Berlín tuvo una buena
acogida: "De imagen en imagen -escribió un periodista de Film-Kurier- se descubre el
pensamiento de Freud. Cada giro de la acción podría ser una de las proposiciones del ahora
célebre análisis de los sueños [ ... ]. Los discípulos de Freud pueden estar contentos. Nada en el
mundo podría hacerle publicidad con tanto tacto."
En 1932, invitado por la Boston Psychoanalytic Society (BoPS), que necesitaba didactas, Sachs
abandonó Berlín por los Estados Unidos. Como no era médico y temía los ataques de los
norteamericanos contra el análisis profano, pidió que se le garantizaran "ocho sesiones por día".
En Boston se instaló en la casa de un capitán de la marina y, con cierta exuberancia, adoptó las
maneras de la Costa Este, haciéndose servir por un maitre d'hotel inglés. Sí le costó integrarse a
la BoPS, se adaptó muy bien al modo de vida norteamericano. En 1933, durante una estada en
Europa, visitó a Freud, quien se mostró de una increíble ferocidad con él, como lo atestigua una
carta dirigida a Jeanne Lampl-De Groot: "Impresión desfavorable -escribió Freud-, el lado vulgar
que siempre había estado presente en él se ha vuelto aún más nítido. Un verdadero nuevo rico,
gordo, pagado de sí, pretencioso, esnob, embelesado por América o seducido por los grandes
éxitos que ha logrado."
Este testimonio contrasta singularmente con el del propio Sachs, que trazó un retrato
hagiográfico de su "maestro y amigo" en 1944.


Sachs Wulf
(1893-1949) Médico y psicoanalista sudafricano
     
fuente(2)
Judío lituano educado en San Petersburgo, médico y periodista de izquierda, Wulf (o Wolfi Sachs
fue durante la primera mitad del siglo el único hombre que practicó el psicoanálisis en el
continente africano. En este sentido, su posición, su itinerario y sus objetos de estudio son
comparables con los de Giándrashekhar Bose en la India, salvo que Sachs fue un inmigrante,
formado en el círculo cerrado del primer freudismo, y no un nativo del país donde ejerció su
actividad.
Alumno de Ivan Pavlov (1849-1936), dejó Rusia después de la Revolución de Octubre, para
estudiar medicina, primero en Colonia, Alemania, y después en Londres, donde obtuvo su
diploma en 1921 Ese mismo año emigro con su familia a Sudáfrica, instalándose en
Johannesburgo. Emprendió entonces una confortable carrera de médico generalista entre la rica
burguesía blanca.
Evidentemente, Wulf Sachs no estaba satisfecho con su vida. En 1928 comenzó a orientarse
hacia la psiquiatría, tratando enfermos negros afectados de psicosis en un hospital de Pretoria
para gente de color. En ese momento descubrió las obras de Sigmund Freud, decidió tomar
contacto con él y visitarlo en Europa. En 1929 pasó seis meses en Berlín, realizó a continuación
su análisis con Theodor Reik, y en 1934 pasó a ser miembro de la British Psychoanalytical
Society (BPS). En 1946 fue designado didacta titular.
De vuelta en Johannesburgo, reunió a su alrededor a un pequeno grupo de estudio dedicado al
pensamiento freudiano, que fue reconocido por la International Psychoanalytical Association
(IPA) en 1935, en razón de su afiliación a la BPS. Sachs se prodigó sin límites para promover el
psicoanálisis en su país de adopción. En el marco del departamento de filosofía de la Universidad
de Witswatersrand, enseñó los principios de la disciplina. Sus cursos fueron por otra parte
reunidos en 1934 en un libro dedicado a las aplicaciones y la práctica del psicoanálisis, que
Freud prologó con una breve introducción.
En 1937 publicó su obra principal: Black Hamlet. Su objetivo era refutar las tesis de la psiquiatría
colonial, que diferenciaban e inferiorizaban al hombre negro, pretendiendo que su psique no era
de la misma naturaleza que la del europeo blanco. Se decía en particular que la psique negra (y
primitiva) no podía acceder a la perfección. Con el mismo enfoque diferencialista y antiigualitario,
el psiquiatra B. J. F. Laubscher sostenía, basándose en el psicoanálisis, que existía una similitud
entre un africano considerado "normal" y un europeo afectado de psicosis; en otras palabras, el
clivaje entre la norma y la patología no atravesaba de idéntica manera a los sujetos
pertenecientes a distintas comunidades, y sobre todo distintas "razas".
Para conjurar estos prejuicios, que por otra parte habían refutado Freud, en Tótem y tabú y
después Geza Roheim, Sachs estudió en Black Hamlet el caso de un hechicero, sosteniendo
que los fenómenos de la psicosis y la neurosis no variaban con la raza del sujeto y la naturaleza
de su comunidad de origen.
Ultimo representante de un gran linaje de curanderos-brujos, John Chavafambira, emigrado de
Zimbabue, vivía en la miseria en Johannesburgo, donde Sachs lo ubicó gracias a una amiga
antropóloga. Al morir el padre, la madre se había casado con el hermano de aquél (como en la
costumbre del levirato). John se encontró entonces rivalizando con ese tío, que era también
brujo. Se fue, con la intención de volver a la aldea y vengarse, demostrándole al tío la
superioridad de sus propios poderes curativos. Sachs comparó el caso de Chavafambira con el
de Hamlet, subrayando que éste sufría una neurosis caracterizada por la indecisión cuya
sintomatología era universal.
Black Hamlet tenía la forma de un diálogo entre los dos hombres, un intercambio de saber entre
un psicoanalista y un brujo, en una época en la que se preparaban las leyes segregacionistas
que iban a llevar a la instauración del apartheid en 1949. Ahora bien, Sachs vio conmovidas sus
certidumbres psicoanalíticas por las manifestaciones de su interlocutor, que padecía tanto su
neurosis como las persecuciones reales de las que era víctima. En el curso de uno de sus
encuentros, Chavafambira, después de ser maltratado por la policía, le dijo a Sachs: "Me ha
pasado por la mente que usted y el policía son muy semejantes. Ustedes tienen el aspecto de
ser el mismo hombre. Esta es una idea terrible." Esa idea, en efecto, demostraba hasta qué punto
es difícil, si no imposible, practicar el psicoanálisis en un país en el que no rige un estado de
derecho, basado además en la desigualdad. Sachs fue sensible a ello; más tarde ayudó a
Cavafambira a resistir a la opresión, y lo alentó a completar su educación occidental.
Esta experiencia lo transformó. Sin dejar de ser un profesional del freudismo, Sachs asumió un
compromiso de izquierda, se convirtió en periodista y adhirió a una organización sionista.
La obra de Sachs no les agradó a los representantes conservadores de la IPA, quienes
sostuvieron que su compromiso político entorpecía su práctica clínica y su espíritu científico.
Esto surge con claridad de la nota necrológica publicada en el International Journal of
Psycho-Analysis
después de su muerte. No obstante, en los momentos en que Europa era
diezmada por el nazismo, Ernest Jones pensó en hacer emigrar a profesionales (en particular a
Richard Sterba) a Sudáfrica, para que ayudaran a Sachs. Las autoridades de Pretoria se
negaron a acordarle la visa.
Cuando Marie Bonaparte se instaló en El Cabo, no arregló las cosas. Lejos de apoyar a Sachs,
en una conferencia con psiquiatras atacó las posiciones de aquél, a sus ojos demasiado poco
ortodoxas. Además, en Johannesburgo, Sachs comenzó a enfrentar la competencia de
Frederick Perls (1893-1970), creador de la terapia guestáltica y en disidencia radical con el
freudismo.
Transformado por su experiencia con Chavafambira, en 1946 Sachs procedió a una revisión de
su obra. Suprimió algunas palabras que consideró de inspiración demasiado colonial, pero sobre
todo renunció a interpretar la negativa a actuar del brujo como una patología "hamletiana".
Cambió el' título de la obra y le puso Black Anger. Murió abruptamente a los 56 años,
inmediatamente antes eje que se instaurara el apartheid.
El grupo psicoanalítico que había fundado y animado desapareció con él: "Era nuestro director,
nuestro organizador, nuestro supervisor -escribió un testigo- y, para la mayoría de nosotros,
nuestro analista". Después de la muerte de Sachs se volvió difícil continuar con las actividades
psicoanalíticas en Sudáfrica. La mayoría de los alumnos y colegas tomaron el camino del exilio,
mientras que algunos profesionales siguieron analizando sin ningún respaldo institucional.
En 1979 se creó en Johannesburgo un grupo de estudio psicoanalítico bajo la dirección de la
BPS, cuya política consistió en implantar el kleinismo a través de seminarios y análisis realizados
por didactas ingleses,


Sadger Isidor Isaak
(1867-1942) Médico y psicoanalista austríaco
     
fuente(3)
Nacido en Neusandec, Galitzia, provincia polaca incorporada al Imperio Ruso, Sadger provenía
de una familia judía. Estudió medicina en Viena y en 1906 se incorporó a la Sociedad Psicológica
de los Miércoles, en la cual su sobrino, Fritz Wittels, era también un participante activo.
Verdadero grafómano (y especialista en patografías de escritores), obsesionado por la
homosexualidad, la perversión, el fetichismo y la herencia, adoptó las tesis freudianas con tal
fanatismo que exasperaba al propio Sigmund Freud: en una carta a Carl Gustav Jung del 5 de
marzo de 1908, Freud lo calificó de "fanático hereditariamente tarado de ortodoxia, que por azar
cree en el psicoanálisis en lugar de creer en la ley entregada por Dios en el Sinaí Horeb". No
obstante, le rindió homenaje por los casos sobre la homosexualidad que Sadger había
presentado a la Sociedad.
Sadger aplicaba al pie de la letra la teoría de la primacía absoluta de la sexualidad, al punto de
buscar los detalles más escabrosos y plantear interrogantes incongruentes en las comidas
vienesas, en cuyo transcurso trataba a menudo de neurótico a quien se atreviera a no pensar
como Freud. Lo mismo que su sobrino, era de una increíble misoginia, y debido a ello tuvo un
papel negativo en la trágica aventura de Hermine von Hug-Hellmuth, de la que era a la vez
analista, médico y mentor. Tutor del joven Rolf Hug, el sobrino de ella, no vaciló en atestiguar
contra este último en el curso de su procesamiento judicial.
En septiembre de 1942, sin haber podido salir de Viena, Isidor Sadger fue deportado al campo de
Theresienstadt, donde los nazis lo asesinaron en diciembre.


Sadismo
     
fuente(4)
s. m, (fr. sadisme; ingl. sadism; al. Sadismus). Forma de manifestación de la pulsión sexual que
busca hacer sufrir a otro un dolor físico o, al menos, hacerle sufrir una dominación o una
humillación.
El término sadismo proviene del nombre del marqués de Sade, escritor francés (1740-1814)
cuya considerable obra da un amplio lugar a la algolagnia (ligazón del placer y del dolor) activa
pero también pasiva.
El psicoanálisis reconoce al sadismo como una de las posibilidades inscritas en la naturaleza
misma de la pulsión sexual. Con todo, ni Freud ni sus sucesores postularon por ello
sistemáticamente una agresividad normal como dato constitutivo de las sociedades humanas.
Es cierto que la consideración de la sexualidad infantil lleva a describir una especie de
perversión polimorfa original en la que el sadismo tiene su lugar. Sin embargo, en «Pulsiones y
destinos de pulsión» (1915, en Trabajos sobre metapsicología), Freud destaca que al principio
el sadismo busca la dominación del compañero, el control ejercido sobre otro. El lazo entre dolor
y excitación sexual aparece primero en el masoquismo, que constituye una inversión del
sadismo, con vuelta hacia la propia persona. Sólo entonces infligir un dolor puede devenir una de
las perspectivas del sadismo: allí, paradójicamente, el sujeto goza de manera masoquista por
identificación con el objeto sufriente.
La hipótesis de la pulsión de muerte, del mismo modo, viene más bien a contradecir la idea del
funcionamiento sádico primordial en el hombre. Si la pulsión de muerte es pulsión de destrucción,
es sólo en el sentido de que el hombre tiende hacia su propia pérdida. El sadismo, más
nítidamente todavía que el masoquismo erógeno, se presenta ya más complejo, opera una
intricación de las pulsiones de muerte y de las pulsiones sexuales.
J. Lacan se refirió al sadismo en el Seminario X, 1962-63, «La angustia», para ilustrar una forma
particularmente evidente de «positivización» del objeto a (véase objeto a). A este objeto, que
ordinariamente juega como objeto perdido, y en tanto tal causa del deseo, el sádico piensa poder
exhibirlo, recortándolo primero en el cuerpo de su compañero. Las descripciones que se
encuentran en Sade son particularmente explícitas en este punto.
Sadismo
Sadismo
Al.: Sadismus.
Fr.: sadisme.
Ing.: sadism.
It.: sadismo.
Por.: sadismo.
     
fuente(5)
Perversión sexual en la cual la satisfacción va ligada al sufrimiento o a la humillación infligidos a
otro.
El psicoanálisis extiende el concepto de sadismo más allá de la perversión descrita por los
sexólogos, reconoce numerosas manifestaciones del mismo, más larvadas, especialmente
infantiles, y lo considera como uno de los componentes fundamentales de la vida pulsional.
Para la descripción de las distintas formas o grados de la perversión sádica, remitimos al lector a
las obras de los sexólogos, en especial las de Krafft-Ebing y Havelock Ellis(6).
Desde el punto de vista terminológico, señalemos que Freud, la mayoría de las veces, reserva el
término «sadismo» (por ejemplo, en Tres ensayos sobre la teoría sexual [Drei Abhandlungen
zur Sexualtheorie,
1905]) o de «sadismo propiamente dicho» para designar la asociación de la
sexualidad y de la violencia ejercida sobre otro.
Con todo, de un modo más amplio, denomina a veces sadismo el mero ejercicio de esta violencia,
aparte de toda satisfacción sexual (véase: Pulsión de apoderamiento; Agresividad;
Sadomasoquismo). Este empleo del término, del cual el propio Freud señaló que no era
absolutamente riguroso, ha adquirido gran difusión en psicoanálisis; ha conducido a convertir
erróneamente la palabra sadismo en sinónimo de agresividad. Esta utilización es especialmente
clara en los trabajos de Melanie Klein y su escuela.
Sadismo
Sadismo
Alemán: Sadismus.
Francés: Sadisme.
Inglés: Sadism.
     
fuente(7)
Término creado por Richard von Krafft-Ebing en 1886, a partir del nombre del escritor francés
Donatien Alphonse François, marqués de Sade (1740-1814), para designar una perversión
sexual basada en un modo de satisfacción ligado al sufrimiento infligido al prójimo (garrotazos,
flagelación, humillación física y moral).
Este término pertenecía esencialmente al vocabulario de la sexología, pero fue retomado por
Sigmund Freud y sus herederos en el marco más general de una teoría de la perversión y de la
pulsión, extendidas a actos que no corresponden a perversiones sexuales. En este sentido, fue
acoplado con el término masoquismo para formar un nuevo vocablo, sadomasoquismo, que más
tarde se usó en la terminología psicoanalítica.


Sadismo -
masoquismo, sadomasoquismo

Sadismo - masoquismo, sadomasoquismo
Sadismo - masoquismo,
sadomasoquismo
Al.: Sadismus - Masochismus, Sadomasochismus.
Fr.: sadisme-masochisme, sado-masochisme.
Ing.: sadism - masochism, sado-masochism.
It.: sadismo-masochismo, sado-masochismo.
Por.: sadismo-masoquismo, sado-masoquismo.
     
fuente(8)
Expresión que no sólo pone de relieve lo que puede haber de simétrico y complementario en las
dos perversiones sádica y masoquista, sino que además designa un par antitético fundamental,
tanto en la evolución como en las manifestaciones de la vida pulsional.
Dentro de esta perspectiva, el término «sadomasoquismo», utilizado en sexología para designar
formas mixtas de estas dos perversiones, ha sido recogido por el psicoanálisis, especialmente
en Francia por Daniel Lagache, para subrayar la interrelación de estas dos posiciones, tanto en
el conflicto intersubjetivo (dominio-sumisión) como en la estructuración de la persona
(autocastigo).
En los artículos Masoquismo y Sadismo encontrará el lector, sobre todo, consideraciones
terminológicas; el presente artículo considera únicamente el par antitético sadismo-masoquismo,
desde el punto de vista de la relación que establece el psicoanálisis entre sus dos polos y de la
función que le atribuye.
La idea de una conexión entre las perversiones sádica y masoquista ya fue señalada por
Krafft-Ebing. Freud la subraya a partir de los Tres ensayos sobre la teoría sexual (Drei
AbhandIungen zur Sexualtheorie,
1905), haciendo del sadismo y del masoquismo las dos
vertientes de una misma perversión, cuyas formas activa y pasiva se encuentran en
proporciones variables en un mismo individuo: «Un sádico es siempre al mismo tiempo un
masoquista, lo que no impide que pueda predominar el aspecto activo o el pasivo de la
perversión y caracterizar la actividad sexual prevalente».
En las siguientes obras de Freud y en el pensamiento psicoanalítico, se afirmarán cada vez más
dos ideas:
1.ª la correlación de los dos términos del par es tan íntima que no pueden ser estudiados
separadamente en su génesis ni en ninguna de sus manifestaciones;
2.ª la importancia de este par va mucho más allá del plano de las perversiones: «El sadismo y el
masoquismo ocupan, entre las perversiones, un lugar especial. La actividad y la pasividad, que
forman sus características fundamentales y opuestas, son constitutivas de la vida sexual en
general».
En lo que respecta a la génesis respectiva del sadismo y del masoquismo, las ideas de Freud
evolucionaron paralelamente a las modificaciones aportadas a la teoría de las pulsiones.
Aludiendo a la primera teoría, tal como se elabora definitivamente en Las pulsiones y sus
destinos (Triebe und Triebschicksale,
1915), se dice corrientemente que el sadismo es anterior
al masoquismo, que éste es un sadismo vuelto hacia la propia persona. De hecho, sadismo se
toma aquí en el sentido de una agresión contra otro, en la cual el sufrimiento de éste no entra en
consideración y que no se acompaña de ningún placer sexual. «El psicoanálisis parece mostrar
que el infligir dolor no desempeña papel alguno en los fines a los que apunta originariamente la
pulsión. El niño sádico no hace entrar en sus consideraciones ni en sus intenciones el hecho de
infligir dolor». Lo que Freud llama aquí sadismo es el ejercicio de la pulsión de apoderamiento.
El masoquismo responde a una vuelta hacia la propia persona y al mismo tiempo a una
transformación de la actividad en pasividad. Sólo en la fase masoquista la actividad pulsional
adquiere una significación sexual y el hacer sufrir se convierte en un carácter inmanente de la
misma: « [...] la sensación de dolor, al igual que otras sensaciones displacenteras, invaden el
dominio de la excitación sexual y provocan un estado de placer, por amor al cual se puede
también encontrar gusto al displacer del dolor». Freud indica dos etapas de esta vuelta hacia la
propia persona: una en la que el sujeto se hace sufrir a sí mismo, actitud singularmente clara en
la neurosis obsesiva, y otra, característica del masoquismo propiamente dicho, en la cual el
sujeto se hace infligir dolor por persona ajena: antes de pasar a la voz «pasiva», el verbo hacer
sufrir
pasa por la voz «intermedia» reflexiva. Finalmente, el sadismo en el sentido sexual del
término, implica una nueva vuelta de la posición masoquista.
En estas dos vueltas sucesivas, Freud subraya el papel desempeñado por la identificación con
el otro en la fantasía: en el masoquismo « [...] el yo pasivo se sitúa fantaseadamente en su lugar
precedente, lugar que ahora ha sido cedido al sujeto ajeno». Igualmente, en el sadismo «[...] al
infligir [dolores] a otros, se goza masoquistamente [de ellos] en la identificación con el objeto que
sufre(9)».
Se observará que la sexualidad interviene en el proceso, correlativamente a la aparición de la
dimensión intersubjetiva y de la fantasía.
Si bien Freud dijo, para caracterizar esta etapa de su pensamiento en comparación con la
siguiente, que deducía el masoquismo del sadismo y que no admitía entonces la tesis de un
masoquismo primario, puede verse, sin embargo, que, a condición de tomar el par
masoquismo-sadismo en su sentido propio, sexual, la fase masoquista ya se considera
ciertamente como la primera, la fundamental.
Con la introducción de la pulsión de muerte, Freud plantea en principio la existencia de lo que
llama masoquismo primario. En una primera fase, mítica, toda la pulsión de muerte se halla vuelta
hacia la propia persona, pero todavía no es esto lo que Freud llama masoquismo primario. Es
inherente a la libido el derivar gran parte de la pulsión de muerte hacia el mundo exterior: «Parte
de esta pulsión se pone directamente al servicio de la pulsión sexual, donde su papel es
importante. Tal es el sadismo propiamente dicho. Otra parte no acompaña esta desviación hacia
el exterior, sino que persiste en el organismo, donde es ligada libidinalmente con la ayuda de la
excitación sexual, de la cual se acompaña [...]; reconocemos aquí el masoquismo originario,
erógeno».
Si se prescinde de cierta imprecisión terminológica que no escapó al propio Freud, puede decirse
que el primer estado en el que la pulsión de muerte se dirige totalmente contra el propio individuo
no corresponde más a una posición masoquista que a una posición sádica.
En un mismo movimiento, al asociarse la pulsión de muerte a la libido, se escinde en sadismo y en
masoquismo erógenos. Observemos, por último, que este sadismo, a su vez, puede volverse
hacia la propia persona y convertirse en un «masoquismo secundario, que se añade al
masoquismo originario».
Freud describió, en la evolución del niño, la parte que corresponde al sadismo y al masoquismo
en las diferentes organizaciones libidinales; los ve actuar, ante todo y principalmente, en la
organización anal-sádica, pero también en las otras fases (véase: Fase oral-sádica;
Canibalismo; Unión-Desunión). Ya es sabido que el par actividad-pasividad, que se realiza
eminentemente en la oposición sadismo-masoquismo, se considera por Freud como una de las
grandes polaridades que caracterizan la vida sexual del sujeto y que vuelve a encontrarse en
los pares que suceden a aquél: fálico-castrado, masculino-femenino.
La función intrasubjetiva del par sadismo-masoquismo fue descubierta por Freud, especialmente
en la dialéctica entre superyó sádico y yo masoquista.
Freud señaló no sólo la interrelación entre sadismo y masoquismo en las perversiones
manifiestas, sino también la reversibilidad de las posiciones en el fantasma y en el conflicto
intrasubjetivo. En esta misma línea de pensamiento, D. Lagache ha insistido particularmente en el
concepto de sadomasoquismo, que considera como la dimensión fundamental de la relación
intersubjetiva. El conflicto psíquico, y su forma central o conflicto edípico, puede interpretarse
como un conflicto de demandas (véase: Conflicto) «[...] la posición del que demanda es,
virtualmente, una posición de perseguido-perseguidor, puesto que la mediación de la demanda
introduce necesariamente las relaciones sadomasoquistas del tipo dominio-sumisión que implica
toda interferencia del poder».


Sadomasoquismo
Alemán: Sadomasochismus.
Francés: Sado-masochisme.
Inglés: Sado-masochism.
     
fuente(10)
Término creado por Sigmund Freud a partir de sadismo y masoquismo para designar una
perversión sexual basada en un modo de satisfacción ligado al sufrimiento infligido al prójimo y al
experimentado por un sujeto humillado.
Por extensión, este par de términos complementarios caracteriza un aspecto fundamental de la
vida pulsional, basado en la simetría y la reciprocidad entre un sufrimiento vivido pasivamente y
un sufrimiento infligido activamente.
Ya en 1905, en sus Tres ensayos de teoría sexual, Freud había observado que "un sádico es
siempre al mismo tiempo un masoquista, lo que no impide que el lado activo o el lado pasivo de la
perversión predomine y carácter de la actividad sexual prevaleciente". En apoyo de esta
afirmación, citó en una nota al pie a Havelock Ellis, quien en 1903, en el segundo volumen de sus
Estudios de psicología sexual, escribió lo siguiente: "Todos los casos de sadismo y
masoquismo que conocemos, incluso los que ha citado Richard von Krafft-Ebing, nos llevan a
encontrar huellas de ambas categorías de fenómenos en el mismo individuo".
Freud no cuestionó jamás esta articulación, que desarrolló y transformó paralelamente a su
teoría de las pulsiones.
De modo que se puede hablar de una concepción del sadomasoquismo ligada a la primera tópica,
cuya expresión más acabada aparece en el artículo metapsicológico de 1915 titulado "Pulsiones
y destino de pulsión". El sadismo es entonces concebido como primero, anterior al masoquismo;
expresa la agresividad contra un semejante tomado como objeto. Producto de un cambio de
objeto (la propia persona reemplaza como blanco de la agresividad al objeto exterior), en esa
etapa el masoquismo se deduce del sadismo. Freud subraya la coexistencia de dos procesos en
el interior de esa transformación: la vuelta de la agresividad contra el propio sujeto, y la inversión
del funcionamiento activo en funcionamiento pasivo. Desde el punto de vista clínico, así como la
neurosis obsesiva se caracteriza por el hecho de que el sujeto se impone a sí mismo el
sufrimiento del que es víctima, el masoquismo se caracteriza por el hecho de que el sufrimiento
es infligido por otro. Además, en esta primera concepción, el sadismo no aparece inscrito
explícitamente entre las pulsiones sexuales, sino bajo el rótulo de la pulsión de apoderamiento.
La articulación con la sexualidad se operaba en el marco de la transformación del sadismo en
masoquismo; el carácter sexual del sadismo sólo aparecía en una segunda inversión, en la cual
el masoquismo se retransformaba en sadismo. Por otra parte, esta operación sólo podía
realizarse a través de una identificación con el otro en el registro del fantasma. En el
masoquismo, precisa Freud en 1915, la satisfacción "pasa [ ... ] por la vía del sadismo originario,
en la medida en que el yo pasivo retorna de modo fantasmático su lugar anterior, que es ahora
cedido al sujeto extraño"; en el sadismo se inflige dolor al otro y se goza ese dolor en sí mismo
"de manera masoquista, en la identificación con el objeto suficiente". No obstante, cuando Freud
afirma que "No parece encontrarse ningún masoquismo originario que no provenga del sadismo
de la manera descrita", es posible considerar (con Jean Laplanche y Jean-Bertrand Pontalis) que
su expresión está un tanto rezagada respecto de su pensamiento. Pues al considerar "el par
masoquismo-sadismo en su sentido propio, sexual -escriben esos autores-, el tiempo
masoquista es ya considerado como primero, fundamental".
En todo caso, esta tesis, opuesta a la de la primera tópica, iba a prevalecer a partir del gran
punto de inflexión de la década de 1920.
En 1919, en el artículo "Pegan a un niño", Freud, además de plantear discretamente las premisas
de las modificaciones teóricas futuras, establece con mayor claridad el papel del fantasma en el
funcionamiento del par sadismo-masoquismo, aunque no modifique aún la tesis de la primacía del
sadismo sobre el masoquismo. No obstante, a través del análisis complejo del fantasma de
fustigación, frecuentemente evocado por sus pacientes de uno y otro sexo, introduce la idea de
que es siempre la culpa, en el interior del acto de represión, lo que constituye el agente de la
transformación del sadismo en masoquismo.
En 1924, basándose en la refundición realizada a través de sus tres libros maestros, Más allá
del principio de placer, Psicología de las masas y análisis del yo y El yo y el ello,
Freud vuelve
sobre la cuestión del masoquismo, para proponer una teoría definitiva.
Postula la existencia de un masoquismo primario, originario y erógeno, con referencia a la pulsión
de muerte, constituido por la parte de la pulsión de muerte que la libido no ha podido poner al
servicio de la pulsión de destrucción ni de la pulsión sexual para generar el sadismo propiamente
dicho. Este componente inutilizado de la pulsión de muerte se convierte entonces en componente
de la libido, sin más objeto que el ser íntimo del individuo. Este masoquismo primario, continúa
Freud, es el testigo,, el vestigio de ese tiempo primitivo en el que la pulsión de muerte y la pulsión
de vida estaban totalmente mezcladas. Como parte de la libido, ese masoquismo erógeno vuelve
a encontrarse en obra en todos los estadios del desarrollo psicosexual: en el estadio oral
primitivo toma la forma de angustia ante el devoramiento por el padre, y después, en la fase
sádico-anal, resurge como deseo inconsciente de ser golpeado por el padre. Finalmente se
manifiesta por la angustia y la renegación de la castración en el momento de la fase fálica. En
esta constitución del masoquismo primario, hay que destacar la posible manifestación de un
masoquismo secundario que se le superpone, resultado de la vuelta contra sí mismo de la
pulsión de destrucción o de la pulsión sádica.
Junto a este masoquismo primario, Freud distingue otras dos formas de masoquismo: el
masoquismo llamado "femenino", que no concierne específicamente a la mujer sino a una
posición "femenina" compartida por ambos sexos, y el masoquismo moral, al que el psicoanálisis
ha denominado "sentimiento (inconsciente) de culpa".
La mayoría de los elementos del masoquismo femenino remiten a la primera infancia, donde se
basan ya en un sentimiento de culpa, como Freud lo había demostrado en 1919 en "Pegan a un
niño". El masoquismo femenino se basa enteramente en el masoquismo primario, erógeno,
caracterizado por el vínculo establecido entre el placer, de naturaleza libidinal, y el dolor,
producto de la pulsión de muerte.
Tanto en la experiencia clínica como en la descripción de la vida cotidiana, Freud considera que
es la tercera forma de masoquismo, el masoquismo moral, basada en el sentimiento de culpa, la
más importante y la más destructiva. Se caracteriza en primer lugar por su distancia aparente de
la sexualidad y el relajamiento de los lazos con el objeto amado; la atención se vuelve entonces
hacia la intensidad del sufrimiento, sea cual fuere su origen.
Freud subrayó que la emergencia de esta tercera forma de masoquismo podía constituir un
obstáculo muy importante para el desarrollo del análisis, y que, en casos de aparente éxito
terapéutico, es capaz de llevar a pasajes al acto que provocan nuevos trastornos: "Una forma
de sufrimiento -escribió- ha sido en este caso reemplazada por otra, y vemos que sólo se
trataba de mantener una cierta cantidad de sufrimiento".
Esta forma destructiva de masoquismo resulta de los ataques del superyó al yo, pero importa
distinguir este sadismo del superyó, generalmente consciente, respecto del masoquismo moral,
casi siempre inconsciente, y cuyo distanciamiento de la sexualidad es una pura apariencia. Por
ejemplo, en el fantasma del niño golpeado se puede discernir la forma del masoquismo femenino,
es decir, el deseo inconsciente de tener relaciones sexuales pasivas. La sexualización de la
relación con la pareja parental, superada al final del Edipo a través del proceso que conduce a la
emergencia de una conciencia moral, sustrato parcial de lo que llegará a ser el superyó, retorna
entonces en la forma de una moral resexualizada. "El sadismo del superyó y el masoquismo del
yo se completan mutuamente -escribe Freud- y se unen para provocar las mismas
consecuencias."
Desde el punto de vista de los estudios clínicos, la literatura psicoanalítica es pobre en e sos de
masoquismo erógeno que presenten sevicias sexuales graves, sin duda porque el psicoanálisis
ha desplazado progresivamente el sadomasoquismo hacia la conciencia moral, introduciéndolo
en el núcleo mismo del individuo "normal". En este contexto, la escuela francesa se distingue por
la riqueza de sus estudios en materia de clínica de la perversión.
El artículo publicado en 1972 por el psicoanalista francés Michel de M'Uzan con el título de "Un
cas de masochisme pervers. Esquisse d'une théorie" es particularmente notable. Se trata de un
hombre de apariencia tranquila, cuyo cuerpo tatuado, quemado, martirizado, mutilado, así como
las prácticas sexuales perversas a las cuales se sometía, dieron lugar a un conjunto de
reflexiones clínicas y teóricas convalidatorias de las tesis que Freud expuso en 1924.
En 1967, en su presentación del texto de Leopold von Sacher-Masoch (1836-1895) titulado La
Venus de las pieles,
Gilles Deleuze (1925-1995) adoptó una perspectiva totalmente distinta de la
de Freud. Sostuvo que el masoquismo no es lo contrario ni el complemento del sadismo, sino "un
mundo aparte" que se sustrae a cualquier simbolización, un mundo heterogéneo lleno de
horrores, castigos, crucifixiones y contrastes entre verdugos y víctimas. Esta tesis es también la
de Georges Bataille (1897-1962). Jacques Lacan se inspiró en ella para forjar su concepto de
goce, y la desarrolló en su artículo "Kant con Sade".


Sarasin Philipp
(1888-1968) Psiquiatra y psicoanalista suizo
     
fuente(11)
Analizado por Hanns Sachs y Sigmund Freud entre 1923 y 1925, Philipp Sarasin fue uno de los
principales miembros de la Sociedad Suiza de Psicoanálisis (SSP), que presidió durante treinta y
dos años. Instalado en Basilea, también intervino en la formación de los psicoanalistas franceses
de Estrasburgo.


Saussure Raymond de
(1884-1971) Psiquiatra y psicoanalista suizo
     
fuente(12)
Nacido en un lugar encantador, el valle de Genthold, Raymond de Saussure provenía de una
familia protestante de Lorena, que se refugió en Suiza después de la revocación del Edicto de
Nantes. El geólogo Horace Bénédict de Saussure (1740-1799), ilustre antepasado suyo,
organizó en el siglo XVIII la primera expedición científica a la cima del monte Blanco, y su abuelo,
Henri de Saussure, realizó una brillante carrera de entomólogo. En cuanto al padre, Ferdinand de
Saussure (1857-1913), fue el fundador de la lingüística estructural en la que iba a basarse
Jacques Lacan para su relevo de la obra freudiana, tomando en particular su concepto de
significante.
Ferdinand de Saussure es universalmente conocido por su Cours de linguistique générale, que
en realidad no escribió nunca y que fue publicado por primera vez en 1915, es decir, dos años
después de su muerte, por sus alumnos Charles Bally y Albert Sechehaye. Entre 1906 y 1909,
en el momento mismo de la gestación de su primer curso de lingüística, se apasionó por la poesía
latina en versos saturnios. Pensando encontrar allí las huellas de una actividad secreta de la
subjetividad del poeta, dio el nombre de "anagramas" a fragmentos fónicos que según él
traducían las intenciones conscientes o inconscientes del autor. Amigo del médico Théodore
Flournoy, se interesó por el espiritismo y por la famosa vidente Catherine-Élise Müller
(1861-1929).
Raymond de Saussure tenía 19 años cuando murió el padre. Abrumado por el peso de la figura
paterna, le reprochó a ese padre genial, pero ausente, su alcoholismo y su desinterés completo
por el hogar conyugal. En 1916, en una carta a Charles Bally que acababa de editar el Cours de
linguisfique générale,
subrayó la necesidad de abrir un dominio de investigación común al
psicoanálisis y la lingüística. Él no lo hizo, y fue Lacan quien tomó esa dirección: de allí la relación
muy conflictiva que existió entre estos dos hombres.
Después de estudiar letras en Ginebra, Raymond de Saussure se orientó hacia la psicología,
apasionándose por los cursos de Théodore Flournoy, que abordaba las teorías freudianas. Se
casó en primeras nupcias con la hija de Flournoy, Ariane, de la que tuvo dos hijos, uniendo de tal
modo el destino de dos grandes familias de la aristocracia ginebrina; varios de sus
descendientes serían psicoanalistas.
Sus estudios de medicina lo llevaron primero a Zurich y después a Viena. En el
Congreso de la International Psychoanalytical Association (IPA) de La Haya, en 1920, conoció a
Sigmund Freud. De entrada lo consideró un maestro, y unos meses más tarde inició un análisis
con él. Aunque fascinado por Freud, le reprochó defectos técnicos: "En primer lugar, había
practicado la sugestión durante demasiado tiempo como para no conservar algunos reflejos.
Cuando estaba convencido de una verdad, le costaba esperar a que ella se despertara en la
mente de su enfermo; quería convencerlo en seguida, y en consecuencia hablaba demasiado.
En segundo término, uno advertía rápidamente qué cuestión teórica lo preocupaba, pues a
menudo desarrollaba extensamente los nuevos puntos de vista que estaba aclarando en su
pensamiento. Éste era un beneficio para el espíritu, pero no siempre para el tratamiento." En
1930, en Berlín, Raymond de Saussure realizó un segundo análisis con Franz Alexander, y
después un tercero en Paris, un poco más tarde, con Rudolph Loewenstein.
Incorporado a la Sociedad Suiza de Psicoanálisis (SSP) fundada en marzo de 1919 por Oskar
Pfister, Hermann Rorschach y Emil Oberholzer, Saussure publicó en 1922 La Méthode
psychanalytique.
La obra, con prefacio de Freud, fue lamentablemente retirada de circulación
porque contenía el relato de un sueño con numerosos detalles sexuales que permitían identificar
al paciente. Este libro, de gran calidad, presentaba por primera vez al público de lengua francesa
una versión de la doctrina freudiana desprovista de cualquier "latinización" a la manera de
Angelo Hesnard.
Por otra parte, fue en Francia donde Raymond de Saussure desarrolló más tarde sus
actividades, y en 1926 participó, con su amigo Charles Odier, en la creación de la Société
psychanalytique de Paris (SPP), a la que más tarde se incorporaría Henri Flournoy, su cuñado.
En ese entonces se interesó por la prehistoria del freudismo, por Franz Anton Mesmer, por los
antiguos magnetizadores, los curanderos, lo que lo llevó a formar una biblioteca fabulosa de
libros raros, y después a redactar con Léon Chertok una obra sobre el origen de la práctica
psicoanalítica. Pero en este ámbito fue Henri F. Ellenberger quien produjo el trabajo más
innovador.
A principios de la Segunda Guerra Mundial abandonó París para radicarse en Ginebra, donde
ayudó a emigrar a Heinz Hartmann y Erich Fromm. A su vez, en 1940, viajó a los Estados Unidos,
rehizo sus estudios de medicina y se incorporó a la New York Psychoanalytical Society (NYPS).
Allí conoció a Roman Jakobson (1896-1982), quien le habló de la obra de su padre, haciéndole
ver por primera vez los vínculos fructíferos que podrían acercar al psicoanálisis y la lingüística.
Más tarde, Jakobson fue amigo de Claude Lévi-Strauss y Lacan. Raymond de Saussure, por su
parte, permaneció en los Estados Unidos hasta 1952, y después volvió a Ginebra, donde durante
muchos años desempeñó un papel importante en la expansión del psicoanálisis en la Suiza de
lengua francesa y en el resto de Europa. Entre otras cosas, en 1969 creó la Fédération
européenne de psychanalyse (FEP), destinada a equilibrar en el interior de la IPA la omnipotencia
del freudismo norteamericano.
Ninguno de sus contemporáneos ignoró el encanto de Raymond de Saussure. Amaba a las
mujeres, sabía seducirlas y se negó siempre a someterse al conformismo calvinista de la
mayoría de sus colegas de la SSP. Aunque fue un defensor riguroso de la ortodoxia de la IPA,
transgredió sus reglas, en particular al casarse en terceras nupcias con una de sus ex
analizantes. Dotado de una erudición maravillosa, escribió numerosos artículos sobre la historia
del psicoanálisis, sobre su técnica y su teoría. Sin embargo, en los dos ámbitos que más lo
preocuparon, el de la lingüística y el de la historiografía freudiana, no llegó a ocupar, frente a
Lacan por una parte y a Ellenberger por la otra, la posición que le habría gustado. Murió como
consecuencia de un cáncer de próstata, después de una prolongada lucha con la enfermedad.


Schiff Paul
(1891-1947) Psiquiatra y psicoanalista francés
     
fuente(13)
Hijo de un periodista vienés amigo de Theodor Herz1 (1860-1940), Paul Schiff fue miembro
fundador del grupo de L'Évollution psichicitrique y miembro de la Société psychanalytique de
Paris (SPP). Alumno de Henri Claude y analizado por Rudolph Loewenstein, hizo clínica de la
paranoia y luchó por una reforma humanista de las sanciones penales en el ámbito de la
crirninología, tratando sobre todo de introducir las tesis freudianas en las pericias, psiquiátricas.
Unico freudiano de su generación que en 1940 se sumó a la resistencia antinazi, entre 1944 y
1945 fue rnédico de batallón en varios frentes.


Schilder Paul Ferdinand
(1886-1940) Psiquiatra y psicoanalista norteamericano
     
fuente(14)
De origen vienés y proveniente de una familia de comerciantes judíos, Paul Schilder es conocido
como creador de la noción moderna de imagen del cuerpo, y por haber descrito la enfermedad
que lleva su nombre, una forma difusa de esclerosis en placas. Sus trabajos, que abordan la
psiquiatría y la neurología, tratan esencialmente de la epilepsia, la agrafia, la agnosia, la parálisis
general, la esquizofrenia y la despersonalización. Discípulo de Julius Wagner-Jaureco, recibió en
1921 el título de Privatdozent, y al año siguiente el de doctor en filosofía. Se interesaba por la
fenomenología de Husserl cuando entró en contacto con Sigmund Freud. Éste lo invitó a sumarse
a la Wiener Psychoanalytische Vereinigung (WPV), de la que se convirtió en miembro, aunque
negándose a analizarse. Entre los fieles del círculo vienés, Schilder era visto como un extraño y,
lo mismo que Freud antes que él, tuvo que sufrir un oscuro episodio de "robo de ideas". En
efecto, Federn lo acusó de haber---plagiado-la obra del maestro venerado y la de Sandor
Ferenczi, en un libro sobre la hipnosis.
En 1928, por invitación de Adolf Meyer, viajó a los Estados Unidos. El recibimiento caluroso que
recibió lo indujo a aceptar el puesto de profesor de psiquiatría en el colegio de medicina de la
Universidad de Nueva York. Sus tesis sobre la imagen del cuerpo, que comenzó a elaborar en
1923, se basaban en la fenomenología y en la teoría guestáltica (o teoría de la forma). Las
expuso en 1935 en su obra principal, La imagen del cuerpo. Estudio de las fuerzas
constructivas de la psique,
que tuvo una gran influencia sobre el desarrollo del neofreudismo
norteamericano, en particular sobre las doctrinas del self y la relación de objeto; también se
basaron en ella los fundadores de la Ego Psychology.
En esa época, numerosos freudianos de la primera generación no habían sido analizados, lo que
no les impedía practicar el psicoanálisis. Pero en 1935, cuando Schilder quiso incorporarse a la
International Psychoanalytical Association (IPA) invocando su pertenencia a la WPV, tuvo que
enfrentar, en el seno de la New York Psychoanalytical Society (NYPS), la hostilidad de un grupo
de jóvenes analistas, conducido por Lawrence Kubie, que querían prohibirle que formara
discípulos, precisamente porque no había pasado por un análisis personal. En este episodio tuvo
el apoyo de Ely Smith Jelliffe y Abrabam Arden Brill; finalmente apeló al juicio de Freud.
El maestro no le brindó ningún respaldo; subrayó que él, Schilder, no pertenecía al círculo de los
primeros discípulos, y que por propia voluntad había negado el principio mismo del análisis
didáctico. Todo el asunto favoreció a la joven generación norteamericana, ansiosa de
igualitarismo y normalización. Brill, desautorizado, quiso renunciar a la presidencia, pero Ernest
Jones se lo impidió. Schilder fundó entonces su propio grupo, la New York Society of
Psychology.
En diciembre de 1940, cuando su esposa, Lauretta Bender, acababa de dar a luz a su tercer
hijo, Schilder fue atropellado por un automóvil y murió unas pocas horas más tarde.


Schjelderup Harald Krabbe
(1895-1974) Psicoanalista noruego
     
fuente(15)
Este profesor de filosofía de la Universidad de Oslo fue el primer psicoanalista freudiano de
Noruega. Como muchos pioneros, despertaban su curiosidad todas las manifestaciones del
inconsciente. De allí su interés por la telepatía, incluso por la parapsicología. En 1922 desempeñó
un papel principal en la implantación del psicoanálisis en el ambiente académico noruego. En
1925, después de haberse interesado por la hipnosis, viajó a Viena, donde realizó una primera
cura de siete meses con Eduard Hitschmann, y en su transcurso los dos hombres se
enfrentaron. Su libro Psykologi, publicado en 1927, desempeñó un papel importante en la
formación de varias generaciones de psicólogos.
Schjelderup continuó después su formación en Berlín, con Harald Schultz-Hencke. Pero fue
sobre todo en Zurich, con Oskar Pfister, donde hizo un trabajo psicoanalítico digno de ese
nombre, como lo atestiguan las confidencias del pastor a Sigmund Freud, en una carta del 21 de
octubre de 1927: "El espiritual Harald Schjelderup, de 32 años, profesor de filosofía y psicología,
a quien se le debe el primer manual de orientación psicoanalítica (aparecerá pronto en alemán),
ha permanecido siete meses en la casa del doctor H. No obstante, sus dolorosas migrañas
hebdomadarias no cesaron de aumentar hasta que fue obligado a volver a Oslo. Ahora bien,
este verano vino a verme. Hemos analizado seriamente [sic] y, al cabo de apenas quince días, la
última crisis, ya sensiblemente atenuada, hizo su última aparición. Después analizamos durante
más o menos tres semanas más.-
Schjelderup, por su lado, encontró que el análisis con el pastor le había aportado mucho más que
el anterior, y se lo agradeció. Los dos hombres, igualmente interesados por la religión y la
teología liberal, tenían afinidades reales. El hermano de Harald, Kristian Schjelderup ( 1894-1980),
también se analizó con Pfister, y favoreció la introducción del freudismo en Noruega, antes de
convertirse en obispo, al final de su vida. Los dos hermanos redactaron juntos una obra sobre
las relaciones entre la psicología y la religión, y Harald publicó numerosos artículos clínicos
acerca de los resultados de la terapia psicoanalítica.
Con Alfhild Tamm e Yrjó Kulovesi, Harald Schjelderup participó en agosto de 1931 en la célebre
reunión de los psicoanalistas escandinavos que en 1934, en el Congreso de Lucerna, llevaría a
la creación de dos sociedades afiliadas a la International Psychoanalytical Association (IPA), una
de las cuales agrupaba a Suecia y Finlandia, y la otra a Dinamarca y Noruega.
Fue él quien invitó a Wilhelm Reich a Noruega en 1934, para que enseñara su doctrina del
análisis del carácter en la Universidad de Oslo. A partir de octubre de 1937, las tesis de Reich
sobre la revolución sexual, que habían obtenido gran éxito entre los estudiantes, fueron
violentamente atacadas por los profesores de medicina y fisiología de la universidad, y el debate
se reflejó en la prensa. Aunque no fue uno de sus partidarios, Schjelderup se analizó con Reich.
Respetaba su aporte y su originalidad, subrayando que sus experiencias se distanciaban
radicalmente del freudismo. Esa posición lúcida le permitió comprender que los adversarios del
psicoanálisis se servían del asunto Reich contra la doctrina freudiana. En su momento, también él
entró en la polémica.
Después de la invasión de Noruega por las tropas alemanas, Matthias Henrich Göring viajó a
Oslo para obtener de Schjelderup, entonces presidente de la Sociedad Psicoanalítica Noruega, la
creación de un instituto "arianizado" según el modelo del de Berlín. Schjelderup rechazó
cualquier política de colaboración y pidió la disolución del grupo. Con otros psicoanalistas, entró
en la resistencia antinazi. En 1942 fue deportado con su hermano al campo de concentración de
Grini, cerca de Oslo. Los dos huyeron.
Después de la guerra, Harald Schjelderup retomó sus actividades de terapeuta en el seno de su
sociedad, donde se ocupó de cuestiones clínicas hasta su muerte, mientras formaba a analistas.
Ante el análisis didáctico y las reglas de formación impuestas por la IPA, adoptó, como antaño
Reich, una posición flexible, aceptando por ejemplo un cursus de dos sesiones semanales, en
lugar de las cinco obligatorias.


Schmideberg
Melitta, nacida Klein (1904-1983). Médica y psicoanalista norteamericana

Schmideberg Melitta, nacida Klein (1904-1983). Médica y psicoanalista
norteamericana
Schmideberg Melitta
Nacida Klein (1904-1983)
Médica y psicoanalista norteamericana
     
fuente(16)
Es difícil no ver en las relaciones entre Melitta Schrnideberg y su madre una especie de
caricatura de las pasiones que Melanie Klein se desveló por teorizar (odio, envidia, agresividad,
persecución, identificación proyectiva, objeto bueno o malo). Nacida en cuna psicoanalítica y
analizada por su propia Madre, Melitta, hija mayor de Melanie Klein, fue por cierto la niña trágica
del psicoanálisis, y más aún el cobayo de una experiencia que daría origen no sólo al
psicoanálisis de niños en el sentido moderno, sino también a una de las corrientes más ricas de
la historia del freudismo.
En un artículo de 1923, "El papel de la escuela en el desarrollo libidinal del niño", Melitta aparece
con el nombre de Lisa, una joven de 18 años presentada como caso clínico. Enredada en las
letras del alfabeto, oscilaba entre la "a", que representaba para ella al padre castrado, y la "i",
que remitía al pene detestado. En lo concerniente a ella misma -escribe Melanie Klein- sólo
reconocía el órgano genital masculino, y dejaba los órganos femeninos a sus hermanas."
Según Phyllis Grosskurth, parece que Melanie Klein temía que su hija se convirtiera en una rival,
de modo que se comportaba con Melitta como su propia madre lo había hecho con ella,
manteniéndola en un estado de servidumbre, mientras la educaba en la pasión de la "causa"
psicoanalítica. En efecto, desde los 15 años Melitta asistió a reuniones de la Sociedad
Psicoanalítica de Budapest y devoró escritos de psicoanálisis. Cuando inició estudios de
medicina, lo hizo para llegar a ser psicoanalista. Finalmente recorrió el mismo itinerario que la
madre: de Hungría a Alemania. En Berlín fue analizada tres veces, por las estrellas del
movimiento, que entonces estaba en plena expansión: Max Eitingon, Karen Horney y Hantis
Sachs. Allí conoció a Walter Schmideberg, su futuro esposo. Más tarde se instaló en Londres,
donde fue incorporada como miembro a la British Psychoanalytical Society (BPS). Entró entonces
en un nuevo análisis con Ella Sharpe y comenzó a practicar curas.
En un testimonio clamoroso por su verdad, escrito en 1971, narró de qué modo fue objeto del
odio de la madre (a la que ella también odiaba) en el seno de la BPS, transformada en campo de
batalla por el sectarismo creciente de los kleinianos después de la llegada de los vieneses a
Londres. Durante algunos años -escribió- yo había disfrutado de una cierta popularidad. Tenía la
reputación de obtener buenos resultados clínicos, mis artículos eran considerados
contribuciones valiosas, me solicitaban conferencias y siendo aún muy joven me habían
designado analista didacta. Pero pronto las cosas se malograron. Fui criticada por prestar
demasiada atención al ambiente concreto y a la situación real del paciente, y por considerar que
un poco de apoyo y algunos consejos podían formar parte legítimamente de la terapia analítica."
Respaldada por Edward Glover", su quinto analista, libró contra las teorías kleinianas una batalla
inaudita, que continuó en el momento de las Grandes Controversias. Su determinación se reforzó
cuando Jones, deseoso de neutralizar los conflictos, trató de convencerla de que sus
reacciones eran "paranoides". Durante toda la duración de esa gran guerra de clanes, su vida
conyugal tomó un giro extraño con la relación que Walter Schimideberg le impuso al enredarse
con Winifred Bryher, ex amante homosexual de Hilda Doolittle".
En 1945 Melitta emigró a los Estados Unidos, donde se encontró con la otra familia psicoanalítica
de su juventud berlinesa, sus primos de América. Pero esto dio lugar a una nueva decepción:
"Me parecieron mucho más preocupados por el prestigio, la publicidad y los honorarios elevados
[ ... ]. En Europa se había necesitado coraje para ser analista. En los Estados Unidos, en las
décadas de 1950 y 1960, se necesitaba coraje para no serlo.- Se volvió entonces hacia las
otras psicoterapias, pero, por su conocimiento íntimo del psicoanálisis, constató que la
observación escrupulosa de ciertas reglas freudianas protegía al paciente, mientras que las
terapias demasiado activas podían resultar nocivas: "En suma, el rechazo de la teoría freudiana
no entrañaba más que confusión".
Ocupándose de adolescentes delincuentes, heridos por sus familias y por la sociedad, como ella
lo había sido por el psicoanálisis, encontró finalmente la manera de escapar a los furores de la
saga freudiana. En 1963 renunció a la BPS y dejó de frecuentar el ambiente psicoanalítico.
Jamás aceptó reconciliarse con la madre, ni siquiera hablarle. Y el día de su entierro, dio una
clase en Londres luciendo unas resplandecientes botas rojas.


Schmideberg Walter
(1890-1954) Psicoanalista inglés
     
fuente(17)
Vienés cultivado, Walter Schmideberg fue educado en una escuela de jesuitas reservada a la
aristocracia. Destinado a la carrera militar, llegó a ser capitán del ejército austro-húngaro antes
de interesarse por la hipnosis y la psicología. Durante la guerra conoció a Max Eitingon, quien le
presentó a Sigmund Freud y a Sandor Ferenczi. En 1919 asistió a las reuniones de la Wiener
Psychoanalytische Vereinigung (WPV), y dos años más tarde partió a Berlín, donde ayudó a
Eitingon a establecer el Policlínico. En el Congreso de la International Psychoanalytical
Association-1 (IPA) de 1922 conoció a Melitta, la hija de Melanie Klein. Se casó con ella en Viena
en abril de 1924, y participó en todos los conflictos que opusieron a estas dos mujeres en el
escenario del psicoanálisis inglés.
Aunque alcohólico y homosexual, fue incorporado como miembro a la British Psychoanalytical
Society (BPS) después de haber emigrado a Londres en 1932. Con la ayuda de Ernest Jones
logró que se instauraran relaciones fluidas entre los ingleses y los vieneses en el momento en
que el movimiento psicoanalítico alemán comenzaba a ser diezmado por los nazis. A rnediados
de la década del '30 se convirtió en amante de Winifred Bryher, ex amante de la poeta
norteamericana Hilda Doolittle, que había sido analizada por Freud y que él mismo había tenido en
análisis durante algún tiempo. Hija de un rico armador, Bryher ayudó a los psicoanalistas judíos a
huir del nazismo, y en particular envió a la casa de Schmideberg a los austríacos. Una extraña
relación triangular se estableció entre Winifred, Walter y Melitta hasta la partida de esta última a
los Estados Unidos. Cada vez más alcohólico, Sclimideberg terminó por retirarse a Suiza, donde
murió de una úlcera.


Schmidt Vera,
nacida Yanitskaia (1889-1937). Pedagoga y psicoanalista rusa

Schmidt Vera, nacida Yanitskaia (1889-1937). Pedagoga y psicoanalista rusa
Schmidt Vera
Nacida Yanitskaia (1889-1937)
Pedagoga y psicoanalista rusa
     
fuente(18)
Casada con Otto Schmidt (1891-1956), matemático y director de las ediciones del Estado, Vera
Schmidt provenía de una familia de médicos. No sólo fue una pionera del psicoanálisis en Rusia,
sino también una de las grandes figuras del freudomarxismo europeo. Por iniciativa de Tatiana
Rosenthal, y con el respaldo de Ivan Dimitrievich Ermakov, en agosto de 1921 creó en Moscú una
casa pedagógica, el Hogar Experimental de Niños, donde recibió a una treintena de hijos de
dirigentes y funcionarios del Partido Comunista, para educarlos con métodos que combinaban los
principios del marxismo y los del psicoanálisis. La experiencia del hogar tuvo por marco un
Instituto de Psicoanálisis fundado al mismo tiempo que la Asociación Psicoanalítica de
Investigaciones sobre la Creación Artística, que tomó el nombre de Solidaridad Internacional.
Allí se abolió el sistema de educación tradicional, basado en vejaciones y castigos corporales; el
ideal de la familia patriarcal fue objeto de severas críticas, en beneficio de valores educativos
que privilegiaban lo colectivo. Las demostraciones afectivas, los abrazos o caricias, fueron
reemplazados por intercambios llamados "racionales", y los niños, educados en el laicismo,
estaban autorizados a satisfacer su curiosidad sexual. En cuanto a los educadores, se los
invitaba a no reprimir la masturbación y a establecer con los niños relaciones igualitarias. El
programa preveía que todos se analizaran.
El ideal pedagógico preconizado por Vera Schmidt era la manifestación viva del nuevo espíritu de
la década de 1920, en el que, después de la Revolución de Octubre, se materializaba el sueño
de una fusión posible de la libertad individual con la liberación social: una verdadera utopía
pedagógica (o paidología) que mezclaba la pasión freudiana y el ideal marxista.
En septiembre de 1923, Vera y Otto Schmidt viajaron a Berlín y a Viena para lograr que Karl
Abraham y Sigmund Freud respaldaran al Hogar y la Sociedad Psicoanalítica de Rusia, fundada
en 1922 y en rivalidad con la de Kazán. A su retorno, al relatar la discusión que en particular
habían tenido sobre la manera de tratar el complejo de Edipo en el marco de una educación de
tipo colectivo, pensaban haber ganado el apoyo del Comité Secreto.
En realidad, el Comité estaba muy dividido acerca de la actitud que debía adoptar. Ernest Jones
apoyaba a Kazán contra Moscú, y Sandor Ferenczi, después del fracaso de la Comuna de
Budapest, no quería saber nada de la menor experiencia en el campo comunista. Sólo Freud
estuvo dispuesto a ayudar a los Schmidt.
Aislada del debate sobre el psicoanálisis de niños, Vera Schmidt no fue entonces realmente
promovida en su empresa por la Intemational Psychoanalytical Association (IPA), cuya dirección
era demasiado conservadora como para aceptar una experiencia de ese tipo, con los riesgos y
los excesos que suponía. Por las mismas razones, el Hogar fue también criticado por los
funcionarios del ministerio soviético de la Salud, que confió a una comisión investigadora la
realización de un peritaje. Después de un prolongado procedimiento, a pesar del apoyo
provisional de Nadejda Krupskaia, la esposa de Lenin, la experiencia terminó en condiciones
complejas: fueron el propio Otto Schmidt, curador del Hogar, y su mujer, quienes decidieron
poner fin a esas actividades, en noviembre de 1924. En agosto de 1925 el Instituto Solidaridad
Internacional fue liquidado oficialmente.
Vera Schmidt practicó el análisis en Moscú, tanto con niños como con adultos. En 1927
representó a su asociación en el Congreso de la IPA reunido en Innsbruck. Dos años más tarde
recibió la visita de Wilhelm Reich, quien la criticó por su ideal adaptativo, pero anudó con ella una
relación de amistad. A partir de esa fecha la situación se volvió difícil para el movimiento
psicoanalítico ruso, que prácticamente desapareció en 1930. No obstante, a pesar de las
dificultades, parece que Vera Schmidt logró seguir recibiendo pacientes en privado. Murió de
una neumonía.
En cuanto a Otto Schmidt, como ha escrito Jean Marti, continuó "sirviendo a la ciencia soviética,
explorando el Ártico y desarrollando a partir de 1944, y hasta su muerte, una teoría cosmogónica
según la cual la Tierra y los otros planetas se [formaron] a partir de polvo cósmico, en una época
en la que el Sol atravesó en el espacio una nube de ese polvo".


Schnitzler Arthur
(1862-1931) Médico y escritor austríaco

     
fuente(19)
Nacido en Viena, Arthur Selinitzler era hijo de un célebre laringólogo judío, y él mismo estudió
medicina. Como Sigmund Freud, abordó la hipnosis con Hippolyte Bernheim, y fue después
alumno de Theodor Meynert, antes de interesarse por el psicoanálisis. Jefe del movimiento Jung
Wien (Joven Viena), junto con Hugo von Hofmarinsthal (1874-1929) y Stefan Zweig, fue uno de
los grandes escritores vieneses de fines de siglo. Algunos historiales freudianos (por ejemplo el
de Ida Bauer) parecen salidos de sus novelas: "Freud y Schnitzler -ha escrito William Johnston-
compartían muchos rasgos del esteticismo vienés. Individualistas furiosos [ ... ], rechazaban la
ciudad y preferían el campo, pero nunca habían podido vivir fuera de Viena. Los dos eran
viajeros atentos, que asimilaban con avidez las impresiones nuevas."
La muerte, la sexualidad, la neurosis, el monólogo interior, el develamiento del alma, el suicidio,
forman en Schnitzler la trama de un impresionismo literario al que Freud era a tal punto sensible
que en una carta de 1922 le expresó el miedo que le inspiraba un encuentro con él como su
doble: 'Toy a hacerle una confesión que usted tendrá la bondad de reservarse por
consideración a mí, y de no comentar con ningun amigo ni extraño. Una pregunta me atormenta:
¿por qué realmente en todos estos años nunca he intentado visitarlo y tener con usted una
conversación [ ... I? Creo que lo he evitado por una especie de miedo a encontrar a mi doble. No
se trata de que tenga una fácil tendencia a identificarme con otro, o que haya querido pasar por
alto la diferencia de dones que nos separa, sino que, al sumergirme en sus espléndidas
creaciones, siempre he creído encontrar en ellas, detrás de la apariencia poética, las hipótesis,
los intereses y los resultados que yo sabía que eran los míos." Después de haber subrayado
que Schnitzler, como él, investigaba las profundidades psíquicas, Freud añadió: "Discúlpeme que
vuelva a caer en el psicoanálisis: no sé hacer otra cosa. Sólo sé que el psicoanálisis no es un
modo de hacerse amar."


Schreber Daniel Paul
(1842-1911)
     
fuente(20)
A diferencia de los análisis de Dora (Ida Bauer), el Hombre de las Ratas (Ernst Lanzer) o el
Hombre de los Lobos (Serguei Constantinovich Pankejeff), el estudio realizado por Sigmund
Freud del caso de Daniel Paul Schreber no provenía de una cura real, pero las "Puntualizaciones
psicoanalíticas sobre un caso de paranoia", publicadas en 1911, fueron siempre consideradas
una exposición tanto más notable cuanto que Freud no había conocido personalmente al
paciente. Ese texto fue comentado, discutido y reinterpretado por toda la literatura psicoanalítica
de lengua inglesa y alemana. En Francia fue en particular objeto de reiteradas relecturas, por la
importancia atribuida a la paranoia en la historia del pensamiento lacaniano.
Nacido en julio de 1842, Daniel Paul Schreber pertenecía a una ilustre familia de la burguesía
protestante alemana, una familia de juristas, médicos y pedagogos. Su padre, el doctor Daniel
Gottlieb (Gottlob) Moritz Schreber (1808-1861) se había hecho célebre por sus teorías
educativas de una extrema rigidez, basadas en el higienismo, la gimnasia y la ortopedia. En sus
manuales, muy difundidos en Alemania, proponía corregir los defectos de la naturaleza y
remediar la decadencia de las sociedades creando un hombre nuevo: un espíritu puro en un
cuerpo sano. Celoso partidario de una renovación del alma alemana, fue también el promotor de
los barrios obreros con jardines; en tal carácter sería respaldado por la socialdemocracia, y más
tarde recuperado por el nacionalsocialismo. En 1861, tres años después de que una escalera lo
golpeó en la cabeza, murió de una úlcera perforada.
En 1884, Daniel Paul Schreber, jurista renombrado y presidente de la corte de apelaciones de
Sajonia, dio signos de trastornos mentales después de haber sido derrotado en elecciones a las
que se presentó como candidato del Partido Conservador. Atendido por el neurólogo Paul
Flechsig (1847-1929), éste lo hizo internar en dos oportunidades. Promovido a presidente de la
corte de apelaciones de Dresden en 1893, siete años más tarde fue inhabilitado, y sus bienes
fueron puestos bajo tutela. Redactó entonces las Memorias de un neurópata, publicadas en
1903. Gracias a ese libro pudo salir del asilo y recuperar sus bienes, no por haber demostrado
que no estaba loco, sino porque su locura no podía aducirse como motivo jurídico de encierro. En
abril de 1911 murió en el asilo de Leipzig. Unos meses más tarde, cuando Freud comenzó a
redactar sus observaciones sobre la autobiografía de 1903, ignoraba si el autor aún vivía.
Las Memorias de Schreber presentaban el sistema delirante de un hombre perseguido por Dios.
Habiendo vivido sin estómago y sin vejiga, habiéndose "comido la laringe", pensaba que el fin del
mundo estaba cerca y que él era el único sobreviviente en un universo de enfermeros y
enfermos descritos como "sombras de hombres chapuceados de cualquier modo". Dios le
hablaba en la lengua fundamental" (la lengua de los nervios) y le confió la misión salvadora de
transformarse en mujer y engendrar una nueva raza. Sin cesar regenerado por los rayos que lo
hacían inmortal y emanaban de los "vestibulos del cielo", Schreber era también perseguido por
pájaros "milagreados" y lanzados contra él después de haber sido llenados de "venenos
cadavéricos": esos pájaros le transmitían los "vestigios" de las antiguas almas humanas.
Mientras aguardaba ser metamorfoseado en mujer y después embarazado por Dios, vociferaba
contra el sol y resistía a las conspiraciones del doctor Fleclisig, caracterizado como un "asesino
de almas" que había abusado sexualmente de él antes de abandonarlo a la putrefacción.
Deslumbrado por la extraordinaria lengua schreberiana, Freud analizó el caso para demostrar,
frente a Eugen Bleuler y Cari Gustav Jung, la validez de su teoría de la psicosis. En los alaridos
de Schreber contra Dios vio la expresión de una rebelión contra el padre; en la homosexualidad
reprimida, la fuente del delirio, y finalmente, en la transformación del amor en odio, el mecanismo
esencial de la paranoia. La eclosión del delirio le parecía menos una entrada en la enfermedad
que un intento de curación, mediante el cual Daniel Paul, que no había tenido hijos que lo
consolaran de la muerte del padre, trataba de reconciliarse con la imagen de un padre
transformado en Dios.
Aunque subrayó el carácter tiránico de Gottlieb, Freud no establecio ninguna relación entre el
sistema educativo del padre y la génesis de la paranoia del hijo, aunque ya había observado
analogías entre los delirios paranoicos y los grandes sistemas que apuntan a reformar la
naturaleza humana. En otras palabras, en la "curación" del hijo vio la consecuencia de un
complejo paterno más bien positivo.
Este defecto en el dispositivo freudiano fue denunciado desde los primeros comentarios del
caso. En 1955, Ida Macalpine y su hijo Richard Hunter, ambos discípulos de Edward Glover y
disidentes de la British Psychoanalytical Society (BPS), redactaron un prefacio a la traducción
inglesa de las Memorias que estigmatizaba la negligencia de Freud respecto de las teorías
educativas de Gottlieb. A la tesis freudiana ellos oponían una interpretación kleiniana, según la
cual la paranoia de Schreber tenía por origen una regresión profunda a un estadio primitivo de
libido indiferenciada, que habría reactivado fantasmas infantiles de procreación.
A continuación de esta revisión, otros comentadores emprendieron trabajos que reconstruyeron
progresivamente la genealogía de la familia Schreber desde una perspectiva histórica o
sociológica, o bien para reexaminar la teoría freudiana de la paranoia. En términos generales, la
escuela kleiniana criticó la posición de Freud sobre el lugar del padre en la constelación edípica,
tratando de desplazar la cuestión del origen de la psicosis hacia el lado de la relación arcaica y
"esquizoide" con la madre.
En el otoño de 1955, y --n el marco de su seminario sobre las psicosis, Jacques Lacan revisó a
su vez el caso, después de conocer el trabajo de Macalpine y Hunter. Su perspectiva, como
siempre contraria a la de los kleinianos, lo llevó más lejos que Freud en cuanto a la posible
curabilidad del psicótico. No obstante, si bien abordó las relaciones arcaicas con la madre, no
situó el origen de la psicosis del lado materno, sino más bien del lado del desfallecimiento
paterno. En consecuencia, alinéandose directamente con el freudismo clásico, se aplicó a
revalorizar la función simbólica del padre para marcar mejor los efectos nefastos ligados a su
lugar "faltante". De allí la elaboración de dos conceptos principales: el de forclusión y el de
nombre-del-padre.
En este enfoque, en lugar de considerar la paranoia como una defensa contra la
homosexualidad, Lacan la ubicaba bajo la dependencia estructural de la función paterna.
Proponía entonces leer realmente los escritos de Gottlieb M. Schreber, a fin de hacer surgir el
vínculo genealógico entre las tesis pedagógicas del padre y la locura del hijo. En ese marco, la
paranoia de Daniel Paul Schreber podía definirse en términos lacanianos como una "forclusión
del nombre-del-padre". El encadenamiento era el siguiente: el nombre de D. G. M. Schreber, es
decir, la función de significante primordial encarnado por el padre en teorías educativas que
apuntaban a reformar la naturaleza humana, había sido rechazado (o forcluido) del universo
simbólico del hijo, y retornaba en el real delirante del discurso del narrador de las Memorias.
Con esta interpretación, Lacan fue el primero de los comentadores del caso que teorizó el
vínculo existente entre el sistema educativo del padre y el delirio del hijo: en la pluma de Daniel
Paul aparecía un universo poblado de instrumentos de tortura extrañamente semejantes a los
aparatos de normalización descritos en los manuales que llevaban en la tapa el nombre de D. G.
M. Schreber, ese "nombre del padre" excluido o censurado de las Memorias o de la "memoria"
del hijo.
En 1992 el comentario de Freud fue radicalmente cuestionado por un psicoanalista
norteamericano, Zvi Lothane, miembro de la International Psychoanalytical Association (IPA).
Lothane acusó a los freudianos y los kleinianos de haber fabricado en su totalidad diagnósticos
falsos (paranoia y esquizofrenia), y de haber infligido de tal modo a los Schreber padre e hijo
una "vergüenza" y un "asesinato moral" en nombre de una supuesta homosexualidad latente.
Lothane "rehabilitó" a Daniel Paul, considerándolo un melancólico cuya locura era fronteriza con
el genio, y a Gottlieb Moritz, en quien veía a un gran pensador de la medicina humanista,
injustamente tratado de tirano por los psicoanalistas y los psiquiatras.


Schreber Daniel
Paul, (llamado «el presidente» o Paul)

Schreber Daniel Paul, (llamado «el presidente» o Paul)
Schreber Daniel Paul
(llamado «el presidente» o Paul)
     
fuente(21)
Presidente de la Corte de Apelaciones de Saxe (Leipzig 1842 - id. 1911).
Es hijo de un médico pedagogo, Daniel Gottlieb Schreber (1808186 l). Internado, el presidente
Schreber publicó en 1903 unas Memorias (Memorias de un neurópata) en las que expone su
delirio, que consiste en ser trasformado por las potencias superiores en mujer a fin de
engendrar un mundo nuevo. S. Freud analizó este escrito y publicó el resultado de sus
investigaciones bajo el título de Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia
(Dementia paranoides) descrito autobiográficamente: el presidente Schreber (1911).


Schriften zur Angewandten Seelenkunde
(Monografías de psicoanálisis aplicado)
     
fuente(22)
Las actas de la Sociedad Psicológica de los Miércoles, redactadas por Otto Rank y confiadas
por Sigmund Freud en 1938 a Paul Federn, quien las editaría con Hermann Nunberg en 1962,
comienzan con el acta de la sesión del miércoles 10 de octubre de 1906. Esa noche Freud se
disculpó ante sus colegas por no poder leerles, debido al retraso del editor Hugo Heller, el texto
que había escrito para presentar una nueva colección destinada a ensayos de psicoanálisis
aplicado.
La creación de esa colección respondía a una demanda creciente del público. De hecho, durante
los años 1906-1907, muchas de las noches de los miércoles se dedicaron a trabajos de este
tipo, a la presentación de biografías psicoanalíticas, a enfrentamientos sobre los riesgos de la
interpretación psicoanalítica excesiva a propósito de todo. En el curso de esas discusiones,
Freud aparece dividido entre el deseo de que el psicoanálisis se desarrolle y conquiste nuevas
comarcas, y el de dotar a su descubrimiento de un estatuto de cientificidad a toda prueba.
La colección fue inaugurada con el ensayo de Freud El delirio y los sueños en la "Gradiva" de
W Jensen.
Después siguieron trabajos de Carl Gustav Jung, Karl Abraham, Otto Rank, Isidor
Sadger, Franz Riklin, Oskar Pfister, Max Graf, Ernest Jones, Adolf Josef Storfer (1888-1944),
Hermine von Hug-Hellmuth y el ensayo de Freud Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci.
Desde el tercer volumen, la colección, que en 1913 contaba con quince títulos, fue editada por
Franz Deuticke, cuya empresa estaba instalada en Viena y Leipzig.
Curiosamente, este acontecimiento ha sido pasado por alto por los historiadores y los biógrafos,
que pocas veces mencionan el texto de presentación de Freud, incluido en el primer volumen de
la colección y en la Standard Edition (pero ausente en las Gesammelte Werke e inédito en
francés).
En ese texto, Freud precisa que la colección se dirige "al público cultivado más vasto que, sin
estar formado en filosofía o medicina, es sin embargo capaz de apreciar el esfuerzo de la
ciencia del espíritu humano para llevar a la comprensión profunda de la existencia humana". Las
obras de esa colección, continúa Freud, iban a ser ejemplos de la aplicación de los
conocimientos psicológicos a cuestiones de arte, literatura, historia de las civilizaciones y las
religiones. Cada volumen tendría su propio estilo, adecuado al enfoque especulativo o a la
investigación precisa, pero todos deberían evitar la reseña o la compilación. Freud puntualiza
que cada autor sería responsable de su texto y que la colección, "abierta a la expresión de
opiniones divergentes", le daría "la palabra a la mayor variedad de puntos de vista y principios de
la ciencia contemporánea".


Schultz Johannes Heinrich
(1884-1970) Médico alemán
     
fuente(23)
Creador en 1932 del método del entrenamiento autógeno, del que más tarde derivaron todas las
psicoterapias basadas en la relajación, Johannes Schultz había sido alumno de Otto Binswanger
(1852-1929), tío de Ludwig Binswanger, antes de orientarse hacia las tesis de Carl Gustav
Jung. En 1933 adhirió al nacional socialismo por convicción y oportunismo, y se integró al cuerpo
motorizado de las SA. Lo mismo que Harald Schultz-Hencke, Werner Kemper y Felix Boehm,
contribuyó a la nazificación del psicoanálisis y de las otras corrientes de la psicología bajo la
dirección de Matthias Heinrich Göring en Berlín. En el marco del Göring-Institut ejerció en
particuíar las funciones de organizador del hospital de día, y practicó la hipnosis y la sugestión,
mientras desarrollaba curas breves en función de los intereses ideológicos y económicos del
régimen.


Schultz - Hencke Harald
(1892-1953) Médico y psicoanalista alemán
     
fuente(24)
Con Felix Boehm, Carl Mijller-Braunschweig y Werner Kemper, Harald SchultzHencke fue uno de
los psicoanalistas que colaboraron en el Deutsche Institut für Psychologische Forschung (o
Göring-Institut, o Instituto Alemán de Investigación Psicológica y Psicoterapia) fundado por
Matthias Heinrich Göring en 1936, en el marco de la nazificación del psicoanálisis en Alemania y
de la política de "salvamento" del movimiento sostenida por Ernest Jones.
Nacido en Berlín de una madre grafóloga y un padre fisicoquímico, participó en los combates de
la Primera Guerra Mundial, y se pasó de la medicina al psicoanálisis después de una cura con
Sandor Rado. Muy pronto se opuso a las tesis freudianas sobre la sexualidad, para orientarse,
desde 1927, hacia la doctrina de Alfred Adler, mientras hacía alarde de opiniones socialistas. Lo
mismo que Poul Bjerre antes que él, pretendía ser el fundador de una escuela de psicoterapia, a
la cual dio el nombre de neopsicoanálisis (o neo-análisis). En 1926 fundó la Allgemeine Árztliche
Gesefischaft fúr Psychotherapie (AÁGP), sociedad que agrupaba a psiquiatras y psicoanalistas,
y más tarde, después del advenimiento del nazismo, creó la Sociedad Alemana de Médicos
Generalistas para la Psicoterapia (DAAGP), cuyo objetivo era enseñar una psicoterapia
conforme a las concepciones nacionalsocialistas. Personaje mediocre, débil y vanidoso, adhirió
al nazismo y colaboró con Güring, menos por compromiso militante que por oportunismo.
Después de la capitulación de Alemania, Schultz-Hencke participó con Kemper en una reunión de
psiquiatras en la Zona Este de Berlín, ocupada por las tropas soviéticas. Allí defendió los
principios de su neopsicoanálisis, a su juicio el único capaz de superar las disputas del
freudismo, y expuso opiniones de izquierda favorables al marxismo y el comunismo. De tal modo,
en nombre del combate contra la ortodoxia freudiana, contribuyó a la construcción, en la
República Democrática Alemana, de una escuela de psicoterapia de tipo Pavloviano que
apuntaba a liquidar el freudismo. Después de haber colaborado con el nazismo en la destrucción
del psicoanálisis debido a su judeidad, apoyó con el mismo celo la política estalinista de rechazo
de las tesis freudianas, que se extendería a todos los países dominados por el socialismo real
después del reparto de Yalta.
Más tarde, no fue más molestado que Kemper por su pasado nazi, pero sí ferozmente criticado
por los freudianos de la International Psychoanalytical Association (IPA), sobre todo Jones y
Müller-Braunschweig, en razón del carácter "desviacionista" de su neopsicoanálisis.


Schur Max
(1897-1969) Médico y psicoanalista norteamericano
     
fuente(25)
Nacido en Stanislau, Polonia, en una familia de la burguesía judía, Max Schur estudió en la
Universidad de Viena. A los 18 años asistió a las conferencias de Sigmund Freud sobre el
psicoanálisis y en seguida comenzó a estudiar medicina. Se especializó en medicina interna y
entró en análisis con Ruth Mack-Brunswick en 1924. Tres años más tarde se convirtió en médico
personal de Marie Boanaparte y, al año siguiente, ésta insistió en que Freud lo tomara también
como médico, en lugar de Felix Deutsch. Una nueva vida comenzó entonces para Max Schur,
quien acompañó a Freud a lo largo de su prolongada enfermedad, hasta 1939. El 23 de
septiembre, en Londres, por pedido de Freud y con el acuerdo de su hija Anna Freud, le
administró tres dosis sucesivas de tres centigramos de morfina, que pusieron fin a su
sufrimiento.
Después emigró a los Estados Unidos y se incorporó a la New York Psychoanalytic Society
(NYPS). Mientras continuaba practicando la medicina, se orientó hacia la profesión de
psicoanalista. Fue el segundo gran biógrafo de Freud, después de Ernest Jones. En efecto, en
1972 se publicó una obra notable, Sigmund Freud. Enfermedad y muerte en su vida y en su
obra,
donde Schur describía con numerosos detalles la evolución del cáncer del maestro, y
además interpretaba sus textos en relación con la muerte.


Sechehaye
Marguerite, nacida Burdet (1887-1964). Psicoanalista suiza

Sechehaye Marguerite, nacida Burdet (1887-1964). Psicoanalista suiza
Sechehaye Marguerite
Nacida Burdet (1887-1964) Psicoanalista suiza
     
fuente(26)
Especialista en el enfoque psicoanalítico de la esquizofrenia, Marguerite Sechebaye nació en
una familia protestante descendiente de inmigrantes de los Cevenas. En la Universidad de
Ginebra siguió la enseñanza de Ferdinand de Saussure (1857-1913); basándose en parte en
sus notas, Charles Bally y Albert Sechehaye, los alumnos de Saussure, redactaron el famoso
Curso de lingüística general.
A los 19 años se casó con Sechehaye, y después se orientó hacia el Instituto Jean Jacques
Rousseau, fundado por Édouard Claparéde. Vinculada por su matrimonio con dos ilustres
familias de Ginebra, durante un año se formó en psicoanálisis con Raymond de Saussure. En el
período de entreguerras participó en la expansión del movimiento psicoanalítico suizo, mientras
frecuentaba a los principales representantes freudianos del psicoanàlisis de niños: Melanie
Klein, Donald Woods Winnicott, Anna Freud, René Spitz. En esa época comenzó a concebir un
método original de tratamiento de la esquizofrenia, basado en la "realización simbólica": Freud la
orientó en su investigación.
En 1950 publicó una obra inaugural, Journal d'une schizophréne, cuya originalidad consistía en
que asociaba el testimonio de la enferma (Renée) con los comentarios de la terapeuta. La
primera parte del libro estaba redactada como una "autoobservación" del caso por la propia
paciente, mientras que en la segunda la autora presentaba una "interpretación" de la
introspección de la enferma. Ésta se llamaba en realidad Louisa Duess y después de esta
aventura fue adoptada por Marguerite, cuyo apellido llevó en adelante. Más tarde se convirtió a
su vez en psicoanalista.
Traducido en todo el mundo, ese documento prenunció muchos de los interrogantes de la
década siguiente, en particular los de la antipsiquiatría, sobre el estatuto de la locura y la
posibilidad de que los locos expresaran por sí mismos la historia de sus casos, al margen de la
nosografía y las patografías del saber psiquiátrico.


Seducción
     
fuente(27)
El tema de la seducción habría quedado limitado a la condición de recuerdo de uno de los
episodios más notables del desarrollo del pensamiento analítico, de no haber sido retomado
ulteriormente por Ferenczi, en una crítica a la interpretación freudiana, relativa a la realizada por
el mismo Freud de los alegatos de sus primeras pacientes histéricas, acerca de las iniciativas
que habrían sufrido por parte de adultos de su medio familiar. En lo que concierne a la crítica
freudiana de ese presunto testimonio, el texto de base aparece en la correspondencia con
Fliess. Su principio será enunciado en la Presentación autobiográfica: «Antes de abordar
-explica Freud- la exposición de la sexualidad infantil, debo hacer mención de un error en el que
incurrí durante algún tiempo y que muy pronto habría podido volverse fatal para toda mi labor.
Bajo la presión de mi procedimiento técnico de entonces, la mayoría de mis pacientes reproducía
escenas de su infancia, escenas cuyo contenido era la seducción por un adulto. En el caso de
las pacientes, el papel de seductor era casi siempre asignado al padre. Di fe a esas
informaciones, y creí entonces haber descubierto, en esas seducciones precoces de la
infancia, las fuentes de la neurosis ulterior. Algunos casos, en los cuales tales relaciones con el
padre, el tío o un hermano mayor se habían mantenido hasta una edad de la cual se tienen
recuerdos ciertos, me fortificaron en mi fe». Esta primera interpretación de la neurosis, sobre la
base de la huella dejada en el niño por un trauma infantil, será por lo tanto reemplazada por la
hipótesis de una «fantasía optativa» que representa como recuerdo efectivo el incidente en el
que en realidad se expresa el contenido de esa fantasía.
¿Significa esto que en tales casos hay que excluir toda referencia a un trauma infantil? El
problema será retomado por Ferenczi en 1932, en una comunicación al 12º Congreso
Internacional de Psicoanálisis de Wiesbaden (comunicación analizada en lo esencial por Vera
Granoff, en 1961, en la revista La Psychanalyse, tomo VI), que desplaza la incidencia del trauma
desde el orden de los acontecimientos hasta una mutación estructural. El título de la
comunicación era «Las pasiones de los adultos y su influencia sobre el carácter y el desarrollo
sexual del niño» («Die Leidenschaften der Erwaclisenen und deren Einfluss auf Charackter und
Sexualentwicklung der Kinder»). Según Ferenczi, es en efecto posible identificar en este caso
un trauma, pero consiste en un impacto, una «efracción» (para retomar la presentación de Vera
Granoff) en el «lenguaje de la ternura» característico de la experiencia infantil, por parte del
«lenguaje adulto de la pasión», en el que se interfieren amor y odio, y en consecuencia culpa. El
autor extrae estas concepciones de otra parte; no de una reconstrucción genética, sino de las
enseñanzas de la transferencia, y en particular de la experiencia, inaugurada por él mismo, de la
«técnica activa» en la práctica de la cura. De modo que es en este contexto donde estas
cuestiones exigen ser estudiadas, y en el conjunto de las relaciones de Freud con Ferenczi,
sobre todo a la luz de la biografía de Freud escrita por Jones (particularmente en el tercer tomo).


Seducción (escena
de, teoría de la)

Seducción (escena de, teoría de la)
Seducción
(escena de, teoría de la)
Al.: Verführung (Verführungsszene, Verführungstheorie).
Fr.: scène de, théorie de la séduction.
Ing.: scene, theory of seduction.
It.: scena di, teoria della seduzione.
Por.: cena de, teoria da sedução.
     
fuente(28)
1. Escena, real o fantasmática, en la cual el sujeto (generalmente un niño) sufre pasivamente,
por parte de otro (casi siempre un adulto), insinuaciones o maniobras sexuales.
2. Teoría elaborada por Freud, entre 1895 y 1897 y abandonada después, que atribuía un papel
determinante, en la etiología de las psiconeurosis, al recuerdo de escenas reales de seducción.
Antes de constituir una teoría, con la que Freud, en la época de fundación del psicoanálisis,
creía poder explicar la represión de la sexualidad, la seducción fue un descubrimiento clínico; los
pacientes, en el curso del tratamiento, recordaban experiencias de seducción sexual: se trataba
de escenas vividas en las que la iniciativa correspondía a otra persona (generalmente un adulto)
y que podían abarcar, desde simples insinuaciones en forma de palabras o gestos, hasta un
atentado sexual más o menos definido, que el sujeto sufrió pasivamente con susto.
Freud empieza a mencionar la seducción a partir de 1893; entre 1895 y 1897 le concedió un
papel importante en la teoría, al mismo tiempo que, desde el punto de vista cronológico, se vio
inducido a hacer retroceder cada vez más lejos en la infancia las escenas de seducción
traumatizantes.
Hablar de teoría de la seducción no es sólo atribuir un papel etiológico importante a las escenas
sexuales en comparación con otros traumas; de hecho, para Freud, esta preponderancia se
convierte en el principio de una tentativa muy elaborada para explicar en su origen el mecanismo
de la represión.
Esquemáticamente, esta teoría supone que el trauma se produce en dos tiempos, separados
entre sí por la pubertad. El primer tiempo, el de la seducción propiamente dicha, Freud lo define
como un acontecimiento sexual «presexual»; el acontecimiento sexual es producido desde el
exterior a un sujeto incapaz todavía de emoción sexual (ausencia de las condiciones somáticas
de la excitación, imposibilidad de integrar la experiencia). La escena, en el momento de
producirse, no es objeto de represión. Sólo en un segundo tiempo, un nuevo acontecimiento, que
no comporta necesariamente una significación sexual en sí mismo, evoca por algunos rasgos
asociativos el recuerdo del primero: «Se nos ofrece aquí -señala Freud- la única posibilidad de
ver cómo un recuerdo produce un efecto mucho mayor que el acontecimiento mismo». El
recuerdo es reprimido en virtud del aflujo de excitación endógena que desencadena.
Decir que la escena de seducción es vivida pasivamente no significa solamente que el sujeto
tiene un comportamiento pasivo durante esta escena, sino también que la sufre sin que
provoque en él una respuesta, sin que despierte representaciones sexuales: el estado de
pasividad es correlativo con una no-preparación; la seducción produce un «susto sexual»
(Sexualschreck).
Freud atribuye tanta importancia a la seducción en la génesis de la represión que intenta
encontrar sistemáticamente escenas de seducción pasiva, tanto en la neurosis obsesiva como
en la histeria, donde primeramente las descubrió. «En todos mis casos de neurosis obsesiva he
encontrado, en una edad muy precoz, años antes de la experiencia de placer, una experiencia
puramente pasiva, lo cual no puede ser debido al simple azar». Aunque Freud diferencia la
neurosis obsesiva de la histeria por el hecho de que la primera se halla determinada por
experiencias sexuales precoces vividas activamente con placer, busca, sin embargo, detrás de
tales experiencias, escenas de seducción pasiva como las que se encuentran en la histeria.
Ya es sabido que Freud se vio inducido a dudar de la veracidad de las escenas de seducción y
a abandonar la teoría correspondiente. En la carta a Fliess el 21-IX-1897 explica los motivos de
este abandono. «Es necesario que te confíe inmediatamente el gran secreto que se me ha
revelado lentamente durante estos últimos meses. Ya no creo más en mi neurótica». Freud
descubre que las escenas de seducción son, en ocasiones, el producto de reconstrucciones
fantasmáticas, descubrimiento que es correlativo con el develamiento progresivo de la
sexualidad infantil.
Clásicamente se considera que el abandono por Freud de la teoría de la seducción (1897)
constituye un paso decisivo en el advenimiento de la teoría psicoanalítica y en la preponderancia
concedida a las nociones de fantasma inconsciente, de realidad psíquica de sexualidad infantil
espontánea, etc. El propio Freud afirmó, en varias ocasiones, la importancia.de este momento en
la historia de su pensamiento: «Si bien es cierto que los histéricos refieren sus síntomas a
traumas ficticios, el hecho nuevo es que fantasmatizan tales escenas; es, pues, necesario tener
en cuenta, junto a la realidad práctica, una realidad psíquica. Pronto se descubrió que estos
fantasmas servían para disimular la actividad autoerótica de los primeros años de la infancia,
para embellecerla y llevarla a un nivel más elevado. Entonces, detrás de e